Polonia: el presidente Nawrocki entró al Tribunal y denunció una toma por la fuerza respaldada por el bloque de Tusk
El presidente regresó de urgencia a Varsovia, logró ingresar al Tribunal Constitucional en medio de fuertes incidentes y acusó al gobierno de Donald Tusk de quebrar el orden institucional. La coalición gobernante, integrada también por Nueva Izquierda, sostiene que busca recuperar un tribunal que considera capturado durante la etapa del PiS.
La crisis institucional de Polonia escaló durante la madrugada de este sábado cuando el presidente Karol Nawrocki consiguió ingresar al edificio del Tribunal Constitucional después de regresar de urgencia a Varsovia y protagonizó un fuerte enfrentamiento con los jueces que intentaban asumir el control del organismo.
Nawrocki había interrumpido el viernes un viaje oficial a Senegal y ordenado que su avión diera media vuelta en pleno vuelo después de conocer lo que ocurría en el Tribunal. Horas más tarde llegó personalmente a la sede judicial, donde se encontraban magistrados elegidos este año por la mayoría parlamentaria que sostiene al primer ministro Donald Tusk.
Las imágenes difundidas durante la madrugada mostraron al mandatario intentando atravesar una puerta bloqueada por la jueza Anna Korwin-Piotrowska, quien había anunciado la suspensión del presidente del Tribunal, Bogdan Święczkowski, y se atribuyó la conducción interina del organismo. Nawrocki logró finalmente ingresar y mantuvo una fuerte discusión con los magistrados, a quienes les dijo directamente: “Ustedes no son jueces del Tribunal Constitucional”.
El episodio estuvo acompañado por policías antidisturbios, manifestantes y dirigentes opositores concentrados alrededor del edificio. Tres personas fueron detenidas durante los incidentes registrados en el exterior.
Nawrocki denuncia una ruptura del orden constitucional
Una vez dentro del Tribunal, el presidente respaldó a Święczkowski y acusó al gobierno de haber avanzado sobre una institución constitucional mediante hechos consumados.
“Se produjo una violación del orden constitucional de la República de Polonia y una toma por la fuerza de un órgano constitucional”, afirmó posteriormente la Presidencia.
La oposición conservadora fue todavía más lejos y habló directamente de un “golpe de Estado”, mientras sectores del oficialismo rechazaron esa caracterización y sostuvieron que se trata de un intento por restaurar la legalidad del Tribunal después de años de cuestionamientos sobre su integración.
El conflicto se arrastra desde 2015. Durante los gobiernos del partido conservador Ley y Justicia (PiS) se realizaron nombramientos judiciales que fueron cuestionados por instituciones europeas y por la actual coalición gobernante. Desde que asumió en 2023, Tusk se negó a reconocer plenamente al Tribunal y prometió modificar su composición.
Este año, el Parlamento comenzó a cubrir vacantes y eligió ocho nuevos magistrados. Sin embargo, la legislación establece que los jueces deben prestar juramento ante el presidente y Nawrocki se negó a tomar juramento a cinco de ellos, entre ellos Korwin-Piotrowska.
Los magistrados realizaron entonces ceremonias alternativas en el Parlamento y enviaron sus juramentos a la Presidencia. Święczkowski tampoco aceptó incorporarlos al funcionamiento normal del Tribunal.
La pelea llegó al límite el viernes, cuando Korwin-Piotrowska ingresó junto a otros jueces, anunció la suspensión del presidente del organismo y se proclamó máxima autoridad interina.
Tusk defiende la ofensiva y parte de su propia coalición pide diálogo
El primer ministro Donald Tusk defendió las acciones de su gobierno y afirmó que “restaurar el Estado de derecho” requiere decisiones firmes. Su ministro de Justicia, Waldemar Żurek, respaldó a Korwin-Piotrowska y cuestionó con dureza la intervención de Nawrocki.
La coalición que gobierna Polonia no es exclusivamente de izquierda: reúne desde sectores liberales y centristas hasta Nueva Izquierda, que forma parte formal del Ejecutivo. Pero incluso algunos socios de Tusk tomaron distancia de la escalada.
El líder centrista Szymon Hołownia aseguró que lo ocurrido “avergüenza a Polonia” y advirtió que intentar reparar el Tribunal “por la fuerza” puede profundizar todavía más su deterioro. El viceprimer ministro Władysław Kosiniak-Kamysz también aceptó participar de las consultas convocadas por Nawrocki.
El presidente inició este sábado reuniones urgentes con los distintos bloques parlamentarios para intentar encontrar una salida institucional.
El conflicto expone una paradoja cada vez más profunda: el gobierno de Tusk afirma que utiliza medidas extraordinarias para reparar una Justicia que considera politizada, mientras sus adversarios sostienen que, con esa misma justificación, está avanzando sobre la independencia de un órgano constitucional.
Nawrocki convirtió ahora esa disputa en una crisis presidencial. Primero hizo regresar su avión en pleno vuelo y después ingresó personalmente al Tribunal para impedir que la nueva conducción se consolidara sin resistencia.
Polonia queda así con dos sectores que reclaman legitimidad sobre una misma institución y con el propio jefe de Estado denunciando que se produjo una “toma por la fuerza” del Tribunal Constitucional.
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