Argentina y Estados Unidos profundizan la cooperación nuclear y abren la puerta a nuevas inversiones

Funcionarios argentinos mantuvieron reuniones con el Departamento de Estado, el Departamento de Energía y representantes de la industria nuclear estadounidense. Uranio, reactores modulares, el RA-10 y capital privado aparecen entre los principales ejes de una agenda que busca transformar la capacidad tecnológica argentina en inversiones y exportaciones.

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Argentina y Estados Unidos dieron un nuevo paso para profundizar su cooperación en energía nuclear con una agenda orientada especialmente hacia nuevas inversiones, desarrollo industrial y apertura de mercados internacionales.

Las conversaciones se desarrollaron durante la Conferencia Ministerial sobre Energía Nuclear del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), realizada entre el 27 y el 29 de octubre en Incheon, Corea del Sur. La delegación argentina estuvo encabezada por el secretario de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía, Federico Ramos Napoli.

El funcionario mantuvo encuentros con representantes del Departamento de Estado norteamericano, la Oficina de Energía Nuclear del Departamento de Energía y el Nuclear Energy Institute (NEI), que agrupa a compañías del sector estadounidense.

El objetivo del Gobierno nacional es aprovechar las capacidades acumuladas por Argentina durante más de siete décadas y llevarlas a una nueva etapa basada en capital privado, proyectos comerciales, exportaciones y generación de empleo especializado.

Uranio, RA-10 y reactores modulares

Uno de los principales puntos de la agenda fue la posibilidad de desarrollar nuevas inversiones en minería de uranio y ciclo de combustible nuclear, dos sectores considerados estratégicos ante el renacimiento global de la energía atómica.

También ocupó un lugar central el reactor multipropósito RA-10, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2027. El Gobierno trabaja sobre un esquema de participación privada que permita explotar comercialmente su capacidad para producir radioisótopos medicinales, prestar servicios tecnológicos y aumentar las exportaciones argentinas.

Otro eje fueron los reactores modulares pequeños (SMR). Argentina y Estados Unidos analizaron mecanismos para armonizar regulaciones y evitar duplicaciones innecesarias en los procesos de licenciamiento, especialmente pensando en futuros proyectos dentro de América Latina.

La intención es disminuir costos y brindar previsibilidad sin reducir los estándares de seguridad nuclear. También se abordó la capacitación de profesionales argentinos y una mayor integración de empresas nacionales dentro de cadenas internacionales de suministro.

Una política nuclear con mayor participación privada

La estrategia forma parte de la nueva orientación que el Gobierno de Javier Milei busca imprimir al sector nuclear: mantener las capacidades estratégicas argentinas, pero aumentar la escala comercial y la participación del sector privado.

“La Argentina desarrolló durante más de siete décadas capacidades nucleares reconocidas internacionalmente. Hoy tenemos una oportunidad concreta de convertir ese conocimiento en proyectos de mayor escala, con inversión privada, exportaciones y empleo calificado”, sostuvo Ramos Napoli.

El acercamiento con Washington apunta precisamente hacia ese objetivo. Argentina cuenta con ingeniería, recursos humanos, instalaciones y experiencia tecnológica; Estados Unidos dispone de uno de los mercados nucleares y financieros más grandes del mundo.

El desafío ahora será transformar la cooperación diplomática en proyectos concretos, ingreso de capital y exportaciones de tecnología argentina.

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