El Gobierno sigue limpiando el Banco Central: el Tesoro canceló otros u$s781 M de deuda heredada
Economía recompró Letras Intransferibles que estaban en poder del BCRA y avanzó con el saneamiento de su balance. Son títulos que comenzaron a emitirse en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, para obtener reservas destinadas al pago de deuda externa.
El Gobierno de Javier Milei dio otro paso en su estrategia para sanear el balance del Banco Central. El Ministerio de Economía concretó la cancelación de Letras Intransferibles por u$s781 M que estaban en manos de la autoridad monetaria, reduciendo así una parte de la deuda que el Tesoro mantiene con el organismo.
La operación se realizó el lunes 10 de agosto y quedó formalizada mediante la Resolución Conjunta 47/2026 de las secretarías de Finanzas y Hacienda, publicada este martes en el Boletín Oficial.
La medida forma parte de una política más amplia impulsada por el equipo económico encabezado por Luis Caputo para recomponer el patrimonio del BCRA y reducir la presencia en su activo de títulos públicos que no tienen cotización en el mercado.
El origen de las Letras Intransferibles se remonta a 2006, durante la presidencia de Néstor Kirchner. El mecanismo consistió en entregar al Banco Central títulos emitidos por el Tesoro a cambio de utilizar reservas internacionales para cancelar deuda pública externa. Con los años, esas letras se acumularon hasta transformarse en una parte considerable de los activos de la autoridad monetaria.
Para la administración libertaria, ese esquema fue uno de los mecanismos mediante los cuales el Tesoro fue deteriorando progresivamente la calidad patrimonial del Central.
La diferencia fundamental es que las Letras Intransferibles no cotizan en el mercado de valores, por lo que su liquidez y capacidad de utilización son muy distintas de las de otros activos financieros.
La estrategia para sanear el Central
La cancelación por u$s781 millones no constituye un movimiento aislado.
En mayo, el Tesoro ya había realizado una operación mucho más importante utilizando dividendos transferidos por el propio BCRA. En aquella oportunidad se destinaron $18,4 billones a recomprar Letras Intransferibles, mientras otros $6 billones fueron utilizados para constituir depósitos del Tesoro en el Banco Central.
Aquella operación produjo una reducción de compromisos con la autoridad monetaria equivalente a u$s22.284 millones y llevó la deuda pública consolidada con el Central a u$s30.306 millones, según los datos oficiales correspondientes a mayo.
El objetivo de fondo es modificar gradualmente una estructura que se construyó durante años: el Tesoro utilizaba las reservas del Banco Central y entregaba a cambio papeles de deuda que quedaban contabilizados dentro del activo de la entidad.
La estrategia actual apunta en la dirección contraria: recomprar esos títulos y fortalecer el balance del organismo monetario.
El movimiento se produce, además, en momentos en que las reservas internacionales muestran una recuperación significativa. Durante agosto llegaron a superar los u$s50.000 M, su mayor nivel desde septiembre de 2019, mientras que en lo que va de 2026 el Central acumuló compras por más de u$s13.000 millones en el mercado cambiario.
El cambio resulta especialmente relevante para el programa económico de Milei porque el saneamiento del Banco Central constituye uno de los pilares de su política monetaria.
Desde el comienzo de su gestión, el Presidente cuestionó la utilización del BCRA como fuente de financiamiento del gasto público y vinculó directamente la emisión destinada a cubrir déficits fiscales con la inflación que castigó durante décadas a la economía argentina.
La administración libertaria busca reemplazar ese esquema por equilibrio fiscal, ausencia de financiamiento monetario al Tesoro y fortalecimiento patrimonial del Central.
La recompra de otros u$s781 M de Letras Intransferibles avanza en esa dirección: reducir los pasivos cruzados dentro del sector público y limpiar progresivamente un balance que durante años acumuló títulos entregados por el Tesoro a cambio de reservas.
A dos décadas del nacimiento de ese mecanismo, el Gobierno intenta recorrer el camino inverso: en lugar de retirar dólares del Banco Central dejando papeles a cambio, cancelar esos títulos y devolverle solidez a la autoridad monetaria.
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