El Senado dio media sanción al RIIR: un nuevo régimen para inversiones desde u$s12 M

La Cámara alta aprobó por 60 votos contra 2 el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes, pensado para proyectos productivos que quedan por debajo de los montos exigidos por el RIGI. Contempla amortización acelerada en Ganancias, devolución anticipada del IVA y estabilidad tributaria durante 30 años. Ahora deberá ser tratado por Diputados.

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El Senado de la Nación dio este jueves una contundente media sanción al Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), una nueva herramienta destinada a atraer proyectos productivos de menor escala que aquellos alcanzados por el RIGI y ampliar el universo de empresas con incentivos para invertir en Argentina.

El proyecto recibió 60 votos afirmativos y apenas dos negativos, correspondientes a los senadores santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano. La iniciativa fue impulsada por el senador radical Eduardo Vischi y consiguió un respaldo transversal de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, sectores del peronismo y bloques provinciales. Todavía no es ley: ahora deberá atravesar la Cámara de Diputados.

El esquema apunta principalmente a inversiones productivas superiores a u$s12 M ejecutadas durante los primeros dos años de vigencia. En términos prácticos, busca cubrir un segmento que queda entre los incentivos destinados a inversiones medianas y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), orientado a proyectos de una escala considerablemente superior.

Entre los principales beneficios aparecen la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA. El proyecto contempla además un horizonte de estabilidad tributaria por 30 años, destinado a brindar mayor previsibilidad sobre las reglas aplicables a inversiones de largo plazo.

Capital productivo en lugar de inversiones financieras

El RIIR está específicamente orientado hacia la economía real. Podrán computarse la adquisición, fabricación o importación de bienes de capital nuevos, maquinaria y equipamiento, además de obras destinadas directamente a actividades productivas.

También fueron incorporados sectores y bienes vinculados con riego, eficiencia energética, actividad pesquera, forestoindustria, mallas antigranizo y determinados activos agropecuarios, algunos de los cuales podrán recibir beneficios incluso sin alcanzar el piso general de US$12 millones.

Quedarán afuera, en cambio, activos financieros, inversiones de cartera y bienes de cambio, de manera que los beneficios tributarios se concentren en desembolsos que aumenten capacidad productiva.

Las empresas deberán presentar ante la autoridad de aplicación un plan de inversión que detalle ubicación, fuentes de financiamiento, cronograma, producción prevista, impacto laboral y, cuando corresponda, exportaciones.

El proyecto incorpora además un compromiso para que al menos 20% del monto destinado a bienes transables sea contratado con proveedores nacionales, siempre que exista oferta local disponible en condiciones competitivas de precio y calidad.

El oficialismo acompañó la ampliación del esquema de incentivos

Aunque el proyecto nació desde el radicalismo, La Libertad Avanza respaldó plenamente la iniciativa. La jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, defendió el mecanismo bajo el argumento de que permitir a una empresa recuperar más rápidamente parte del capital invertido facilita la continuidad del ciclo inversor.

El RIIR se integra así a la estrategia de promoción de capital privado que el Gobierno viene desarrollando alrededor del RIGI, cuya ventana de adhesión fue prorrogada hasta julio de 2027.

Desde sectores del peronismo también acompañaron el proyecto, aunque con reparos. Jorge Capitanich advirtió sobre la proliferación de distintos regímenes promocionales y su impacto fiscal, mientras José Mayans sostuvo que los incentivos por sí solos no solucionan los problemas de competitividad de la industria argentina.

La votación, sin embargo, dejó una mayoría poco habitual: 60 contra 2. Si Diputados convierte la iniciativa en ley, Argentina sumará un segundo gran escalón de incentivos destinado a proyectos que, sin alcanzar las dimensiones de los megaproyectos del RIGI, representan inversiones de decenas o cientos de millones de dólares capaces de ampliar producción, empleo y exportaciones.

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