Flávio Bolsonaro anticipó que está dispuesto a disputar otra elección presidencial antes de 2030
Desde Estados Unidos, el dirigente brasileño aseguró que está preparado para competir nuevamente por la Presidencia y aclaró que no necesariamente espera hasta los próximos comicios ordinarios. Su estrategia apunta a impugnar la victoria de Lula y Geraldo Alckmin, aunque hasta ahora no presentó pruebas que demuestren un fraude capaz de alterar el resultado del balotaje.
Flávio Bolsonaro volvió a colocarse al frente de la oposición brasileña y sorprendió al anticipar que está dispuesto a disputar nuevamente la Presidencia incluso antes de las elecciones previstas para 2030.
El senador realizó la declaración durante su primera transmisión en vivo desde Estados Unidos, donde se instaló después de abandonar Brasil días atrás y llegar a Florida tras atravesar territorio argentino y realizar una escala en Ecuador.
“Cualquier cosa que suceda, voy a estar aquí. Incluso dispuesto, si fuera necesario, a disputar nuevamente la Presidencia de la República”, afirmó Bolsonaro.
Inmediatamente agregó una frase que abrió interrogantes sobre su estrategia: “No estoy hablando de 2030. Estoy hablando de antes de eso”.
Brasil celebra elecciones presidenciales ordinarias cada cuatro años y, después del balotaje del 25 de octubre, la próxima elección está prevista para 2030. Para que exista una nueva votación antes de esa fecha tendría que producirse una situación institucional excepcional.
Bolsonaro apuesta a impugnar la fórmula Lula-Alckmin
Las declaraciones están vinculadas con la estrategia anunciada por Bolsonaro para cuestionar judicialmente la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva y Geraldo Alckmin.
El dirigente pretende impulsar acciones ante la Justicia Electoral para intentar que sea anulada la fórmula vencedora. De prosperar una impugnación de ese alcance, podrían abrirse distintos escenarios institucionales dependiendo del momento y del fundamento jurídico de una eventual decisión.
La Constitución brasileña establece que, si quedaran vacantes simultáneamente la Presidencia y la Vicepresidencia durante los primeros dos años del mandato, debe convocarse a una nueva elección dentro de los 90 días. Si la doble vacancia ocurriera durante los últimos dos años, la elección sería indirecta y quedaría en manos del Congreso.
Eso explica parcialmente la referencia de Bolsonaro a una elección anterior a 2030, aunque actualmente no existe ninguna decisión judicial que haya anulado el resultado presidencial ni una convocatoria anticipada.
Lula ganó el balotaje con 51,79% de los votos válidos frente al 48,21% de Bolsonaro, una diferencia superior a los cuatro millones de sufragios.
Flávio continúa denunciando irregularidades en la elección, pero hasta ahora no presentó evidencia pública que permita demostrar una manipulación suficiente para modificar ese resultado. El Tribunal Superior Electoral continúa con los procedimientos de totalización y diplomación previstos para los candidatos electos.
“El juego no terminó”
Durante la transmisión, Bolsonaro buscó transmitir a sus seguidores que la derrota electoral no implica el final de su proyecto político.
“Tengo todavía más coraje para enfrentar lo que tenga que enfrentar, si fuera necesario, para rescatar y salvar nuestro país”, afirmó. También volvió a remarcar que recibió cerca de 60 millones de votos y presentó ese respaldo como la base para continuar liderando a la derecha brasileña.
El senador sostuvo además que Brasil atravesará años difíciles bajo el nuevo mandato de Lula y pidió a sus seguidores permanecer movilizados políticamente.
“La lucha continúa. Estamos aquí vivos, con voz activa, para seguir luchando por nuestro Brasil”, aseguró.
Bolsonaro permanece en Estados Unidos mientras la Policía Federal brasileña investiga las circunstancias de su salida del país después de que el juez Alexandre de Moraes dispusiera que entregara sus pasaportes y no abandonara Brasil dentro de una causa por presunto lavado de dinero.
El dirigente sostiene que esas medidas constituyen una persecución política. Las autoridades judiciales brasileñas, en cambio, afirman que se encuentran vinculadas con investigaciones penales abiertas y no con su candidatura presidencial.
Desde Florida, Flávio busca ahora sostener la conducción política de un espacio que quedó a poco más de tres puntos de Lula y mantener abierta la discusión sobre el resultado electoral.
Su mensaje fue inequívoco en un punto: no piensa esperar necesariamente cuatro años para intentar regresar a la disputa por el Palacio del Planalto. Para que eso ocurra, sin embargo, deberá primero prosperar alguna de las vías institucionales con las que el bolsonarismo pretende cuestionar la continuidad de la fórmula Lula-Alckmin.
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