A días del balotaje, Lula abrió la billetera estatal: adelantó planes y multiplicó beneficios en Brasil

El Gobierno brasileño adelantó el Bolsa Família para que sus casi 19 millones de hogares beneficiarios recibieran el dinero antes de la elección del domingo contra Flávio Bolsonaro. El pago llega además con un aumento del 15%, mientras el oficialismo lanzó alivios de deuda, subsidios y otros beneficios.

Lula (1)

A escasos días del balotaje presidencial del próximo domingo 25 de octubre, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva aceleró una batería de medidas económicas con fuerte impacto directo sobre millones de electores brasileños.

La decisión más polémica fue el adelanto de los pagos del Bolsa Família, el principal programa asistencial del país, para garantizar que la totalidad de sus cerca de 19 millones de hogares beneficiarios recibiera el dinero antes de concurrir a las urnas.

El movimiento llegó acompañado de otro elemento políticamente explosivo: los beneficiarios comenzaron a cobrar el aumento de aproximadamente 15% anunciado por Lula en septiembre.

El piso mensual pasó así de R$600 a R$691.

El incremento tendrá un costo fiscal estimado oficialmente en R$5.800 M durante 2026 y aproximadamente R$22.000 M en 2027.

El Ministerio de Desarrollo Social sostuvo que el adelanto no responde a razones electorales sino a la necesidad de “mitigar los efectos del super El Niño” sobre las familias vulnerables.

La medida se mantendrá también durante noviembre y diciembre.

El argumento oficial, sin embargo, no evitó las críticas de la oposición por el momento elegido: el dinero quedó acreditado apenas unos días antes de una elección extremadamente disputada entre Lula y el senador derechista Flávio Bolsonaro.

Mucho más que el Bolsa Família

La aceleración del gasto social no quedó limitada al principal plan asistencial.

En las últimas semanas, la administración del Partido de los Trabajadores puso en marcha o anunció nuevas medidas de alivio de deudas para pequeños emprendedores, subsidios vinculados a combustibles, ampliaciones de programas educativos y mecanismos para refinanciar obligaciones de familias endeudadas.

Lula también avanzó con propuestas de transporte público gratuito durante fines de semana y nuevos instrumentos de asistencia para distintos sectores.

Individualmente, cada medida puede encontrar una justificación económica o social. El problema político surge de su concentración temporal en las semanas previas a una elección decisiva.

La oposición brasileña comenzó por eso a describir el paquete como una versión local del conocido “plan platita”: utilización intensiva del gasto y de beneficios estatales en el tramo final de una campaña electoral.

El Gobierno rechaza esa interpretación y sostiene que los programas responden a necesidades sociales reales, inflación acumulada y fenómenos climáticos.

El Bolsa Família, además, tiene una larga trayectoria y no fue creado para estas elecciones.

Pero la controversia se concentra sobre dos decisiones mucho más concretas: subir significativamente el monto justo antes de los comicios y alterar el calendario para que el dinero estuviera en las cuentas antes del balotaje.

Una elección que se define voto a voto

La estrategia ocurre en un escenario electoral sumamente competitivo.

Lula busca un nuevo mandato mientras enfrenta a Flávio Bolsonaro, quien consiguió colocarse por delante del mandatario en la primera vuelta pero sin alcanzar el porcentaje necesario para evitar el balotaje.

Con una diferencia estrecha entre ambos candidatos, cualquier variación entre los sectores populares puede ser determinante.

El episodio tiene, además, un antecedente incómodo para todos los sectores políticos brasileños: durante la campaña de 2022, el Gobierno de Jair Bolsonaro también fue acusado por sus adversarios de adelantar y ampliar beneficios sociales en la antesala electoral.

El uso político del aparato estatal, por lo tanto, no nació con Lula.

La diferencia es que ahora es el Partido de los Trabajadores, históricamente crítico de aquellas maniobras, el que llega a la última semana electoral con millones de pagos anticipados, aumentos de asistencia y nuevos beneficios económicos sobre la mesa.

Brasil votará el domingo. Y mientras los candidatos disputan cada voto, el Estado brasileño llegó a la recta final electoral con la billetera mucho más abierta que al comienzo de la campaña.

icono
el.liberador.diario@gmail.com | + posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *