«Política del miedo y sometimiento»: empresario riojano denuncia presiones del gobierno de Ricardo Quintela

Aldo Azzarelli, empresario gastronómico y expresidente de FEHGRA, aseguró que existe temor en el sector privado de su provincia y denunció maniobras para desalentar la participación de prestadores en un evento independiente del Estado. «El empresariado de La Rioja vive con miedo», disparó.

Ricardo Quintela La Rioja

“El empresario de La Rioja está con miedo, no sabe qué va a pasar”. Con esa definición, Aldo Azzarelli, empresario gastronómico con 30 años de trayectoria, expresidente de FEHGRA y fundador de Expo Turismo & Negocio, describió en diálogo con El Liberador el clima que, según sostiene, atraviesa una gran parte del sector privado bajo la administración del gobernador kirchnerista Ricardo Quintela.

Azzarelli denunció presiones sobre empresarios, cuestionó la fuerte dependencia que mantiene la economía riojana respecto del Estado y aseguró que desarrollar iniciativas privadas sin recurrir al financiamiento público puede generar resistencias dentro de la estructura de poder provincial. Como ejemplo concreto, relató lo sucedido durante la organización de la sexta edición de Expo Turismo & Negocio, realizada recientemente en la localidad de Chilecito, donde afirma que hubo llamados para intentar desalentar la participación de prestadores turísticos.

«Nosotros siempre hemos armado todo desde lo privado, sin la ayuda del Estado. Y eso molesta en nuestra provincia», afirmó. Según su relato, las fricciones fueron aumentando a medida que la exposición consiguió crecer sin depender económicamente del gobierno riojano, hasta alcanzar un punto que calificó directamente como «grosero».

«Hablaban a los prestadores de la provincia para que no fueran, para que no se convocaran. Esta última vez ya ha sido grosero, cómo llamaban a la gente para que no vaya. Porque lo hace un privado, porque no nos pueden someter como están acostumbrados a hacer«, denunció ante este medio.

El empresario ubicó lo ocurrido dentro de un problema mucho más amplio y responsabilizó políticamente al modelo construido por el gobierno de Quintela. «En esta provincia todo tiene que pasar por el Estado. Si no pasa todo por el Estado y ven que alguien está convocando gente, que está haciendo algo bueno por el turismo como en este caso, molesta y buscan correrlo de lugar», sostuvo. Y añadió: «Nosotros no tenemos precio y no les pedimos absolutamente nada. Y eso molesta mucho más todavía».

La exposición que originó el conflicto terminó, paradójicamente, con una convocatoria que superó las expectativas de sus organizadores. La edición 2026 reunió en Chilecito a 1.000 visitantes, dispuso 90 espacios destinados a negocios y concretó 50 rondas comerciales. También participaron más de 30 periodistas, representantes de más de 25 rubros y alrededor de 150 sponsors, auspiciantes y socios estratégicos. Durante la jornada se firmaron además 10 convenios y se realizaron seis talleres magistrales.

Para Azzarelli, esos resultados demostraron la capacidad del sector privado de organizarse y generar vínculos comerciales independientemente del aparato estatal. «Expo Turismo & Negocio nació justamente con ese objetivo, conectar prestadores, empresas y destinos para promocionar la actividad y generar negocios». Según explicó su fundador, la organización mantuvo siempre un trato institucional con las autoridades e invitó a ministros, secretarios e intendentes, incluso en las ediciones realizadas fuera de la capital provincial.

«Nunca aceptamos nada del Estado, siempre lo bancamos entre privados. Eso empezó a molestar a la gente de Quintela y a generar una rispidez«, aseguró.

«El empresario de La Rioja está con miedo»

El episodio de la feria fue apenas el disparador para un diagnóstico mucho más duro sobre la situación provincial. Azzarelli cuestionó la presión impositiva, los problemas financieros de La Rioja y las declaraciones realizadas en diferentes momentos por Quintela respecto de eventuales expropiaciones. Pero fundamentalmente puso el foco en la relación entre el poder político y quienes desarrollan actividades económicas por fuera del Estado.

«La situación del turismo, de los privados y del empresariado en la provincia es bastante complicada», aseveró. Para el empresario, el problema ya excede las dificultades económicas y alcanza el terreno institucional.

«Que se metan con todo, que vayan por todo, da un poco de miedo. La verdad, el empresario de La Rioja está con miedo, no sabe qué va a pasar«, afirmó. En ese sentido, advirtió que observa con preocupación el tramo final de la actual administración: «En este último año del gobierno de Quintela se muestra muy peligroso, porque están yendo directamente contra las instituciones«.

Azzarelli utilizó incluso la expresión “patrones de estancia” para describir la manera en que, a su entender, determinados sectores políticos reaccionan cuando aparecen iniciativas que escapan a su control. Su planteo es que el problema riojano no pasa solamente por cuánto interviene económicamente el Estado, sino por la dificultad para construir un sector privado verdaderamente independiente de la política.

«Estamos acostumbrados a que a estos patrones de estancia les moleste todo lo que podemos hacer», lanzó.

«La Rioja dispone de recursos suficientes para abandonar progresivamente su histórica dependencia del aparato público. Tenemos a la minería, las energías y el turismo como tres sectores con capacidad para atraer inversiones, generar empleo genuino y ampliar la economía provincial. Tenemos herramientas para dejar de ser una de las provincias más pobres de la Argentina», indicó.

La política del miedo y del sometimiento

El cuestionamiento más fuerte llegó cuando definió el modelo político que, según su mirada, representa el quintelismo. «No podemos pensar más de esta forma. Esta es una política vieja que ya no genera absolutamente nada: la política del miedo, la política del sometimiento. Son etapas de un peronismo viejo, un peronismo que ya se está muriendo«, disparó.

El contraste con lo sucedido en Chilecito terminó reforzando su argumento. Pese a las presiones que denuncia, la feria consiguió reunir a un millar de visitantes y decenas de empresarios y prestadores, concretó acuerdos y rondas comerciales y sumó participantes de distintas provincias. «Gracias a Dios hemos tenido el respaldo de todos los privados, de todos los prestadores turísticos de la provincia. Ha sido una fiesta, ha sido fantástico, más allá del miedo que muchos tienen a este gobierno», destacó.

Su denuncia, sin embargo, trasciende ampliamente lo ocurrido alrededor de una exposición. Lo que el empresario plantea es la existencia de un clima de temor y condicionamiento dentro del sector privado riojano, en una provincia donde el Estado conserva un peso determinante sobre la economía y el empleo.

Mientras Ricardo Quintela mantiene desde hace años una confrontación abierta con el presidente Javier Milei y responsabiliza al Gobierno nacional por buena parte de las dificultades financieras de La Rioja, Azzarelli propone mirar puertas adentro. Según su diagnóstico, el problema también reside en una estructura política que durante décadas acostumbró al sector productivo a desenvolverse alrededor del Estado y que encontraría dificultades para tolerar iniciativas que no dependan de él.

«Esa es la política del miedo, la política del sometimiento«, sintetizó el empresario. Una acusación que comenzó con las presuntas presiones alrededor de una feria turística, pero terminó convirtiéndose en una denuncia mucho más profunda sobre la forma en que, según uno de los referentes del empresariado riojano, se ejerce el poder bajo el gobierno de Ricardo Quintela.

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Patricio De Gaetano
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