Pampa Energía suma una inversión millonaria al RIGI por Usd$2.700 millones

La Argentina continúa avanzando en el camino de la inversión, la producción y el crecimiento. El Gobierno de Javier Milei aprobó el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto de Pampa Energía para construir una gigantesca planta de urea granulada en Bahía Blanca. La iniciativa contempla una inversión computable de US$2.693 millones, miles de puestos de trabajo durante la construcción y exportaciones proyectadas por más de US$800 millones anuales.

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El Gobierno nacional oficializó la incorporación al RIGI del proyecto “Fertilizantes”, impulsado por Pampa Energía a través de Fértil Pampa SAU. Se trata de una de las inversiones industriales de mayor magnitud anunciadas para los próximos años y representa un nuevo paso en la estrategia de atraer capital, desarrollar infraestructura y transformar los recursos naturales argentinos en productos de mayor valor agregado.

La aprobación quedó formalizada mediante la Resolución 1468/2026, publicada en el Boletín Oficial, y contempla una inversión de aproximadamente US$2.700 millones para la construcción, operación y gerenciamiento de un complejo destinado a producir urea granulada.

El proyecto estará ubicado en el Puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, sobre una superficie aproximada de 80 hectáreas. Su localización no es casual: tendrá acceso directo a infraestructura portuaria y a los gasoductos que transportan el gas producido en Vaca Muerta.

De esta manera, el proyecto busca unir tres sectores estratégicos de la economía argentina: energía, industria y agroexportación.

Del gas de Vaca Muerta a fertilizantes para el campo

Uno de los principales atractivos del emprendimiento es la posibilidad de utilizar el gas natural producido en Vaca Muerta como materia prima para fabricar fertilizantes en el país.

La planta contará con dos unidades de producción de urea granulada, cada una con una capacidad estimada de 3.000 toneladas diarias. También se construirá una planta de amoníaco con capacidad para producir 3.450 toneladas por día.

La urea es uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados por el sector agropecuario. Su producción local permitiría reducir la dependencia de las importaciones y, al mismo tiempo, generar una nueva fuente de exportaciones.

Actualmente, la Argentina necesita importar una importante cantidad de fertilizantes para abastecer la demanda del mercado interno. La puesta en funcionamiento de este complejo permitiría avanzar hacia una mayor producción nacional y aprovechar la enorme disponibilidad de gas natural que posee el país.

Más empleo y actividad para la economía

La inversión también tendrá un fuerte impacto sobre la actividad económica durante la etapa de construcción.

Según las estimaciones difundidas oficialmente, el proyecto podría generar más de 4.800 puestos de trabajo directos e indirectos durante la ejecución de las obras. A esto se sumará la demanda de proveedores, empresas constructoras, servicios especializados, logística y trabajadores vinculados al desarrollo industrial y portuario.

La obra será ejecutada bajo la modalidad EPC “llave en mano”, mediante un consorcio integrado por la compañía internacional Tecnimont y la empresa argentina SACDE.

Además, el proyecto contempla una participación significativa de proveedores nacionales, en línea con los requisitos establecidos por el RIGI para promover la incorporación de bienes y servicios producidos localmente.

US$800 millones anuales de exportaciones

Uno de los puntos más importantes del proyecto es su potencial exportador.

Una vez que el complejo alcance su capacidad de producción, las estimaciones contemplan exportaciones superiores a US$800 millones anuales.

Esto significa que la Argentina no solamente podrá sustituir parte de las importaciones de fertilizantes, sino que también tendrá la posibilidad de convertirse en un proveedor internacional de urea.

La iniciativa fue encuadrada como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo, una categoría que refleja la importancia que el Gobierno asigna a las inversiones capaces de generar divisas y ampliar la capacidad exportadora del país.

El proyecto también representa una nueva oportunidad para aprovechar los recursos de Vaca Muerta y avanzar desde la exportación de energía hacia una economía con mayor industrialización y valor agregado.

El cronograma establece que la inversión se desarrollará durante los próximos años. La primera etapa estará concentrada en la ingeniería, el diseño y la adquisición de equipamiento estratégico, mientras que posteriormente comenzarán el montaje, las pruebas y la puesta en marcha de las instalaciones.

El objetivo es que el proyecto complete sus compromisos de inversión hacia diciembre de 2029.

Pampa Energía, una de las principales compañías energéticas del país, apuesta así a ampliar su presencia en la cadena productiva y aprovechar las oportunidades que surgen de la combinación entre el gas de Vaca Muerta y la demanda mundial de alimentos y fertilizantes.

El RIGI vuelve a ser protagonista

La aprobación de este proyecto representa también una nueva señal sobre el rol que el Gobierno de Javier Milei busca darle al RIGI: atraer inversiones de gran escala, generar empleo, aumentar las exportaciones y transformar los recursos argentinos en producción.

La llegada de una inversión de casi US$2.700 millones para una planta industrial de semejante magnitud refuerza la apuesta por un modelo basado en la inversión privada, la producción y la generación de divisas.

Para la Argentina, el desafío será transformar estos anuncios en obras concretas, producción y exportaciones. Pero el proyecto marca, una vez más, una tendencia que el Gobierno busca consolidar: más inversiones, más infraestructura, más producción y una economía argentina con mayor capacidad para crecer y competir en el mundo.

Con Vaca Muerta como uno de los grandes motores energéticos, el agro como potencia exportadora y nuevas inversiones industriales que buscan conectar ambos sectores, la Argentina empieza a construir una nueva etapa en la que sus recursos naturales pueden convertirse en más producción, más valor agregado y más dólares para el país.

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