Pullaro cambia las reglas electorales y eleva la barrera para llegar a la Legislatura
La reforma impulsada por Unidos obtuvo media sanción y fija un piso del 4% para acceder al reparto de bancas. El nuevo esquema beneficia al oficialismo.
El gobierno de Maximiliano Pullaro avanzó con una profunda modificación de las reglas electorales de Santa Fe de cara a 2027. La Cámara de Diputados provincial otorgó media sanción al nuevo Código Electoral, una iniciativa que, entre otros cambios, establece un piso del 4% para acceder al reparto proporcional de bancas de la Cámara baja.
La reforma fue aprobada este jueves con una mayoría contundente: obtuvo 43 votos positivos y apenas cuatro negativos. Unidos para Cambiar Santa Fe consiguió el respaldo del justicialismo, del espacio conducido por Amalia Granata y de otras bancadas opositoras. Ahora el proyecto deberá pasar por el Senado para completar su sanción.
Detrás de una extensa reforma que el oficialismo presenta como una modernización y unificación de las normas electorales provinciales aparece, sin embargo, una decisión que tendrá consecuencias directas sobre la representación política: una fuerza deberá superar el 4% para poder participar de la distribución proporcional de las 50 bancas de Diputados.
La medida cobra todavía mayor importancia porque comenzará a funcionar junto con el nuevo sistema establecido por la reforma constitucional de 2025. A partir de 2027 quedará atrás el mecanismo que otorgaba automáticamente 28 de las 50 bancas a la lista más votada y la Cámara pasará a integrarse proporcionalmente.
Pero esa proporcionalidad tendrá una puerta de entrada: el nuevo piso electoral.
Un 4% que puede dejar afuera a las fuerzas chicas
La discusión por el umbral fue uno de los principales puntos de tensión dentro del propio oficialismo. Las diferentes fuerzas de Unidos habían presentado posiciones distintas: sectores de la UCR pretendían un piso todavía mayor, mientras el socialismo proponía uno más bajo y el PRO impulsaba una alternativa del 4%. El acuerdo político terminó decantando por este último porcentaje.
El problema no es solamente técnico. Cuanto mayor es la barrera para acceder al reparto de bancas, más difícil resulta para una fuerza política nueva o minoritaria transformar sus votos en representación legislativa.
Un partido puede conseguir el respaldo de decenas de miles de santafesinos y, aun así, quedar completamente afuera de la Cámara si no alcanza el porcentaje establecido por la dirigencia política.
La consecuencia favorece indirectamente a quienes sí consiguen atravesar el filtro: los votos correspondientes a espacios que quedan debajo del umbral dejan de participar de la distribución de escaños.
Incluso durante el proceso de discusión de la reforma aparecieron advertencias sobre este punto. Oscar Blando, exdirector provincial de Reforma Política y Constitucional, consideró que los pisos elevados resultaban demasiado restrictivos y podían perjudicar la participación de los partidos minoritarios.
También el diputado Carlos Del Frade había impulsado directamente la eliminación del piso electoral, cuestionando que las fuerzas mayoritarias pretendieran establecer porcentajes elevados para ingresar al reparto de bancas.
La discusión adquiere particular relevancia después de varios años de transformación del sistema político argentino. La aparición y crecimiento de nuevas fuerzas demostró precisamente que los grandes partidos y coaliciones tradicionales no tienen garantizado indefinidamente el respaldo del electorado.
En ese contexto, imponer barreras adicionales para acceder a una banca puede funcionar como un mecanismo de protección para las estructuras partidarias que ya cuentan con territorio, recursos, legisladores e intendencias.
Pullaro también modifica las PASO y la Boleta Única
El piso del 4% no es el único cambio.
La reforma mantiene la Boleta Única de Papel, pero modifica su funcionamiento para las elecciones generales. En lugar de las cinco boletas utilizadas para cada categoría, habrá solamente tres: una provincial para gobernador, vicegobernador y diputados; otra para senador departamental; y una tercera para intendente y concejales.
Además, se incorporará la posibilidad de marcar un casillero de “lista completa”, mediante el cual un elector podrá seleccionar con una sola marca todas las candidaturas correspondientes a una misma fuerza dentro de ese tramo. Continuará existiendo, de todos modos, la posibilidad de combinar candidatos de distintos espacios.
Otro cambio importante llegará a las PASO.
Una misma candidatura a gobernador podrá competir acompañada por hasta tres precandidatos diferentes a vicegobernador. De esa manera, la definición del segundo integrante de la fórmula también podrá resolverse mediante las elecciones primarias. Los votos de las diferentes fórmulas no serán acumulativos.
Para superar las PASO, además, las agrupaciones deberán alcanzar al menos el 1% del padrón electoral correspondiente.
La nueva legislación permitirá, a su vez, presentar una lista de candidatos a diputados provinciales sin necesidad de llevar candidato a gobernador. El mismo principio se trasladará al ámbito municipal: podrá existir una nómina de concejales sin una candidatura a intendente.
Las estructuras políticas diseñan las reglas con las que competirán en 2027
La reforma contiene más de 200 artículos y reúne disposiciones actualmente distribuidas entre diferentes normas. El oficialismo argumenta que el nuevo Código Electoral es necesario para adecuar el sistema a los cambios introducidos por la Constitución provincial reformada en 2025.
Pero el debate excede ampliamente el ordenamiento normativo.
Son los partidos que actualmente ocupan el poder y concentran la representación legislativa los que están determinando las condiciones que deberán cumplir sus futuros competidores para acceder a una banca.
Y la barrera elegida no es insignificante: 4%.
Desde una perspectiva favorable a una mayor competencia política, resulta difícil justificar que un voto emitido por una fuerza que alcanza el 3,9% tenga menos capacidad para traducirse en representación que otro destinado a un partido que supera por algunas décimas un límite fijado legislativamente.
Una democracia representativa debería permitir que la composición de la Legislatura refleje, en la mayor medida posible, la voluntad expresada por los ciudadanos. Los umbrales electorales producen deliberadamente el efecto contrario: excluyen determinadas preferencias del reparto para concentrar la representación entre quienes superan el filtro.
No se trata de impedir que Santa Fe actualice su sistema electoral ni de desconocer otros aspectos de la reforma que pueden simplificar el acto de votar. La cuestión es si esa modernización necesita venir acompañada por más barreras para quienes pretenden ingresar a la política provincial.
La iniciativa ya superó cómodamente su primer gran obstáculo legislativo y ahora llegará al Senado. Con el respaldo conseguido por Pullaro entre oficialistas y buena parte de la oposición, el camino hacia su aprobación definitiva aparece despejado.
Si finalmente se convierte en ley, las elecciones provinciales de 2027 se disputarán con reglas profundamente diferentes. Habrá cambios en la Boleta Única, internas para la vicegobernación, nuevas posibilidades para presentar candidaturas legislativas y un sistema proporcional para integrar Diputados.
Pero también habrá una puerta más angosta para entrar a la Cámara: quien no alcance el 4%, queda afuera del reparto.
La paradoja es evidente. Santa Fe reemplazará un sistema cuestionado por sobrerrepresentar a la fuerza ganadora por otro proporcional, pero al mismo tiempo incorporará un filtro que puede dejar sin representación a miles de ciudadanos que elijan opciones minoritarias.
Pullaro podrá presentarlo como una modernización electoral. Para los partidos chicos y las fuerzas que pretendan desafiar a las estructuras consolidadas, en cambio, competir por una banca será más difícil a partir de 2027.
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