Milei sostuvo el ancla fiscal: el Gobierno volvió al superávit financiero en julio
El Sector Público Nacional terminó el mes con un resultado primario positivo de $2,96 billones y, aun después de pagar intereses, consiguió un excedente financiero de $244.897 M. En siete meses, las cuentas públicas mantienen saldo positivo.
El Gobierno de Javier Milei volvió a cerrar las cuentas públicas en terreno positivo. Durante julio, el Sector Público Nacional registró un superávit primario de $2,96 billones y consiguió además un superávit financiero de $244.897 M, luego de afrontar el pago de intereses de la deuda.
El resultado devuelve el saldo mensual a terreno positivo después del déficit financiero registrado en junio y permite al Ejecutivo mantener uno de los pilares centrales de su programa económico: no financiar el funcionamiento del Estado mediante déficit permanente.
El ministro de Economía, Luis Caputo, difundió las cifras y volvió a reivindicar el equilibrio fiscal como una condición indispensable para consolidar la estabilidad macroeconómica.
Casi $3 billones antes del pago de intereses
La diferencia entre ambos resultados permite dimensionar los compromisos que debió afrontar el Tesoro.
Antes del pago de intereses, las cuentas nacionales dejaron un excedente de aproximadamente $2,96 billones. Posteriormente se afrontaron intereses por unos $2,715 billones, tras lo cual quedó el saldo financiero favorable de $244.897 millones.
El dato adquiere especial relevancia para el Gobierno porque el resultado financiero contempla los servicios de intereses y, por lo tanto, permite observar si los ingresos alcanzaron para cubrir tanto el funcionamiento primario del Estado como esas obligaciones.
Julio también estuvo atravesado por vencimientos importantes y por una dinámica de recaudación que obligó al Palacio de Hacienda a continuar administrando con cautela el gasto público.
Siete meses con las cuentas en positivo
Con el nuevo resultado, el Gobierno logró conservar un superávit financiero acumulado durante los primeros siete meses de 2026, luego de haber terminado el primer semestre con un saldo favorable equivalente al 0,1% del Producto Bruto Interno.
La continuidad fiscal representa uno de los principales cambios respecto de la dinámica que caracterizó durante décadas a las cuentas argentinas.
La administración Milei sostiene que el déficit financiado mediante emisión monetaria fue uno de los motores estructurales de la inflación y que, por esa razón, el equilibrio presupuestario constituye una condición que no puede negociarse.
La estrategia combina reducción y reorganización del gasto, eliminación de transferencias discrecionales, revisión de estructuras estatales y una política destinada a impedir que el Banco Central vuelva a funcionar como fuente sistemática de financiamiento del Tesoro.
El desafío hacia adelante será mantener esa disciplina en un escenario en el que algunos ingresos fiscales muestran menor dinamismo en términos reales.
Después de dos años completos de gestión y con 2026 entrando en su tramo final, el equilibrio fiscal continúa siendo el ancla alrededor de la cual el Gobierno de Milei estructura su programa económico.
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