Estados Unidos desmanteló una red de trabajadores norcoreanos infiltrados en más de 70 empresas

El FBI allanó más de 40 “granjas de laptops” en Texas y secuestró 187 dispositivos. Según el Departamento de Justicia, operadores vinculados con Corea del Norte utilizaban identidades falsas para conseguir empleos tecnológicos remotos, entrar en sistemas corporativos y enviar dinero al régimen de Kim Jong-un.

Trabajadores Norcoreanos

Estados Unidos reveló una de las operaciones de infiltración informática más llamativas de los últimos años: trabajadores tecnológicos vinculados con Corea del Norte habrían conseguido empleos remotos en más de 70 empresas estadounidenses, utilizando identidades falsas y computadoras físicamente instaladas dentro del país.

El número oficial es incluso mayor al que circuló inicialmente: el Departamento de Justicia habla de más de 70 compañías afectadas, no 30.

La investigación derivó en 14 imputados, dos detenidos, más de 40 domicilios allanados en Texas y alrededor de 187 computadoras y dispositivos secuestrados. La operación recibió el nombre de Lonestar Roundup.

Empleados falsos, trabajos reales

El mecanismo era tan simple como sofisticado.

Según los fiscales, ciudadanos norcoreanos se presentaban ante empresas occidentales como programadores o especialistas en sistemas de otras nacionalidades. Para conseguir los puestos utilizaban documentos robados o falsificados, perfiles digitales elaborados, redes privadas virtuales y cuentas online destinadas a esconder su verdadera ubicación.

Una vez contratados, las empresas enviaban las computadoras laborales a direcciones dentro de Estados Unidos. Allí aparecían colaboradores locales que montaban las denominadas “laptop farms”: habitaciones con decenas de equipos conectados que podían ser operados remotamente desde el exterior.

De esa manera, para los controles corporativos parecía que el empleado se encontraba trabajando desde Texas, Ohio u otro estado norteamericano, cuando en realidad el operador podía estar conectado desde Asia.

Acceso a información y dinero para Pyongyang

El Departamento de Justicia sostiene que la red generó aproximadamente u$s3 M mediante salarios obtenidos fraudulentamente y que parte de ese dinero terminó en entidades vinculadas con el régimen norcoreano y sometidas a sanciones internacionales.

Las empresas afectadas operaban en sectores como salud, telecomunicaciones, ciberseguridad, comercio minorista y manufactura, distribuidas en al menos 17 estados y Washington D.C.

El riesgo, sin embargo, excedía ampliamente a los salarios.

Al ser formalmente incorporados como empleados, los operadores recibían accesos legítimos a redes internas, repositorios de código, información comercial y datos potencialmente sensibles. El FBI advierte que esas credenciales pueden utilizarse posteriormente para espionaje, robo de propiedad intelectual o extorsión.

Miles de trabajadores bajo control norcoreano

El FBI sostiene que el fenómeno no se limita a esta investigación.

La agencia calcula que existen miles de trabajadores informáticos controlados por el Estado norcoreano intentando insertarse en empresas occidentales. Su objetivo es obtener divisas para un régimen aislado del sistema financiero internacional y sujeto a fuertes sanciones por sus programas nucleares y de misiles.

Corea del Norte desarrolló durante los últimos años diferentes mecanismos para obtener recursos fuera de los circuitos convencionales, desde ataques contra plataformas de criptomonedas hasta operaciones de ransomware y fraude informático.

El empleo remoto agregó ahora otra herramienta: en lugar de hackear inicialmente una empresa desde afuera, el operador consigue que la propia compañía le entregue una computadora, un sueldo y acceso autorizado a sus sistemas.

La vulnerabilidad inesperada del trabajo remoto

El caso también deja una advertencia para el sector privado.

El crecimiento del empleo tecnológico a distancia hizo posible contratar programadores en cualquier parte del mundo, pero también generó nuevos problemas para verificar identidad, ubicación y antecedentes de quienes acceden a información corporativa.

Estados Unidos recomienda ahora controles adicionales en entrevistas, verificación de documentos, análisis de conexiones remotas y revisión de direcciones donde son enviados los dispositivos.

La investigación continúa y todas las acusaciones deberán probarse ante la Justicia. Pero para Washington el problema ya es de seguridad nacional: Corea del Norte habría encontrado en el mercado global de trabajo remoto una vía para financiarse y, al mismo tiempo, ingresar desde adentro a empresas estadounidenses.

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