Los dólares volvieron a los bancos: depósitos y créditos alcanzaron nuevos récords

Las colocaciones privadas en moneda extranjera cerraron septiembre en u$s 41.933 M, mientras que los préstamos superaron los u$s 25.300 M. La recuperación de la confianza y la flexibilización de las regulaciones permitieron transformar una mayor parte del ahorro en financiamiento para empresas.

Prestamos dólares

El sistema financiero argentino alcanzó durante septiembre un nuevo máximo en depósitos privados en dólares. El stock llegó a u$s 41.933 M, luego de aumentar u$s 1.014 M en apenas un mes.

Se trató del mayor incremento mensual desde enero y de una aceleración respecto del ritmo observado desde junio, cuando las colocaciones en moneda extranjera habían comenzado a crecer a un promedio cercano a los u$s 800 M mensuales.

El dato adquiere una relevancia que excede la dolarización tradicional de los ahorros. A diferencia de otros períodos de inestabilidad, una proporción considerable de las divisas adquiridas por los argentinos permaneció dentro del circuito bancario y comenzó a utilizarse para financiar inversiones y actividades productivas.

Un cambio frente a la desconfianza acumulada

Cuando Javier Milei asumió la Presidencia, en diciembre de 2023, los depósitos privados en moneda extranjera rondaban los u$s 14.115 M. En menos de tres años, ese volumen prácticamente se triplicó.

El crecimiento refleja una modificación en el comportamiento de los ahorristas. Durante décadas, la inflación, las restricciones cambiarias, las pesificaciones compulsivas y los incumplimientos del Estado impulsaron a millones de argentinos a mantener sus dólares fuera de los bancos.

La estabilización macroeconómica, la reducción de las restricciones y el respeto por la propiedad privada comenzaron a revertir parcialmente esa desconfianza. Los dólares no solamente regresaron a las cuentas bancarias: también recuperaron su capacidad de convertirse en crédito.

El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, sostuvo que aproximadamente el 75% de las divisas compradas por los argentinos permanece dentro del sistema financiero. De esta manera, una decisión de ahorro que históricamente era interpretada como una fuga de recursos puede transformarse en fondeo para los bancos y financiamiento para el sector privado.

El crédito en dólares también marcó un máximo

La expansión de los depósitos estuvo acompañada por un nuevo crecimiento de los préstamos en moneda extranjera. Durante septiembre, el stock aumentó u$s 756 M, sin contabilizar las tarjetas de crédito, y superó los u$s 25.300 M.

El avance fue favorecido por las modificaciones regulatorias impulsadas por el Gobierno, que ampliaron las posibilidades de utilizar los depósitos en dólares para financiar empresas con capacidad de afrontar obligaciones en esa moneda.

El objetivo es desarrollar un sistema de crédito bimonetario semejante al que funciona en países como Uruguay y Perú, donde los bancos intermedian ahorros y préstamos tanto en moneda local como extranjera.

La existencia de un mayor volumen de crédito permite financiar capital de trabajo, adquisición de maquinaria, proyectos de infraestructura, exportaciones y ampliaciones productivas sin depender de la emisión monetaria ni del gasto público.

El desafío pendiente en pesos

La recuperación fue mucho más marcada en moneda extranjera que en pesos. Durante septiembre, los depósitos privados en moneda local permanecieron prácticamente estancados frente a agosto y registraron una caída real interanual del 1,7%.

El crédito en pesos también retrocedió 0,6% mensual en términos reales, afectado por la cautela de los bancos, el aumento de la morosidad en algunas líneas y una demanda de financiamiento todavía debilitada.

Esta diferencia expone uno de los desafíos pendientes del programa económico: consolidar la estabilidad durante el tiempo suficiente para extender la recuperación del crédito también a la moneda nacional.

Del dólar guardado al dólar productivo

El récord de depósitos no implica solamente que existan más dólares dentro de los bancos. Su principal importancia reside en la posibilidad de que esos recursos sean canalizados hacia quienes producen, exportan e invierten.

Durante años, buena parte del ahorro argentino quedó inmovilizada fuera del sistema debido al temor a nuevas confiscaciones o cambios arbitrarios en las reglas. La recuperación de esos fondos demuestra que la confianza no se impone mediante controles: se construye con estabilidad, previsibilidad y respeto por los contratos.

Si el Gobierno logra sostener ese rumbo, la enorme cantidad de dólares acumulados por los argentinos podría dejar de representar un ahorro improductivo y convertirse en una de las principales fuentes de financiamiento para el crecimiento económico.

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