Buena carne: cuando producir vuelve a ser mejor negocio que prohibir

Las exportaciones de carne vuelven a mostrar el contraste entre una economía regulada por capricho político y otra basada en vida, libertad individual y propiedad privada.

Carne exportación

En la época del gobierno de los Kirchner, basado en un concepto populista absolutamente ridículo, irrazonable e incoherente, se prohibió la exportación de carne vacuna “para que esté disponible para la mesa de los argentinos, en grandes cantidades y a mucho menor precio”.

A pesar de que desde las entidades de la producción y las relacionadas con las ciencias económicas se les advirtió cuáles serían las consecuencias de tal decisión, y que afectarían principalmente a nuestra región por la ganadería Holando Argentino, varios políticos locales, como el contador Omar Perotti y su grupo, apoyaron la decisión kirchnerista.

12.000.000 de cabezas se perdieron.

La combinación de ridiculeces en las decisiones gubernamentales, como el peso mínimo de faena y la prohibición de exportaciones, hizo que, en la ganadería lechera, muy presente en nuestra región, los nacidos machos —lógicamente el 50%— no tuvieran ningún valor.

Llevarlos al peso mínimo de faena era más caro que lo que podía obtenerse con la venta en el país. Y llevarlos a un gran peso para su exportación, como sería lógico, ya no se podía. Por eso, se mataban al nacer.

En Rafaela, hasta se corrió riesgo sanitario en la población, ya que en los patios de las casas de la periferia de la ciudad llegó a haber más de trescientos terneros. Llegaron allí pedidos de regalo por los habitantes de esos inmuebles a los tamberos de la zona.

O sea, muchos animales que luego de criarlos, con cualquier alimentación, se transformaron clandestinamente en carne para la mesa, sin ningún control sanitario.

Exportar, producir y generar divisas

Luego de la llegada del liberalismo a la Casa Rosada en 2023, este año, 2026, las exportaciones de carne vacuna argentina totalizaron 271.400 toneladas y generaron ingresos por u$s1.833 millones en los primeros cinco meses, lo que representa un salto interanual del 44,7% en valor.

Este incremento fue impulsado por una fuerte recuperación de los precios internacionales, con un promedio que llegó a u$s7.251 por tonelada.

Los destinos son China, con el 60% de los embarques, y Estados Unidos como segundo comprador, seguido por países como Israel, Alemania, los Países Bajos y otros.

Solo en mayo, los despachos alcanzaron las 58.600 toneladas, reflejando una recuperación mensual del 23,3%. Los ingresos subieron a u$s425,1 millones.

El aumento histórico en los ingresos por divisas se da en un contexto donde la faena se encuentra en sus niveles más bajos en una década, lo que indica un mayor peso promedio por animal faenado.

Sin embargo, lo que más sobresalió es la diferencia entre la evolución de los volúmenes y la de los ingresos: mientras los embarques crecieron un dígito, el valor exportado avanzó casi cinco veces más, reflejando la fuerte recuperación de las cotizaciones internacionales.

Buena leche y buena carne son el resultado de la defensa de la vida, la libertad individual y la propiedad privada como programa económico y productivo.

Teléfono para gobernadores e intendentes que aún no lo comprenden y continúan exprimiendo y mal regulando la actividad.

Miguel A. Morra
Miguel A. Morra
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