El ministro de seguridad nacional de Israel defendió la soberanía argentina sobre Malvinas y llamó a Netanyahu a sancionar a Gran Bretaña
Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, publicó un fuerte respaldo al reclamo argentino y acusó a los británicos de explotar petróleo en la zona en disputa.
El posteo de Ben Gvir
A través de su cuenta de X, Ben Gvir sostuvo que «es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino». El funcionario israelí también apuntó contra la actividad petrolera británica en el archipiélago: «Los británicos no solo se conforman con ocupar el territorio, sino que también realizan allí perforaciones petroleras y le roban el dinero al pueblo argentino».
El posteo concluyó con un llamado al primer ministro israelí: «Le hago un llamado al primer ministro Benjamín Netanyahu a reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y a imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúe», escribió, etiquetando tanto a Netanyahu como al presidente Javier Milei.
No es la primera señal desde Israel
El mensaje de Ben Gvir se suma al que había circulado días atrás desde el propio entorno de Netanyahu, cuando su hijo Yair Netanyahu escribió en español en su cuenta de X que «las Islas Malvinas son de Argentina», en un mensaje que generó fuertes repercusiones en el Reino Unido y reabrió el debate sobre la posición israelí frente al reclamo argentino.
El contexto local: el Gobierno redobló la ofensiva diplomática
Los respaldos internacionales se dan en medio de la ofensiva diplomática y legal que el Gobierno viene desplegando por la causa Malvinas, con el decreto que agiliza las sanciones de la Ley 26.659 y los procesos ya abiertos contra 45 personas y empresas vinculadas al proyecto Sea Lion como los últimos capítulos de ese frente.
Ambos episodios se dan en un clima de relación cada vez más estrecha entre los gobiernos de Argentina e Israel, y en paralelo a un deterioro del vínculo israelí-británico, marcado por sanciones cruzadas y diferencias diplomáticas en los últimos meses.
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