Santa Fe capital planifica quitarles a los vecinos 11 mil millones en multas de tránsito según Presupuesto 2026

La planificación oficial expone un giro profundo en la política de tránsito. Los números del Presupuesto 2026 muestran que las multas dejaron de ser una herramienta de prevención para convertirse en un pilar central del financiamiento para 423 cargos politicos. Crecen las críticas a la estrategia impulsada por el intendente y el secretario de Gobierno.

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El concejal de La Libertad Avanza Pablo Mussio encendió las alarmas por lo que considera un cambio estructural en la política de tránsito del Municipio de Santa Fe. Los números del Presupuesto 2026 exponen que las multas dejaron de ser una herramienta de prevención vial para convertirse en uno de los principales pilares del financiamiento del gasto político.

Según el proyecto oficial, el Municipio proyecta recaudar $10.670.058.926 por infracciones de tránsito y fija una meta física de 400.000 multas anuales, una cifra inédita que, lejos de apuntar a mejorar la seguridad vial, revela una lógica recaudatoria agresiva y sostenida.

“El Presupuesto Municipal 2026 encendió todas las alarmas. No se trata de un dato aislado: proyectar más de $10.670 millones en multas y una meta de 400.000 infracciones en un solo año expone un esquema de voracidad fiscal estructural, diseñado para sostener el gasto político y no para mejorar la seguridad vial”, afirmó Mussio.

Números récord y recaudación anticipada

La magnitud del esquema queda aún más expuesta al observar la ejecución del año en curso. A octubre de 2025, el Municipio ya había recaudado $6.924 millones en multas, cuando el presupuesto aprobado por el Concejo para todo el año preveía $5.621 millones. Es decir, más de $1.300 millones extra antes de cerrar el ejercicio.

Los números no solo son elevados: son inéditos y crecientes.

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Una escalada que no se detiene

Lejos de corregir el rumbo, el Ejecutivo municipal decidió profundizar el modelo. Bajo la conducción del intendente y del secretario de Gobierno, el Presupuesto 2026 consolida esta lógica y proyecta un salto recaudatorio brutal: un aumento del 2100% respecto de 2023.

Multas como objetivo, no como consecuencia

La gravedad del esquema se entiende al analizar la meta operativa necesaria para alcanzar las 400.000 infracciones anuales. Para cumplirla, el sistema debe funcionar como una verdadera máquina de facturación permanente:

  • 1.096 multas por día, de lunes a lunes
  • 46 multas por hora
  • 1 multa cada 1 minuto y 18 segundos, de manera ininterrumpida durante todo el año

Esta lógica no responde a criterios de prevención ni a campañas de concientización. Cuando el presupuesto fija una cantidad mínima de multas a producir, el incentivo deja de ser ordenar el tránsito y pasa a ser sancionar para recaudar.

Fotomultas y control masivo

Dentro de este esquema, las fotomultas ocupan un rol central. La proyección oficial estima $3.432 millones de recaudación por este mecanismo en 2026. La automatización del castigo, sin presencia pedagógica ni advertencias previas, refuerza la percepción de que la seguridad vial fue transformada en un impuesto encubierto a la circulación.

El plan se completa con objetivos adicionales que consolidan una dinámica sancionatoria permanente:

  • 8.000 vehículos retenidos
  • 18.000 controles anuales
  • 49 controles diarios al transporte público
  • 20.000 inspecciones a comercios

La “velocidad de facturación” expone el verdadero objetivo

Uno de los datos más elocuentes es la llamada velocidad de facturación del sistema de multas.

  • En 2023, el esquema generaba aproximadamente $24 por segundo.
  • Para cumplir las metas del Presupuesto 2026, el diseño financiero exige recaudar $330 por segundo, de manera sostenida durante todo el año.

No es un plan de seguridad vial. Es un plan financiero.

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¿A dónde va la plata?

El interrogante central es el destino de esos fondos. El cruce de datos presupuestarios muestra que lo recaudado por multas supera ampliamente lo destinado a tránsito, calles y seguridad vial. Existe un excedente superior a los $2.500 millones entre ingresos por sanciones y el gasto efectivo en políticas vinculadas al tránsito.

Ese dinero no vuelve a la calle. No se traduce en mejor señalización, campañas educativas ni obras de infraestructura. Según los datos disponibles, se utiliza para sostener una estructura política sobredimensionada, con 423 cargos políticos, múltiples coordinaciones y sueldos elevados.

Una definición política

Desde que asumió la actual gestión municipal, las multas dejaron de ser un instrumento excepcional de corrección de conductas para transformarse en un pilar central del modelo fiscal.

El sistema actual:

  • ❌ No prioriza la reducción de la siniestralidad
  • ❌ No educa ni previene
  • ✔️ Recauda de forma sistemática
  • ✔️ Financia gasto corriente
  • ✔️ Sostiene una estructura política inflada

¿Seguridad vial o voracidad fiscal?

La meta de 400.000 multas en 2026 no responde a salvar vidas ni a ordenar el tránsito. Responde a una necesidad creciente de ingresos para sostener un esquema de gasto que no se ajusta ni se racionaliza, y que convierte al vecino en un contribuyente cautivo a través de sanciones permanentes.

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Ludmila Radolovich
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