Una nota de El Liberador hizo que la Provincia tenga que anunciar obras en rutas olvidadas en el norte de Santa Fe
En menos de diez días, El Liberador volvió a demostrar que el control real no lo ejerce la “estructura” estatal, sino la presión pública: primero, una investigación sobre rutas intransitables del norte santafesino forzó a la Casa Gris a anunciar un “plan de obras”; y, días antes, otra nota de este diario frenó la apertura de sobres de una licitación del Túnel Subfluvial bajo sospecha de sobreprecios y compras duplicadas. No es gestión: es reacción tardía cuando el escándalo se vuelve imposible de tapar.
El 20 de enero de 2026, El Liberador publicó una nota que expuso el desastre de las rutas provinciales del norte: caminos de tierra que se inundan, tramos que se vuelven intransitables apenas llueve y localidades productivas que quedan aisladas. La nota incorporó el testimonio en video de un productor que se viralizó y llevó el problema al centro de la conversación pública.
Y cuando la evidencia circula, el relato se cae.
Una semana después, el Gobierno de Santa Fe salió a mostrar movimiento: anunció un “plan de obras” en las rutas 292s y 13 en el departamento 9 de Julio, reconociendo en su propio comunicado el punto que la Provincia venía esquivando: las rutas se anegan y colapsan con la lluvia.

Qué anunció la Provincia (y qué revela el timing)
El comunicado oficial habla de intervenir más de 150 km, con un presupuesto de casi $1.425 millones, incluyendo alcantarillas nuevas y movimiento de 135.000 m³ de suelo para recuperar tramos afectados.
El problema no es que ahora anuncien: el problema es por qué no estaba hecho. Porque si esto fuera planificación, mantenimiento y presencia territorial, no aparecería como reacción a una denuncia.

No es un caso aislado: también se frenó una licitación del Túnel Subfluvial
Este episodio del norte santafesino no ocurrió en el vacío. Días antes, otra investigación de El Liberador provocó un hecho todavía más revelador: se frenó a último momento la apertura de sobres de la Licitación Pública N° 492/25 en el Ente Túnel Subfluvial Santa Fe–Paraná, luego de que este diario expusiera luminarias “fantasma”, duplicación de equipamiento ya instalado y presuntos sobreprecios de hasta 88%.
La suspensión —según la propia crónica— llegó por un pedido formal desde Entre Ríos, mientras del lado santafesino reinó el silencio. Pero el dato de fondo es otro: cuando una licitación escandalosa se frena por presión pública, queda claro que el sistema de controles “internos” no estaba funcionando.

Pauta, blindaje y el rol del periodismo que no se vende
Esto no es un aplauso al Gobierno. Es una acusación política y moral: ¿de verdad tiene que ser un medio independiente el que empuje para que el Estado haga lo mínimo —o deje de hacer lo indebido—?
La respuesta explica mucho sobre cómo se “administra” el silencio: pauta, blindaje, agenda armada. Los radicales, socialistas y kirchneristas se pelean en TV, pero en la práctica terminan pareciéndose demasiado: el partido del Estado con distintos colores.
En este caso, el norte olvidado y sus caminos de barro quedaron expuestos, y el poder reaccionó por instinto de supervivencia: teme el costo de la opinión pública cuando se rompe el cerco del relato.
Lo que corresponde exigir ahora
Si el Gobierno decidió moverse, que lo haga con cronograma, transparencia y auditoría real:
- Fechas y tramos verificables (no slogans).
- Contrataciones y certificaciones publicadas.
- Control ciudadano y acceso a la información.
- Mantenimiento permanente, no “parches” post-viralización.
Porque una provincia seria no gobierna a fuerza de comunicados: gobierna con obras antes del escándalo. Y cuando las obras aparecen después de una denuncia, el mérito no es del poder: es de una sociedad que empuja y de un periodismo que no se vende.
