Vaca Muerta vuelve a romper récords en julio
La producción de petróleo alcanzó en julio un nuevo máximo histórico y creció 17,2% interanual. Neuquén ya concentra más de siete de cada diez barriles que produce el país.
La Argentina volvió a recibir una señal contundente de que su sector energético atraviesa una transformación profunda. La producción nacional de petróleo alcanzó en julio los 916,2 mil barriles diarios, un 17,2% más que en el mismo mes de 2025, y volvió a marcar un récord histórico.
El dato no es aislado. Detrás de este crecimiento aparece una vez más Vaca Muerta, la formación que se convirtió en el principal motor de la producción hidrocarburífera argentina y que continúa ampliando su peso dentro de la economía nacional.
Durante julio, Vaca Muerta alcanzó una producción de 643,1 mil barriles diarios, con un crecimiento interanual del 26,4%. El avance del shale oil explica buena parte del nuevo récord nacional y consolida a la formación neuquina como uno de los grandes activos estratégicos de la Argentina.
Neuquén concentra cada vez más producción
El crecimiento de Vaca Muerta también transformó el mapa petrolero argentino. Neuquén produjo en julio alrededor de 658.600 barriles diarios, un máximo histórico que representa aproximadamente el 72% de toda la producción nacional.
Además, el petróleo no convencional ya representa cerca del 97% del crudo extraído en la provincia. En apenas tres años, la participación neuquina sobre el total nacional pasó de poco más del 50% a superar ampliamente las siete décimas partes.
El dato refleja el cambio estructural que atraviesa la industria. Mientras las cuencas convencionales enfrentan el declino natural de sus yacimientos maduros, el shale oil de Vaca Muerta continúa expandiéndose con nuevas inversiones, más pozos y mayores niveles de productividad.
Las empresas aceleran la producción
El récord de julio también estuvo acompañado por el crecimiento de distintos desarrollos privados.
Entre las áreas que más incrementaron su producción se destacó Cruz de Lorena, operada por Shell, que sumó más de 5.700 barriles diarios y alcanzó una producción superior a los 21.000 barriles.
También sobresalió Bajo del Choique-La Invernada, de Pluspetrol, que incorporó más de 5.400 barriles diarios y llegó a unos 45.300 barriles por día.
A ellos se sumaron Bajada del Palo Este, de Vista Energy, y dos áreas de Pan American Energy, Lindero Atravesado y Coirón Amargo Sureste.
La diversidad de empresas y proyectos detrás del crecimiento resulta especialmente relevante: Vaca Muerta ya no es solamente una promesa de futuro, sino una industria que genera producción a gran escala y que comienza a adquirir una dimensión exportadora cada vez mayor.
El gas también sostiene la expansión
La buena noticia no se limita al petróleo. En julio, la producción nacional de gas natural alcanzó 158,8 millones de metros cúbicos diarios, manteniéndose en niveles elevados.
En Vaca Muerta, la producción llegó a 96,5 millones de metros cúbicos diarios, un 5,9% más que un año atrás.
La expansión simultánea del petróleo y el gas refuerza la posibilidad de que la Argentina deje atrás décadas de restricciones energéticas y avance hacia un escenario de mayor autoabastecimiento y generación de divisas.
Cambio de rumbo
Los números permiten dimensionar la importancia de las políticas implementadas durante los últimos años para impulsar la inversión privada, facilitar el desarrollo de Vaca Muerta y mejorar las condiciones para producir y exportar hidrocarburos.
En ese sentido, el Gobierno de Javier Milei reivindica una estrategia basada en mayor participación privada, reglas más favorables para la inversión y una reducción de obstáculos que durante años limitaron el potencial energético del país.
Los resultados comienzan a aparecer en los indicadores: más producción, más inversiones, mayor capacidad exportadora y una industria energética que gana peso dentro de la economía argentina.
El desafío ahora será acompañar este crecimiento con infraestructura suficiente para transportar y evacuar el petróleo, ampliar la capacidad de exportación y transformar los recursos de Vaca Muerta en más dólares, empleo e inversiones.
La Argentina tiene uno de los grandes recursos energéticos del mundo. Julio volvió a mostrar que, con inversión y condiciones adecuadas, Vaca Muerta puede convertirse definitivamente en uno de los motores de crecimiento del país.
Y los récords de producción son, por ahora, la mejor señal de que ese proceso ya está en marcha.
