La inflación mayorista cayó al 0,8% en julio y marcó su cuarta desaceleración consecutiva
Los precios mayoristas volvieron a perder velocidad y profundizaron la tendencia descendente registrada desde abril. El dato suma otra señal al proceso de desinflación que busca consolidar el Gobierno de Javier Milei.
La inflación mayorista volvió a desacelerarse en julio y se ubicó en 0,8% mensual, profundizando una tendencia que comenzó luego del salto registrado en abril. El nuevo dato representa la cuarta desaceleración consecutiva y suma una señal favorable para el programa económico del Gobierno de Javier Milei, en momentos en que el Ejecutivo busca consolidar una inflación cada vez más baja.
El indicador resulta particularmente relevante porque los precios mayoristas reflejan la evolución de los valores en una etapa anterior a la llegada de los productos al consumidor. Si bien su traslado a las góndolas no es directo ni automático, una menor presión sobre los costos de origen puede contribuir a moderar los aumentos minoristas durante los próximos meses.
La evolución de los últimos meses muestra con claridad el cambio de tendencia. Después del 5,2% registrado en abril, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) descendió al 2,5% en mayo y posteriormente al 1,1% en junio. Con el 0,8% de julio, el indicador volvió a perforar el registro del mes anterior.
De esta manera, el índice acumuló cuatro meses consecutivos de desaceleración: 5,2%, 2,5%, 1,1% y 0,8%, respectivamente.
El resultado adquiere todavía mayor relevancia porque se produce en un contexto en el que el programa económico libertario mantiene como uno de sus principales objetivos reducir la inflación mediante el equilibrio fiscal, el control de la emisión monetaria y una política orientada a estabilizar las principales variables macroeconómicas.
Una señal que puede llegar a los precios minoristas
Los precios mayoristas y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) miden instancias diferentes del proceso de formación de precios. Por ese motivo, una baja del primero no implica necesariamente que la inflación que pagan las familias vaya a replicar inmediatamente el mismo comportamiento.
En junio, por ejemplo, el IPIM había avanzado apenas 1,1%, mientras que la inflación minorista fue superior. Los especialistas advierten que la correlación entre ambos indicadores puede variar considerablemente en el corto plazo.
Sin embargo, la persistencia de una inflación mayorista baja constituye una señal importante porque reduce uno de los canales mediante los cuales pueden aparecer futuras presiones sobre los precios finales.
La desaceleración de junio ya había sido considerable: el 1,1% mensual quedó muy por debajo del 2,5% de mayo. Además, la variación interanual mayorista había descendido entonces hasta 33,7%, 0,8 puntos porcentuales menos que el mes anterior.
Ahora, con el registro de julio, esa tendencia volvió a profundizarse.
El desempeño también deberá analizarse junto con la evolución del tipo de cambio y de los productos importados, dos componentes que pueden tener una incidencia importante sobre los costos de las empresas. Durante junio, por caso, los bienes importados habían aumentado 2,3% mensual, por encima del 1% correspondiente a los productos nacionales.
El Gobierno busca consolidar la desinflación
La nueva baja de la inflación mayorista se conoce pocos días después de que el INDEC informara que el IPC nacional aumentó 2,1% durante julio.
La diferencia entre ambos indicadores muestra que la inflación que enfrenta actualmente el consumidor continúa por encima de la registrada en la etapa mayorista, aunque ambos índices responden a composiciones y metodologías distintas.
Para el equipo económico encabezado por Luis Caputo, el desafío pasa ahora por sostener el proceso de estabilización y evitar que movimientos cambiarios o modificaciones de precios regulados interrumpan la tendencia.
La secuencia mayorista de los últimos cuatro meses constituye, en ese sentido, uno de los datos más favorables: desde el pico del 5,2% de abril, el ritmo mensual se redujo hasta apenas 0,8% en julio.
El dato se suma a otros indicadores que el Gobierno utiliza para defender el rumbo económico y sostener que el ordenamiento de las cuentas públicas y la eliminación del financiamiento monetario del déficit están modificando la dinámica inflacionaria argentina.
Todavía resta comprobar cuánto de esa desaceleración conseguirá trasladarse a los precios que efectivamente pagan los consumidores. Pero el dato de julio dejó una señal concreta: la inflación mayorista volvió a bajar, perforó el 1% mensual y completó cuatro desaceleraciones consecutivas, reforzando uno de los principales objetivos económicos de la administración Milei.
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