El biodiésel volvió a crecer: la producción aumentó 20% en el segundo trimestre
La industria elaboró 294.848 toneladas entre abril y junio, mientras los despachos al mercado interno subieron 12,2%. El repunte es significativo, aunque el sector todavía opera por debajo de sus registros históricos.
La producción argentina de biodiésel registró una recuperación durante el segundo trimestre de 2026 y alcanzó las 294.848 toneladas, un 20% más que en el mismo período del año anterior.
Los despachos destinados al mercado interno también aumentaron: entre abril y junio crecieron 12,2% interanual, de acuerdo con los indicadores energéticos difundidos por el INDEC.
La mejora se sostuvo durante los tres meses analizados. La producción avanzó 26,5% en abril, 24,6% en mayo y 12,7% en junio frente a los mismos meses de 2025.
Un repunte después de una fuerte caída
El crecimiento debe analizarse sobre una base de comparación particularmente baja. Durante el segundo trimestre de 2025, la elaboración de biodiésel había retrocedido 30,8%.
La recuperación actual permitió revertir parte de aquella contracción, pero todavía no alcanza para devolver a la industria los niveles de utilización registrados durante sus mejores años.
Entre enero y julio de 2026 se produjeron 621.000 toneladas, un 12% más que en igual período del año anterior. Sin embargo, continúa siendo el tercer registro más bajo de los últimos 17 años.
La principal debilidad está en las exportaciones. Durante esos siete meses se enviaron al exterior apenas 89.000 toneladas, el menor volumen desde el comienzo de la producción nacional a gran escala. España y Países Bajos fueron los únicos destinos informados.
Santa Fe concentra más de la mitad de la producción
La provincia de Santa Fe continúa siendo el principal polo del biodiésel argentino por su infraestructura portuaria, su capacidad industrial y su cercanía con el complejo de procesamiento de soja.
Durante los primeros siete meses del año explicó aproximadamente el 56% de la producción nacional. Pese a conservar el liderazgo, esa participación quedó 15 puntos porcentuales por debajo del promedio de la última década.
Buenos Aires ocupó el segundo lugar, mientras que La Pampa, Entre Ríos y San Luis completaron el mapa productivo.
El biodiésel posee un valor estratégico porque permite transformar aceite de soja en un combustible de mayor valor agregado, reducir el consumo de gasoil fósil y generar actividad industrial cerca de los principales puertos exportadores.
Un sector energético con señales mixtas
El crecimiento del biodiésel se produjo dentro de un escenario energético heterogéneo. El Indicador Sintético de Energía aumentó 3% frente al segundo trimestre de 2025, aunque descendió 1,3% respecto de los primeros tres meses de 2026.
Los derivados del petróleo crecieron 6,2% y la generación eléctrica aumentó 2,4%. En sentido contrario, la producción de bioetanol cayó 2,2%, con una baja de 16,2% en el elaborado con caña de azúcar y un crecimiento de 6,2% en el producido a partir de maíz.
La recuperación del biodiésel constituye una señal favorable, pero la industria necesita previsibilidad regulatoria, competencia y acceso estable a los mercados internacionales. El potencial productivo existe; el desafío es evitar que los cupos, las disputas sectoriales y las decisiones discrecionales vuelvan a limitarlo.
Compartí esta noticia