Trump reactiva el diálogo con Kim Jong Un y crece la expectativa por una nueva cumbre
El presidente estadounidense reveló que el líder norcoreano respondió de manera “muy positiva” a sus acercamientos. Tras siete años sin reunirse, Washington vuelve a explorar la vía directa con Pyongyang en busca de reducir las tensiones en la península coreana.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a mover las piezas de uno de los conflictos geopolíticos más delicados del mundo. El mandatario aseguró que el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, respondió a sus recientes intentos de restablecer el diálogo y calificó el intercambio entre ambos como “muy positivo”, alimentando las expectativas sobre una eventual nueva cumbre entre Washington y Pyongyang.
La revelación se produjo durante una conversación con periodistas en la Casa Blanca. Ante una pregunta que daba por sentado que Kim todavía no había contestado a su propuesta de conversar, Trump puso en duda esa premisa y confirmó posteriormente que había existido una respuesta.
El presidente norteamericano evitó revelar el contenido de las comunicaciones o precisar si ya existe una negociación concreta para organizar un encuentro. Sin embargo, sus palabras constituyen una de las señales más claras hasta el momento de que la Casa Blanca intenta recuperar el canal personal de negociación que Trump construyó con Kim durante su primer mandato.
“Él me entiende y yo lo entiendo”
Trump volvió a reivindicar su relación personal con el líder norcoreano, pese a las enormes diferencias que continúan separando a ambos gobiernos.
“Kim Jong Un siempre me trató con mucho respeto”, sostuvo el mandatario estadounidense, quien además afirmó que ambos dirigentes mantienen un entendimiento personal que podría facilitar una nueva instancia diplomática.
La estrategia no es nueva.
Durante su primera presidencia, Trump sorprendió al mundo al pasar de una etapa de máxima tensión con Pyongyang a mantener encuentros cara a cara con Kim. El primero tuvo lugar en Singapur en junio de 2018, convirtiéndose en la primera reunión de la historia entre un presidente estadounidense en ejercicio y un líder norcoreano.
Posteriormente volvieron a encontrarse en Hanoi, Vietnam, en febrero de 2019. Meses después protagonizaron otra imagen histórica en la Zona Desmilitarizada que separa las dos Coreas, cuando Trump cruzó brevemente hacia territorio norcoreano.
Sin embargo, aquella etapa de acercamiento terminó sin alcanzar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear de Corea del Norte.
Ahora, siete años después del último encuentro entre ambos, Trump parece decidido a intentar nuevamente la vía diplomática.
Una señal de Washington hacia Pyongyang
El nuevo acercamiento llegó acompañado de una decisión significativa de la administración republicana.
Trump ordenó al Pentágono reducir sustancialmente los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, unas maniobras que Pyongyang denuncia históricamente como una amenaza y un ensayo para una eventual invasión.
El mandatario cuestionó tanto el costo de los ejercicios como la conveniencia de realizarlos en medio de sus esfuerzos para reconstruir el diálogo con Kim.
Las maniobras Ulchi Freedom Shield, previstas entre el 17 y el 27 de agosto, involucran a miles de efectivos surcoreanos y forman parte del esquema de cooperación militar entre Washington y Seúl.
Trump ya había adoptado una decisión similar después de la cumbre de Singapur de 2018, cuando cuestionó públicamente los ejercicios por considerarlos costosos y provocativos.
La medida actual, sin embargo, generó inquietud en Corea del Sur y entre especialistas en seguridad regional, que advierten sobre la posibilidad de debilitar la capacidad de disuasión frente a Pyongyang. Seúl reafirmó la importancia de su alianza con Estados Unidos mientras busca conocer el alcance efectivo de los cambios ordenados desde Washington.
Corea del Norte llega fortalecida a una eventual negociación
El escenario internacional es considerablemente diferente al que Trump encontró durante su primer mandato.
Corea del Norte continuó desarrollando durante los últimos años su arsenal nuclear y sus sistemas de misiles balísticos. Al mismo tiempo, profundizó su alianza estratégica con Rusia y mantuvo su estrecha relación con China.
Pyongyang incluso aportó tropas y armamento a Moscú durante la guerra en Ucrania, un acercamiento que fortaleció la posición internacional de Kim y agregó otra dimensión al enfrentamiento entre Corea del Norte y Occidente.
Ese nuevo tablero podría complicar las pretensiones estadounidenses.
A diferencia de 2018, cuando Kim buscaba romper parcialmente su aislamiento internacional, actualmente el régimen norcoreano cuenta con vínculos considerablemente más estrechos con dos potencias como Rusia y China.
Por esa razón, los analistas mantienen cautela frente a la posibilidad de que un nuevo acercamiento personal entre Trump y Kim pueda traducirse rápidamente en avances sobre la desnuclearización de la península.
Corea del Sur ve con buenos ojos una eventual cumbre
Pese a las dudas generadas por la reducción de los ejercicios militares, desde Seúl también aparecieron señales favorables hacia una posible reanudación de las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte.
El Ministerio de Unificación surcoreano manifestó este martes su expectativa de que una eventual cumbre Trump-Kim pueda contribuir a recuperar la paz y la estabilidad en la península coreana.
Por ahora, no existe una fecha ni un lugar acordado para un encuentro.
Tampoco hubo una confirmación pública del Gobierno norcoreano sobre las conversaciones mencionadas por Trump. El dato concreto aportado por Washington es que Kim respondió al acercamiento y que, según el presidente estadounidense, el intercambio fue positivo.
Después de años de congelamiento diplomático, esa sola señal vuelve a colocar sobre la mesa una posibilidad que parecía lejana: Donald Trump y Kim Jong Un nuevamente frente a frente, intentando retomar una negociación que durante su primer mandato produjo imágenes históricas, pero quedó inconclusa en su objetivo central de resolver la amenaza nuclear norcoreana.
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