El escándalo de la AFA dinamita el plan del massismo para imponer a Belloso como intendente de Rosario

Gonzalo “Pejerrey” Belloso pasó de ser el dirigente-modelo del nuevo Rosario Central campeón a quedar pegado al peor escándalo institucional de la era Tapia–Toviggino: un título inventado desde la AFA que terminó de hartar a medio fútbol argentino. El episodio no solo dañó la imagen del club, sino que dinamitó el plan de Sergio Massa de usarlo como candidato a la intendencia de Rosario.

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De salvador de Central a carta política del massismo

Cuando Belloso y Carolina Cristinziano asumieron la conducción de Rosario Central en diciembre de 2022, el club estaba al borde del colapso: crisis económica, conflictos internos, desgaste de la dirigencia anterior.

En poco tiempo, la gestión cosechó logros que nadie discute:

  • título en 2023,
  • retorno de Ángel Di María,
  • explosión de socios hasta superar los 100.000,
  • anuncio de ampliación del Gigante y una nueva bandeja,
  • presencia creciente en las mesas donde se decide la política del fútbol.

Esos resultados convirtieron a Central en un caso de éxito y a Belloso en una figura atractiva para la política. Sergio Massa, que siempre mezcla fútbol y poder, lo tuvo claro: en su entorno repetía que al “Pejerrey” ya lo tenía “fichado” como candidato a intendente de Rosario.

El esquema soñaba con un Belloso “gestor eficiente”, apoyado por la AFA y por el massismo nacional, capitalizando el envión emocional del campeón.


La trampa del “campeón por escritorio”

El problema es que la AFA decidió ir demasiado lejos.

La resolución que consagró a Rosario Central como “campeón” por haber sumado más puntos en el año fue percibida como lo que era: un título armado en un escritorio, sin competencia clara ni reglamento previo.

Esa definición:

  • generó rechazo en buena parte de los dirigentes,
  • fue ridiculizada por hinchas de todo el país,
  • y reactivó viejos reproches al tándem Tapia–Toviggino.

La situación escaló cuando Estudiantes se plantó, Milei expresó públicamente su apoyo al Pincha y el conflicto dejó de ser una disputa interna del fútbol para convertirse en una batalla política de alto voltaje.

En el medio, Rosario Central quedó atrapado en un lugar incómodo: beneficiado por una decisión repudiada, asociado al poder de la AFA y señalado como receptor privilegiado de un “campeonato de papel”.


El costo para Belloso: de activo electoral a lastre político

Aunque la jugada salió de Viamonte y no de Arroyito, la percepción pública no distingue fino: la foto de Belloso junto a Tapia se convirtió en símbolo de un sistema que reparte premios discrecionales.

El daño para su proyección política es evidente:

  • su imagen queda ligada a un título discutido y a un modelo de AFA en crisis;
  • cualquier candidatura municipal cargaría con ese estigma;
  • en una ciudad partida en dos entre Central y Newell’s, un dirigente “propietario” de un escándalo futbolero arranca con un rechazo automático de media Rosario.

Dirigentes peronistas lo admiten en privado:

“Era difícil antes por la grieta futbolera; con esto, es inviable”.

La jugada massista perdió sustentación en la misma cancha en la que pretendía apoyarse.


Massa recalcula: de Central a Newell’s

Ante este escenario, el propio Massa empezó a mover las piezas.
En lugar de sostener a un Belloso debilitado, se lo vio en el Coloso del Parque, acompañando a las listas de Fuerza Patria en Newell’s y mostrándose con Ignacio Boero en plena campaña interna.

El mensaje es claro:

  • si Belloso ya no sirve como candidato “vendible”,
  • el massismo se reposiciona en el otro lado de la ciudad,
  • tratando de conservar influencia en Rosario a través del ecosistema leproso.

El dirigente de Central, que hasta hace semanas aparecía en los borradores como posible intendente, hoy figura más como daño colateral de la implosión Tapia–Toviggino que como proyecto político viable.


Un modelo que se cae: la rosca del fútbol como trampolín de poder

Lo que deja expuesto este episodio es algo más profundo que el destino de un nombre propio:

  • la AFA como plataforma de construcción política,
  • el uso de campeonatos, favores y títulos administrativos como capital electoral,
  • la naturalización de que la dirigencia del fútbol y la política se mezclen en un mismo círculo cerrado de casta y prebendas.

El escándalo del “campeón inventado” no solo puso a Tapia y Toviggino contra las cuerdas. También mostró que el atajo de usar la popularidad futbolera para colonizar la política local puede volverse en contra cuando se ve la mano de la rosca.

Belloso hoy sigue siendo presidente de Central y figura respetada en buena parte del mundo canalla.
Pero el plan de convertirlo en intendente gracias a un título otorgado desde la AFA quedó, al menos por ahora, enterrado bajo la misma sospecha que recae sobre el “campeonato” que lo hizo posible.

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