La inflación fue del 2,1% en julio y se mantiene lejos de los niveles heredados del kirchnerismo
El IPC registró una leve aceleración frente al 1,9% de junio, mientras la variación interanual se ubicó en 33,8%. En los primeros siete meses de 2026, los precios acumularon un incremento del 19,3%.
La inflación argentina registró una suba del 2,1% durante julio, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato significó una aceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto del 1,9% registrado en junio, aunque mantuvo la dinámica de precios en niveles muy inferiores a los que atravesaba el país al comienzo de la gestión de Javier Milei.
Con el nuevo registro, la inflación acumulada durante los primeros siete meses de 2026 alcanzó el 19,3%, mientras que la variación de los últimos doce meses llegó al 33,8%.
El dato mensual estuvo ligeramente por encima de algunas estimaciones privadas que esperaban que julio repitiera un registro cercano al 1,9%. El proceso de desinflación, por lo tanto, continúa mostrando fluctuaciones mensuales y no una trayectoria completamente lineal. Consultoras ya advertían en julio que la desaceleración podía avanzar de manera gradual durante el segundo semestre.
Aun así, la comparación interanual permite dimensionar el cambio de escenario. En junio, el IPC había acumulado una variación del 33,5% en doce meses y 16,8% desde enero.
Qué rubros impulsaron los precios
Entre las divisiones que más presionaron sobre el índice de julio aparecieron los aumentos relacionados con servicios y factores estacionales, en un mes atravesado por las vacaciones de invierno.
La dinámica no fue uniforme en todo el país. Como referencia, la Ciudad de Buenos Aires había informado previamente una inflación de 2,9% para julio, por encima del indicador nacional, con una variación interanual del 33,2%.
El comportamiento de los precios continúa siendo una de las variables centrales que monitorea el equipo económico de Luis Caputo. La estrategia oficial mantiene como pilares el equilibrio de las cuentas públicas, la restricción del financiamiento monetario del Tesoro y el saneamiento del Banco Central.
La Casa Rosada atribuye a ese programa el fuerte retroceso de la inflación respecto de los niveles que recibió al asumir en diciembre de 2023, cuando la economía estaba atravesada por un enorme desequilibrio fiscal y monetario.
La desaceleración también se observa en otros indicadores. La inflación mayorista cerró 2025 en 26,2% anual, el registro más bajo desde 2017, según destacó a comienzos de este año el Ministerio de Economía.
El desafío ahora pasa por quebrar de manera sostenida el piso mensual cercano al 2%. Junio había marcado el primer registro del año por debajo de ese nivel, con 1,9%, pero julio volvió a ubicarse apenas por encima.
El resultado conocido este jueves deja así una doble lectura: la inflación aceleró marginalmente en julio, pero la Argentina continúa transitando un escenario de nominalidad considerablemente menor al de los últimos años.
Para el Gobierno de Milei, el próximo objetivo será consolidar esa tendencia y conseguir que los registros mensuales vuelvan a perforar el 2%, una condición fundamental para acercarse progresivamente a la estabilidad de precios que el Ejecutivo colocó como uno de los objetivos centrales de su programa económico.
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