Un destacamento abandonado y la desidia provincial a la vista: la realidad de la Policía en Pozo de los Indios- departamento Vera

215678_mediana

Vecinos denuncian que el Destacamento N.º 9 permanece cerrado, sin personal y en un estado de deterioro alarmante. La situación vuelve a poner en evidencia la distancia entre los anuncios oficiales y la realidad que viven numerosas comunidades del interior santafesino.

Hay imágenes que dicen más que cualquier discurso. Paredes deterioradas, humedad, grietas, sectores abandonados y un edificio que evidencia años de falta de mantenimiento. Esa es la postal que presenta actualmente el Destacamento N.º 9 de Pozo de los Indios, localidad perteneciente al distrito Garabato, en el departamento Vera.

Pero el problema no se limita al estado edilicio. La denuncia de los habitantes es todavía más grave: hace años que no existiría una presencia policial permanente en el lugar.

La situación salió nuevamente a la luz luego de que vecinos de la localidad cuestionaran públicamente un comunicado difundido por la Unidad Regional XIX, en el que se informaba sobre un reconocimiento otorgado por la Provincia a un efectivo policial que no presta servicio en la cabecera departamental.

La contradicción no tardó en generar indignación entre los habitantes.

“¿Policía acá? Por favor, hace tanto tiempo que la comisaría está re abandonada, da pena ver ese edificio cómo se encuentra”, expresó una vecina. Otro testimonio fue todavía más contundente: los habitantes aseguran haber perdido la cuenta del tiempo que hace que no trabaja un policía de manera permanente en el pueblo.

La pregunta, entonces, resulta inevitable: ¿cómo puede reconocerse a un policía por prestar servicio en una dependencia donde los propios vecinos aseguran que no existe presencia policial permanente?

La respuesta debería ser brindada por la conducción policial y, fundamentalmente, por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe.

La seguridad no comienza solamente con un patrullero o con un uniforme. También comienza por garantizar que quienes tienen la responsabilidad de proteger a los vecinos cuenten con un lugar de trabajo digno y mínimamente adecuado para cumplir sus funciones.

Un destacamento policial no puede convertirse en un edificio abandonado.

Y mucho menos puede aceptarse que una comunidad del interior santafesino permanezca durante años sin una presencia efectiva y permanente del Estado.

Cuando las paredes se deterioran, cuando la humedad avanza, cuando faltan recursos y cuando ni siquiera existe claridad sobre quién presta servicio en una dependencia, el abandono deja de ser únicamente edilicio: también se convierte en abandono institucional.

Un Gobierno provincial que no puede mirar para otro lado

La seguridad se demuestra con presencia.

Y esa presencia tiene que ser concreta: policías, recursos, infraestructura, mantenimiento y capacidad de respuesta.

No se puede pedir a los vecinos que confíen en las instituciones mientras observan cómo se deteriora el lugar que debería representar la presencia policial en su comunidad.

Tampoco se puede exigir a los efectivos que arriesguen su vida y cumplan tareas fundamentales para la seguridad pública mientras se los destina, eventualmente, a trabajar en condiciones que no reúnen los estándares mínimos de dignidad y funcionamiento.

icono
el.liberador.diario@gmail.com |  + posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *