La Armada refuerza la vigilancia del Mar Argentino con drones y nuevos aviones
El Gobierno de Javier Milei avanza en la recuperación de capacidades de las Fuerzas Armadas: la Armada incorporará drones de despegue vertical y aeronaves Beechcraft 360 para ampliar el control sobre la zona económica exclusiva, Malvinas y la Antártida
La Armada Argentina avanza en un proceso de recuperación y modernización de sus capacidades operativas con la incorporación de drones de despegue vertical y nuevas aeronaves de patrulla marítima, en una decisión que permitirá reforzar la vigilancia sobre el Mar Argentino, la zona económica exclusiva (ZEE), las Islas Malvinas y la Antártida.
Los nuevos medios comenzarán a llegar hacia fines de este año o principios de 2027 y forman parte de una estrategia impulsada durante la gestión del presidente Javier Milei para recuperar capacidades de las Fuerzas Armadas después de décadas de deterioro y falta de inversión.
El jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, explicó que el escenario marítimo internacional adquirió una importancia creciente y que Argentina necesita contar con medios adecuados para controlar sus espacios marítimos.
Drones estadounidenses para ampliar la vigilancia
Uno de los principales anuncios es la incorporación de vehículos aéreos no tripulados de despegue vertical provenientes de Estados Unidos. Estos sistemas tendrán la capacidad de operar desde las cubiertas de vuelo de los buques de la Armada, lo que permitirá ampliar considerablemente el radio de vigilancia de las unidades navales.
La incorporación se encuentra vinculada con una carta de intención firmada en el marco de la cooperación entre Argentina y Estados Unidos. Según explicó Romay, el objetivo es fortalecer las capacidades argentinas para ejercer soberanía y control sobre sus espacios marítimos.
Los drones quedarán bajo operación exclusiva de la Armada Argentina, mientras que la información obtenida mediante sus sensores será utilizada por la propia institución.
La ventaja de estos sistemas radica en que permitirán realizar misiones de vigilancia durante períodos prolongados y desde plataformas navales, complementando el trabajo de los patrulleros oceánicos y de otros medios de la fuerza.
Beechcraft 360 para patrulla marítima

A los drones se sumará la incorporación de aeronaves Beechcraft 360 destinadas a tareas de patrulla marítima.
Actualmente, la Armada dispone de aviones Beechcraft 200, por lo que la llegada de nuevos aparatos permitirá ampliar y renovar progresivamente una capacidad considerada fundamental para el control del Atlántico Sur.
El objetivo es mejorar la detección y seguimiento de buques y movimientos dentro de los espacios marítimos bajo jurisdicción argentina, particularmente en la extensa zona económica exclusiva.
Romay explicó que la Armada cuenta actualmente con una imagen en tiempo real de la actividad marítima mediante su Central de Operaciones. “Llevamos la foto de lo que está ocurriendo en cada momento, quién está transitando por nuestros espacios marítimos”, sostuvo.
Ese sistema se complementa con el despliegue de los patrulleros oceánicos y la coordinación permanente con la Prefectura Naval Argentina.
Una flota que necesita décadas de renovación
La modernización llega en un momento en el que la propia conducción naval reconoce el fuerte envejecimiento de parte de la flota.
Romay mencionó especialmente a los destructores clase Almirante Brown y las corbetas clase Espora, unidades que acumulan más de 40 años de servicio.
El problema no se limita a la antigüedad de los cascos. Según explicó el jefe naval, la principal brecha tecnológica se encuentra en los sistemas de vigilancia, control y eventualmente los sistemas de armas.
Muchas marinas internacionales reemplazan o modernizan este tipo de unidades cuando alcanzan entre 30 y 40 años de servicio. Sin embargo, pese a su antigüedad, los buques argentinos continúan operativos y participan en ejercicios nacionales e internacionales.
La Armada ya presentó al Poder Ejecutivo distintos análisis y propuestas para avanzar en una recuperación más profunda de sus capacidades. La renovación de buques y sistemas dependerá, en buena medida, de las posibilidades presupuestarias.
Malvinas y la Antártida, entre las prioridades

El refuerzo de la vigilancia tendrá como uno de sus objetivos principales mantener una presencia efectiva sobre los espacios estratégicos del Atlántico Sur.
La Armada incluye dentro de sus áreas de interés la zona económica exclusiva, las Islas Malvinas y la Antártida, en un contexto internacional marcado por la creciente importancia de las rutas marítimas, los recursos naturales y la actividad económica en el Atlántico Sur.
En paralelo, el rompehielos Almirante Irízar ya se encuentra en etapa de alistamiento para participar de la próxima Campaña Antártica de Verano.
Romay aseguró que la campaña mantendrá la duración y los objetivos previstos, destinados al abastecimiento de las bases argentinas y al apoyo de las actividades científicas.
Recuperar la capacidad de defensa
La incorporación de drones y aeronaves representa así un paso concreto en la recuperación de capacidades de la Armada Argentina. El desafío ahora será continuar con la renovación de una flota que durante años acumuló envejecimiento y restricciones presupuestarias.
La administración de Javier Milei busca revertir parte de ese deterioro mediante nuevas adquisiciones, cooperación internacional y una mayor prioridad para la defensa nacional.
Controlar el Mar Argentino no es solamente una cuestión militar: implica proteger recursos, rutas marítimas, actividad pesquera y los intereses soberanos de la Argentina.
Después de años en los que la defensa quedó relegada, la recuperación de capacidades para custodiar el territorio marítimo argentino vuelve a ocupar un lugar central. Para quienes consideran que unas Fuerzas Armadas equipadas son indispensables para defender los intereses nacionales, la incorporación de estos nuevos medios representa una señal concreta: gracias a esta nueva etapa, la Argentina vuelve a mirar hacia el mar y a prepararse para defenderlo.
