Otro golpe de confianza en Vaca Muerta: aprueban un RIGI por u$s6.400 M

El Gobierno dio luz verde a un nuevo desarrollo petrolero que proyecta producir 70.000 barriles diarios y generar casi 8.000 empleos entre directos e indirectos. Es el segundo proyecto de upstream de Vaca Muerta aprobado bajo el régimen impulsado por Javier Milei.

Tecpetrol

El Gobierno nacional aprobó un nuevo proyecto petrolero bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por u$s6.400 M, reforzando el flujo de capital hacia Vaca Muerta y consolidando al sector energético como uno de los principales motores de inversión de la economía argentina. Las beneficiadas son las petroleras Tecpetrol y GyP.

El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien confirmó que el Comité Evaluador del RIGI dio luz verde a la iniciativa y destacó el impacto que tendrá tanto sobre la producción como sobre el empleo. El proyecto prevé alcanzar una producción de aproximadamente 70.000 barriles de petróleo por día.

Según los números difundidos oficialmente, la inversión generará alrededor de 3.100 puestos de trabajo directos y otros 4.800 indirectos, es decir, cerca de 8.000 empleos asociados al desarrollo.

La aprobación constituye además un nuevo hito para el esquema creado durante la gestión de Javier Milei, ya que se trata del segundo desarrollo directamente vinculado con la producción petrolera de Vaca Muerta que obtiene el visto bueno bajo las nuevas condiciones del régimen.

El RIGI empieza a llegar directamente a los pozos

El cambio resulta especialmente significativo porque originalmente los beneficios del RIGI estaban concentrados principalmente en grandes obras de infraestructura y proyectos exportadores. A comienzos de 2026, el Gobierno amplió el régimen para permitir que nuevas inversiones en exploración y producción de petróleo y gas —el denominado upstream— también puedan acceder a estabilidad fiscal, beneficios aduaneros y un esquema cambiario de largo plazo.

La modificación respondió a una demanda concreta de las compañías que operan en Vaca Muerta: desarrollar nuevos yacimientos exige inversiones multimillonarias durante muchos años y la rentabilidad depende, en buena medida, de contar con reglas previsibles.

Para los proyectos de upstream, el Ejecutivo estableció un piso de inversión de u$s600 M, además de condiciones destinadas a priorizar nuevos desarrollos o expansiones significativas y evitar que los beneficios se destinen simplemente a inversiones que las compañías hubieran realizado igualmente.

El primer gran proyecto petrolero de esas características que obtuvo la aprobación fue Rincón de Aranda, de Pampa Energía, por unos u$s4.500 M. La iniciativa contempla perforaciones, infraestructura de procesamiento y transporte de hidrocarburos y fue incorporada al régimen como un proyecto estratégico de largo plazo.

La nueva aprobación confirma ahora que aquella decisión no fue un caso aislado y que el Gobierno pretende utilizar al RIGI para acelerar directamente el desarrollo productivo de la formación neuquina.

Vaca Muerta necesita miles de millones para seguir creciendo

El desafío argentino cambió durante los últimos años. El problema ya no es demostrar que Vaca Muerta posee petróleo y gas de calidad comercial: la productividad de la formación está probada y la producción viene marcando récords.

La nueva discusión pasa por la velocidad con la que podrán llegar las inversiones necesarias para perforar cientos de pozos, ampliar plantas, construir ductos y garantizar la infraestructura que permita exportar un volumen creciente de crudo.

El desarrollo masivo de Vaca Muerta podría demandar inversiones del orden de u$s130.000 M durante los próximos años, según proyecciones presentadas por la conducción de YPF. A la vez, la expansión podría generar decenas de miles de nuevos empleos directos e indirectos.

La formación ya explica cerca del 70% de la producción petrolera argentina y convirtió al sector energético en una fuente creciente de dólares. El objetivo del Gobierno y de las compañías es ahora incrementar rápidamente los volúmenes exportables.

Para conseguirlo, la infraestructura resulta determinante.

El Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), desarrollado por YPF, Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol y Shell, permitirá trasladar grandes cantidades de petróleo desde Neuquén hasta la costa rionegrina y embarcarlas directamente hacia los mercados internacionales.

Ese tipo de obras permite que los nuevos proyectos de producción aprobados bajo el RIGI no queden limitados por la capacidad de transporte.

De controles y cepo a competir por capital internacional

El Gobierno libertario considera que la llegada de inversiones está directamente relacionada con el cambio de reglas aplicado desde diciembre de 2023.

Durante años, las petroleras argentinas convivieron con controles sobre los precios internos, restricciones cambiarias y dificultades para disponer de las divisas generadas por sus exportaciones, factores que desalentaban proyectos cuyo horizonte de recuperación puede extenderse durante décadas.

El RIGI busca ofrecer precisamente lo contrario: estabilidad tributaria y regulatoria por 30 años, incentivos aduaneros y condiciones progresivamente más favorables para acceder a las divisas generadas por los propios proyectos.

El razonamiento oficial es que la Argentina necesita competir por capitales con otras grandes cuencas petroleras del mundo. Vaca Muerta posee recursos de clase mundial, pero las empresas también pueden colocar miles de millones de dólares en Estados Unidos, Guyana, Brasil o Medio Oriente.

La geología por sí sola no alcanza.

El segundo RIGI destinado específicamente al upstream petrolero muestra ahora que las compañías comenzaron a utilizar el nuevo esquema para comprometer inversiones de una escala que pocos sectores argentinos pueden movilizar.

El objetivo: producir más y exportar más

El impacto esperado excede al propio yacimiento. Una inversión de u$s6.400 M implica demanda para constructoras, metalúrgicas, empresas de transporte, servicios petroleros, fabricantes de equipamiento y cientos de pymes distribuidas en distintas provincias.

Los proyectos de Vaca Muerta ya movilizan cadenas de proveedores de Neuquén, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Mendoza, entre otros distritos, porque buena parte de la infraestructura necesaria se fabrica fuera de la propia cuenca.

El nuevo desarrollo apunta a producir unos 70.000 barriles diarios, un volumen considerable dentro de la escala actual de la industria argentina. Si esa producción se sostiene y se destina mayoritariamente a exportación, significará cientos de millones de dólares adicionales ingresando cada año.

La aprobación se suma a una cartera cada vez mayor de proyectos petroleros que buscan ingresar al RIGI. Entre las iniciativas presentadas o en preparación aparecen desarrollos de YPF, Pluspetrol, Vista, Chevron, Tecpetrol, GeoPark y otras compañías, por decenas de miles de millones de dólares.

Vaca Muerta entra así en una nueva fase. Después de años en los que la discusión giraba alrededor del potencial de la formación, la pregunta actual es cuánto petróleo puede producir la Argentina y qué tan rápido puede construir la infraestructura necesaria para colocarlo en el mundo.

La nueva aprobación por u$s6.400 M, con casi 8.000 empleos proyectados y una meta de 70.000 barriles diarios, vuelve a mostrar hacia dónde apunta la estrategia económica de Milei: reglas de largo plazo, inversión privada y exportaciones como motores para transformar los recursos enterrados en Vaca Muerta en dólares, producción y empleo para la Argentina.

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Patricio De Gaetano
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