La inflación sigue bajando y consultoras ya proyectan 1,8% para junio
El IPC podría perforar el 2% y volver a niveles de mediados de 2025.
La inflación volvió a mostrar señales de desaceleración en la última semana de junio. Distintas consultoras privadas registraron aumentos mínimos en alimentos y bebidas, el rubro de mayor impacto social y uno de los más sensibles para el índice general.
Según los relevamientos, la variación semanal de alimentos se ubicó entre 0% y 0,2%, un dato que refuerza la expectativa de que el IPC de junio pueda cerrar por debajo del 2%.
La proyección más optimista la marcó Analytica, que estimó una inflación mensual de 1,8%. De confirmarse, implicaría una baja de 0,3 puntos frente al 2,1% informado por el INDEC en mayo y consolidaría la tendencia descendente iniciada después del pico de marzo.
El dato es relevante para el Gobierno de Javier Milei, que busca demostrar que el programa económico empieza a estabilizar precios después de años de descontrol inflacionario, emisión, déficit fiscal y atraso de tarifas.
El informe de LCG indicó que los precios de alimentos y bebidas no registraron aumentos promedio durante la cuarta semana de junio. En las últimas cuatro semanas, el promedio mensual fue de 1,5%, con una baja frente al período anterior.
Dentro de ese relevamiento, las subas de verduras y bebidas fueron compensadas por caídas en carnes y frutas. Además, la consultora destacó una menor dispersión de precios, señal que también ayuda a estabilizar el índice.
Analytica, por su parte, reportó un incremento semanal de apenas 0,1% en alimentos y bebidas. El promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,4%. Entre los rubros con mayores aumentos aparecieron verduras, aguas, gaseosas y jugos, mientras que frutas y pescados mostraron bajas.
También EconViews registró una suba muy leve, de 0,2%, para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados. El acumulado de las últimas cuatro semanas llegó al 1,1%.
El sendero descendente del IPC es uno de los principales objetivos del equipo económico. Después del 3,4% de marzo, la inflación bajó a 2,6% en abril y a 2,1% en mayo. Ahora, el mercado empieza a mirar la posibilidad de que junio marque un nuevo piso.
La desaceleración también fue acompañada por decisiones oficiales para moderar aumentos regulados, como el congelamiento parcial de combustibles y la extensión de bonificaciones en tarifas de gas y electricidad para sectores vulnerables.
Para el Gobierno, la baja de la inflación es el corazón del programa económico. Sin emisión para financiar déficit y con equilibrio fiscal, la Casa Rosada busca consolidar una nueva etapa de estabilidad.
El desafío será sostener la tendencia durante el segundo semestre. Pero el dato de junio, si se confirma, dejaría una señal fuerte: la inflación sigue cediendo y el plan económico empieza a mostrar resultados concretos en los precios.
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