Trump endurece el control migratorio y prepara la revocación de hasta 200.000 visas

La administración estadounidense apunta a extranjeros que ingresaron con visas temporales y posteriormente solicitaron asilo. El Departamento de Estado sostiene que utilizar una visa con ese propósito constituye fraude y puede provocar su cancelación.

2026-03-24T185815Z_1733764640_RC26BKACL9J6_RTRMADP_3_USA-TRUMP-1774392284

El gobierno de Donald Trump prepara una nueva medida de alto impacto dentro de su ofensiva para endurecer el sistema migratorio estadounidense: hasta 200.000 visas podrían ser revocadas a extranjeros que ingresaron al país mediante permisos de corta duración y posteriormente iniciaron solicitudes de asilo.

La decisión forma parte de la estrategia de la Casa Blanca para aumentar los controles sobre la permanencia de extranjeros y acelerar las expulsiones de quienes, según la administración republicana, utilizaron mecanismos legales de ingreso con una finalidad distinta a la declarada inicialmente.

El Departamento de Estado trabaja conjuntamente con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para identificar los casos. El foco está puesto sobre personas que obtuvieron visas temporales —por ejemplo, como visitantes— y posteriormente solicitaron protección humanitaria.

El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, resumió la posición oficial al señalar que utilizar una visa para ingresar con la intención de solicitar asilo puede constituir fraude y recordó que la concesión de un visado estadounidense es un privilegio sujeto a las leyes migratorias del país.

La medida también puede facilitar el trabajo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Tener un expediente de asilo pendiente no garantiza por sí mismo inmunidad frente a una detención migratoria, mientras el gobierno de Trump continúa ampliando los procedimientos de remoción.

La presión sobre el sistema es considerable. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) acumula alrededor de 1,4 millones de solicitudes de asilo pendientes, mientras que los tribunales migratorios registran aproximadamente 3,1 millones de expedientes, según los datos citados por la publicación.

Trump convirtió el control de las fronteras y las deportaciones en uno de los pilares de su segundo mandato. La nueva revisión de visas profundiza esa política con una premisa clara: haber ingresado legalmente a Estados Unidos no garantiza poder permanecer indefinidamente si las autoridades consideran que se incumplieron las condiciones bajo las cuales se concedió el visado.

La ofensiva promete abrir otra batalla judicial con organizaciones defensoras de los inmigrantes. Pero la Casa Blanca avanza con una política migratoria que busca reducir las zonas grises y aumentar la capacidad del Estado para revocar permisos y ejecutar deportaciones.

icono
el.liberador.diario@gmail.com |  + posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *