Terrorismo en el aire: copiloto apuñaló al capitán en la cabina para estrellar un vuelo con 180 israelíes
El vuelo, que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv, debió aterrizar de emergencia en Arabia Saudita luego de que un copiloto atacara con un cuchillo al comandante de la aeronave. En medio de un descenso en picada, ciudadanos israelíes intervinieron heroicamente para reducir al agresor. El mundo en alerta ante lo que las autoridades investigan como un brutal atentado terrorista.
Lo que debía ser un vuelo comercial rutinario entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel se transformó en una escena de terror puro, sangre y desesperación a miles de metros de altura. El vuelo FZ1073 de la aerolínea Flydubai, un Boeing 737 Max 8 que transportaba a unos 180 pasajeros —en su inmensa mayoría ciudadanos israelíes, incluyendo 27 niños—, se convirtió en el escenario de lo que los organismos de seguridad ya perfilan como un intento de atentado terrorista de proporciones catastróficas.
Aproximadamente dos horas y media después de haber despegado, el pánico se apoderó de la cabina. Según los testimonios y los primeros reportes de las autoridades, el copiloto de la aeronave, de nacionalidad omaní, desató un ataque premeditado y brutal: armado con un cuchillo, apuñaló en reiteradas ocasiones al comandante del vuelo, un ciudadano emiratí. El objetivo del agresor es escalofriante: tomar el control de los comandos para estrellar el avión y asesinar a todos los ocupantes a bordo.
Caída libre y códigos de secuestro
El impacto del ataque en la cabina de mando tuvo consecuencias inmediatas en la trayectoria de la aeronave. En medio del forcejeo, el avión perdió el control y comenzó un descenso vertiginoso, cayendo en picada desde los 33.000 pies de altura hasta los 17.000 (de unos 10.000 a 5.000 metros) en cuestión de minutos, realizando maniobras erráticas cerca de la frontera entre Jordania y Arabia Saudita que incluso provocaron daños en el fuselaje del aparato.
En medio del caos, los sistemas del avión comenzaron a emitir alertas internacionales. Primero, el transpondedor arrojó el código «squawk» 7700, la señal universal de emergencia. Minutos después, la situación se volvió aún más sombría cuando se transmitió el código 7500, confirmando el peor de los miedos: un secuestro o interferencia ilícita en la cabina.
El heroísmo de los pasajeros
La masacre solo pudo ser evitada gracias a la rápida y heroica intervención de los pasajeros. Al escuchar los gritos de auxilio provenientes de la cabina de mando y sentir la violenta pérdida de altitud, un grupo de ciudadanos israelíes no dudó en actuar. «El avión cayó en picada de repente», relataría más tarde uno de los testigos.
Conscientes de que sus vidas pendían de un hilo, varios hombres irrumpieron en la cabina. Allí se encontraron con una escena dantesca: el piloto emiratí gravemente herido y ensangrentado, y el copiloto intentando tomar el control total. «Intentaron asesinar al piloto. Nosotros redujimos al atacante», se escucha decir a un pasajero en uno de los impactantes videos grabados a bordo, donde se ve al terrorista atado e inmovilizado en el suelo.
Mientras algunos pasajeros custodiaban al agresor, otros asistían al comandante. La intervención providencial de un dentista israelí que viajaba a bordo fue fundamental para detener la hemorragia del piloto y salvarle la vida. En la cabina de pasajeros, el terror era absoluto. «Rezamos el ‘Shemá Israel’», confesó uno de los sobrevivientes a los medios hebreos. «Hubo momentos en los que pensamos que no saldríamos con vida».
Gracias a la presencia de pilotos fuera de servicio que viajaban en el vuelo y a la estabilización de la situación por parte de los pasajeros, la aeronave logró recuperar el control y realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Tabuk, en Arabia Saudita, un territorio desconocido y ajeno para los israelíes.
Máxima tensión diplomática y militar
La alerta del código 7500 encendió de inmediato las alarmas en el más alto nivel del Estado de Israel. Ante la amenaza de que el avión pudiera ser utilizado como un misil, emulando los ataques del 11 de septiembre, la Fuerza Aérea de Israel (IAF) movilizó rápidamente aviones de combate para interceptar la aeronave si esta se acercaba al espacio aéreo israelí con intenciones hostiles.
El Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, junto al Ministro de Defensa y la cúpula militar, se reunieron de urgencia para monitorear la crisis minuto a minuto. El cierre temporal del espacio aéreo israelí reflejó la gravedad de la amenaza. Tras confirmarse el aterrizaje en territorio saudí, se abrió un complejo canal diplomático. Aunque Israel y Arabia Saudita no mantienen relaciones oficiales, los vínculos de inteligencia permitieron coordinar la seguridad de los ciudadanos israelíes en el aeropuerto de Tabuk hasta que Flydubai despachara una nueva aeronave para regresarlos a Tel Aviv.
El avance del islam
Para los organismos de seguridad israelíes como el Mossad y el Shin Bet, la principal hipótesis apunta a un acto de terrorismo nacionalista. Este brutal atentado fallido vuelve a poner sobre la mesa el peligro del radicalismo islamista y el preocupante avance del extremismo antisionista a nivel internacional.
Desde Israel, diversas voces alertan que este tipo de ataques no ocurren en el vacío. Son el resultado directo de campañas sistemáticas de odio y deslegitimación contra los ciudadanos israelíes, un clima de hostilidad que, en muchas ocasiones, encuentra eco y justificación en la izquierda internacional.
El vuelo FZ1073 no terminó en tragedia gracias al valor inquebrantable de un grupo de civiles que se negaron a ser víctimas. Sin embargo, el intento de asesinar a 180 personas en el aire deja una advertencia imborrable: el extremismo terrorista sigue buscando nuevas formas de golpear, y la complacencia ante los discursos de odio es el primer paso hacia la catástrofe.
