Brasil registra un fuerte crecimiento de la inmigración marroquí y Santa Catarina entra en crisis
La presencia de ciudadanos de Marruecos viene aumentando con fuerza en Brasil y comenzó a hacerse visible también en el sur del país. Florianópolis atendió a unos 50 marroquíes en pocos meses, en un estado que ya supera los 219.000 migrantes registrados.
Santa Catarina atraviesa una transformación demográfica impulsada por la llegada de trabajadores y familias procedentes de diferentes países. Dentro de ese fenómeno comenzó a llamar especialmente la atención el crecimiento de la inmigración proveniente de Marruecos.
En Florianópolis, aproximadamente 50 ciudadanos marroquíes fueron atendidos por los servicios sociales municipales durante un período de alrededor de tres meses, de acuerdo con la información difundida por medios brasileños y recogida por la publicación argentina.
El fenómeno local se inserta en una tendencia nacional mucho más amplia. Los registros de la Policía Federal recopilados por el Observatorio de las Migraciones de la Unicamp muestran que 5.108 marroquíes residen actualmente en Brasil. La llegada se aceleró especialmente durante los últimos años: fueron 498 en 2023, 620 en 2024 y 1.117 durante 2025, el máximo registrado hasta ahora y aproximadamente 80% más que el año anterior.
Santa Catarina aparece como uno de los destinos posibles dentro de ese proceso debido a su dinamismo laboral y económico. Datos oficiales de mayo de 2026 contabilizaban 219.498 migrantes de todas las nacionalidades viviendo en el estado, aunque los contingentes más numerosos siguen siendo venezolanos, haitianos y argentinos.
El crecimiento migratorio ya es visible en diferentes ciudades catarinenses. Chapecó, por ejemplo, cuenta actualmente con habitantes procedentes de 81 nacionalidades y las autoridades municipales mencionan expresamente a los marroquíes entre las comunidades presentes en la ciudad.
La situación también abrió un debate sobre la capacidad de los municipios para administrar la llegada de personas sin vivienda o empleo asegurados. En Florianópolis, la gestión del alcalde Topázio Neto instaló controles en la terminal de ómnibus destinados a identificar situaciones de vulnerabilidad y ha financiado pasajes para que centenares de personas en situación de calle puedan regresar a sus lugares de procedencia.
Sin embargo, los datos disponibles no permiten sostener que la inmigración marroquí esté provocando por sí misma un “colapso” de Santa Catarina, como plantea la nota original. El fenómeno más amplio sí es significativo: el estado se convirtió en uno de los grandes receptores de migración interna e internacional de Brasil, impulsado en buena medida por sus oportunidades laborales. Fuentes oficiales catarinenses calculaban recientemente unos 171.000 inmigrantes documentados llegados al estado, mientras registros más amplios de Sismigra contabilizan más de 219.000 migrantes.
Lo que sí resulta evidente es el salto de la inmigración marroquí en Brasil. El país pasó de recibir apenas algunas decenas por año durante buena parte de la década del 2000 a registrar más de mil nuevas llegadas solamente en 2025.
Santa Catarina, por su nivel de empleo y crecimiento, comienza ahora a aparecer dentro de ese mapa. Y el desafío para las autoridades será compatibilizar la llegada de nuevos trabajadores con controles migratorios efectivos, inserción laboral formal y capacidad de los servicios públicos locales, evitando tanto la falta de control como la simplificación de convertir una nacionalidad determinada en sinónimo de un problema de seguridad.
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