El kirchnerismo duro reflotó la reforma agraria y la expropiación de tierras

Juan Grabois volvió a plantear una reforma agraria. Su antecedente incluye expropiar 50.000 parcelas y limitar la propiedad rural.

Kirchnerismo

Mientras el peronismo intenta reorganizarse para disputarle el poder a Javier Milei en 2027, su sector más radical comenzó a exhibir parte del programa que pretende llevar a las próximas elecciones. El diputado kirchnerista Juan Grabois volvió a defender una reforma agraria destinada a modificar la distribución territorial y promover el poblamiento de las zonas rurales.

El referente de Patria Grande sostuvo que la Argentina necesita reformas profundas en la organización del territorio y planteó como objetivos “volver a repoblar la patria” y “repoblar el campo”. También vinculó la iniciativa con una reforma urbana orientada a los denominados barrios populares.

Aunque en esta intervención no precisó el mecanismo para concretar el proyecto, sus antecedentes eliminan cualquier ambigüedad. Grabois ya había defendido abiertamente la expropiación de tierras privadas como herramienta para modificar la estructura rural argentina.

El antecedente de las 50.000 parcelas

En 2019, el dirigente propuso expropiar 50.000 parcelas para entregarlas a pequeños productores y sostuvo que ningún propietario debería concentrar más de 5.000 hectáreas. Su esquema contemplaba indemnizaciones abonadas durante un plazo de hasta 20 años.

La iniciativa fue cuestionada por las principales entidades agropecuarias, que advirtieron sobre su impacto en la seguridad jurídica y la inversión. La tierra no es solamente una superficie que pueda repartirse desde un escritorio estatal: detrás de cada explotación existen inversiones, infraestructura, tecnología, empleo, riesgo climático y años de trabajo privado.

La Argentina ya conoce las consecuencias de tratar la propiedad como una concesión revocable del poder político. Cuando un gobierno se arroga la facultad de decidir cuánto puede poseer cada ciudadano y quién merece recibir los bienes ajenos, desaparecen los incentivos para invertir y producir a largo plazo.

La propiedad privada vuelve al centro de la elección

La reaparición de esta propuesta no se produce en cualquier momento. El Congreso debate nuevas reglas sobre expropiaciones, desalojos y tierras rurales, mientras el kirchnerismo busca reconstruir una plataforma electoral capaz de unificar sus distintas facciones.

Grabois no representa formalmente a todo el peronismo, pero integra el bloque de Unión por la Patria y se convirtió en una de las voces con mayor capacidad para condicionar su agenda. Por eso, su planteo no puede ser reducido a una ocurrencia aislada.

La discusión de cara a 2027 será mucho más profunda que una competencia de candidatos. De un lado aparece un modelo que defiende la propiedad privada, la inversión y la libertad contractual. Del otro, vuelve a asomar la idea de que el Estado puede redistribuir tierras, empresas o ahorros de acuerdo con las prioridades de la dirigencia política.

Después de décadas de confiscaciones, controles y cambios permanentes en las reglas de juego, la reforma agraria de Grabois expone la verdadera batalla electoral: decidir si los bienes pertenecen a quienes los adquirieron legítimamente o a los funcionarios que pretenden repartirlos.

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