El delirio exterior de Pedro Sánchez: 2,5 millones para promover ideología de género en El Salvador
En un nuevo despliegue de gasto ideológico, la AECID riega con fondos públicos a un instituto salvadoreño sin portal de transparencia. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez exporta su «agenda feminista» a golpe de talonario, los datos de criminalidad en España revelan el fracaso estrepitoso de sus políticas de protección interna.
El Boletín Oficial del Estado no miente, aunque el Gobierno intente camuflar sus prioridades bajo eufemismos de «cooperación al desarrollo». La última resolución de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ha encendido todas las alarmas: el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha concedido una subvención de 2.503.550 euros al Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU).
Esta asignación, enmarcada en la «Convocatoria instrumental El Salvador 2025 CD Empoderamiento de género», no es una ayuda más. Se trata de una transferencia dineraria sin contraprestación que, por su cuantía y destino, rompe con todos los protocolos habituales de la administración pública. Mientras las familias españolas ven cómo su poder adquisitivo se diluye, el sanchismo decide que la prioridad nacional es financiar cursos de café y «latte art» en Centroamérica.
Opacidad y café: ¿A dónde van realmente los impuestos de los españoles?
Lo que hace que esta subvención de más de 2,5 millones de euros sea especialmente sangrante es la absoluta falta de trazabilidad. Expertos en cooperación internacional señalan que este tipo de montos suelen reservarse para organismos de la ONU o la Cruz Roja, entidades con mecanismos de auditoría consolidados. Sin embargo, Sánchez ha elegido a un ente público salvadoreño que, a día de hoy, carece de un portal de transparencia accesible para el contribuyente español.
Al indagar en las actividades del ISDEMU, el organismo receptor de la millonaria ayuda, la realidad roza lo esperpéntico. Entre sus «hitos» publicitados se encuentran:
- Servicios de asistencia telefónica (Línea 126).
- Programas de orientación para denuncias de soborno.
- Cursos de barismo en «Les Arts Culinaires»: formación académica para aprender a servir café y realizar dibujos con leche (latte art).
Resulta un insulto a la inteligencia del ciudadano español que, bajo el rótulo de «empoderamiento de género», el Ministerio de Asuntos Exteriores valide el uso de fondos públicos para que una institución extranjera enseñe a hacer corazones en la espuma del café, mientras la seguridad en las calles de Madrid, Barcelona o Valencia se degrada a pasos agigantados.
El contraste de la vergüenza: El fracaso del modelo en casa
La crítica no es solo por el gasto superfluo, sino por la hipocresía de un modelo que se exporta como «exitoso» cuando los datos internos son aterradores. Bajo el mandato de Pedro Sánchez y sus ministerios de corte ideológico, España ha experimentado un aumento alarmante en los delitos contra la libertad sexual.
Según fuentes de seguridad y análisis de datos de criminalidad, las violaciones y agresiones sexuales en territorio español han mostrado incrementos porcentuales que en algunas zonas y tipologías rozan niveles catastróficos, con aumentos denunciados de hasta el 288% en ciertos indicadores de violencia grupal o agresiones específicas desde la implementación de las leyes estrella del sanchismo. El modelo feminista de Sánchez, lejos de proteger a la mujer española, parece haber incentivado una sensación de impunidad y una degradación del orden público.
¿Cómo puede el Gobierno justificar el envío de millones de euros para «sensibilización» en el extranjero cuando sus propias políticas en España han fracasado en garantizar la integridad física de las mujeres? La respuesta es sencilla: la Estrategia de Cooperación Feminista 2024-2027 no busca resultados, busca propaganda y el mantenimiento de una red clientelar internacional de entidades afines.
Un cheque en blanco sin rendición de cuentas
La subvención al ISDEMU se suma al llamado Proyecto de Empoderamiento Económico de las Mujeres (PEEM), que ya cuenta con una inversión global superior a los 10 millones de euros cofinanciados con la Unión Europea. La maquinaria de gasto no se detiene, pero la transparencia es inexistente. No hay facturas públicas, no hay informes de resultados palpables y no hay indicadores que midan si esos 2,5 millones de euros realmente mejoran la vida de alguien o simplemente terminan sufragando estructuras burocráticas y propaganda ideológica.
Como bien señala el analista Pablo Cambronero, «es en la oscuridad donde más y peor se cometen ilegalidades». El hecho de que el Gobierno de España entregue estas cantidades a un país dirigido por un presidente como Nayib Bukele —quien, a pesar de sus éxitos en seguridad, mantiene una relación tensa con el progresismo internacional— solo añade una capa de desconcierto: Sánchez prefiere financiar la agenda de género en cualquier rincón del mundo antes que invertir ese dinero en reforzar las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado español.
Conclusión: Las prioridades invertidas del Sanchismo
Mientras Pedro Sánchez se fotografía como el paladín del feminismo global, la realidad de su gestión es un rastro de dinero público desperdiciado y una sociedad española cada vez más vulnerable.
- En El Salvador: 2,5 millones para dibujos en el café y teléfonos de atención.
- En España: Inseguridad creciente, récords de agresiones sexuales y un sistema judicial desbordado por leyes mal redactadas.
Esta subvención es el ejemplo perfecto de la política sanchista: lejos de los problemas reales, cerca del gasto ideológico y siempre de espaldas al contribuyente. Occidente se construye con seguridad y respeto al esfuerzo ciudadano, no con la exportación de un modelo que ya ha demostrado su ineficacia en su propio lugar de origen. Los 2,5 millones de euros que hoy se van a El Salvador son el precio de una foto y de una agenda que, mientras «empodera» con café en el extranjero, deja desprotegidas a las mujeres en las calles de España.
