Javier Milei en el Palacio Libertad: críticas a Keynes y fuerte respaldo a su rumbo económico

El Presidente participó de un debate sobre la “Teoría General” y defendió el ajuste fiscal, al tiempo que cuestionó de forma contundente el pensamiento keynesiano.

Captura de pantalla 2026-04-29 081457

En una exposición cargada de definiciones ideológicas y económicas, el presidente Javier Milei encabezó este martes un debate en el Palacio Libertad donde volvió a marcar su posición frente al pensamiento de John Maynard Keynes y defendió con énfasis el rumbo económico de su gestión.

El evento, titulado “Keynes y la Teoría General”, contó con la participación del economista Juan Carlos de Pablo y el diputado Adrián Ravier, y reunió a funcionarios, legisladores y militantes en una jornada donde el mandatario combinó teoría económica, balance de gestión y críticas al sistema político y mediático.

Desde el inicio, Milei dejó en claro su postura frente al legado keynesiano. “Keynes era un genio, pero un genio del mal”, afirmó, en una de las frases más contundentes de la jornada. Para el Presidente, la obra central del economista británico, La teoría general del empleo, el interés y el dinero, “hizo muchísimo daño” y “terminó siendo peor que la enfermedad que intentaba curar”.

A lo largo de su intervención, Milei apuntó contra los pilares teóricos del keynesianismo, en particular la intervención del Estado en la economía. Según explicó, la teoría de Keynes propone que el Estado influya directamente en variables clave como el consumo, el ahorro y la inversión.

“El Estado tendrá que ejercer una influencia sobre la propensión marginal a consumir, fijar la tasa de interés y definir la inversión óptima”, citó el mandatario, para luego cuestionar ese enfoque: “Eso implica controles, planificación central y limitar la iniciativa privada”.

En esa línea, fue aún más allá al advertir sobre las consecuencias políticas de ese modelo. “Es una obra escrita a favor de políticos corruptos, mesiánicos, que le arruinan la vida a la gente”, sostuvo.

El Presidente también criticó el concepto del “multiplicador” keynesiano, al que calificó como “una monstruosidad” y “magia”. Según su visión, esa idea plantea que el gasto público puede generar aumentos desproporcionados en el nivel de actividad, algo que consideró erróneo desde el punto de vista teórico.

Defensa del modelo y logros económicos

Más allá del debate académico, Milei aprovechó el escenario para respaldar con firmeza el rumbo económico de su gobierno. En ese sentido, destacó el ajuste fiscal llevado adelante desde el inicio de su gestión y lo presentó como un hito histórico.

“Hicimos el ajuste fiscal más grande de la historia en el menor tiempo posible”, afirmó. Y agregó: “No solo corregimos el déficit, sino que además bajamos impuestos y redujimos la presión fiscal en 2,5% del PBI”.

Uno de los datos más repetidos por el mandatario fue el impacto del ajuste en términos de ingresos para la población. “Todo el ajuste significó devolverles a los argentinos 100 mil millones de dólares”, aseguró.

En la misma línea, Milei sostuvo que las políticas implementadas tuvieron efectos positivos sobre la pobreza. “La consecuencia de dejar de afanarle a los argentinos hizo que la pobreza pasara del 57 al 28. Sacamos a 14 millones de personas de la pobreza”, enfatizó.

Otro de los ejes de su discurso fue la inflación. El Presidente reiteró su enfoque basado en la restricción de la emisión monetaria y el control de la base monetaria.

“Estamos viendo que la demanda de dinero se está recuperando. Si no emitimos o retiramos el excedente, la inflación va a caer inexorablemente”, explicó.

Para Milei, la inflación es un fenómeno estrictamente monetario, en línea con las ideas de economistas como Milton Friedman, a quien citó indirectamente al remarcar la importancia de los datos y la política monetaria.

Además, subrayó el rol del Banco Central en el proceso de estabilización. Según detalló, uno de los principales desafíos fue resolver el déficit cuasifiscal y el volumen de pasivos monetarios acumulados.

“Teníamos un problema enorme en el Banco Central, de 10 puntos del PBI. Eso también lo corregimos”, indicó.

Críticas a la política y los medios

El discurso también incluyó fuertes cuestionamientos al sistema político, empresarial y mediático. Milei denunció la existencia de un “entramado de corrupción” y sostuvo que enfrentarlo tiene costos.

“Nunca en la historia argentina hubo tanta discrepancia entre los datos reales y lo que los medios quieren vender”, afirmó.

En ese sentido, aseguró que su gobierno está dando una “batalla cultural” además de económica, y que esa confrontación explica parte de las críticas que recibe.

Más allá de los números y las medidas concretas, la intervención de Milei tuvo un marcado tono ideológico. El Presidente planteó una dicotomía entre dos modelos económicos: uno basado en la intervención estatal —asociado a Keynes— y otro centrado en el mercado y la libertad individual.

El mandatario adelantó: «Pero yo quiero leer el remate de Keynes en la teoría general del capítulo 24, porque como estamos llenos de pelotudos que dicen hay que volver a Keynes y proponen cosas de Keynes, es como si Keynes fuera la teoría general. Yo no digo que Keynes será la teoría general, Keynes era más amplio, pero los brutos estos, Keynes es la teoría general”.

Para Milei, el keynesianismo no solo es incorrecto desde el punto de vista técnico, sino también peligroso en términos políticos. “Keynes es el brazo ejecutor de lo siniestro”, resumió.

En contraposición, defendió su enfoque liberal como la única salida viable para el país. “La única forma de resolver los problemas era reducir el gasto público, y eso es lo que hicimos”, reiteró.

Un mensaje político en clave económica

El acto en el Palacio Libertad funcionó, en definitiva, como una reafirmación del rumbo del Gobierno en un contexto económico desafiante. Frente a cuestionamientos sobre la inflación y el impacto social del ajuste, Milei optó por redoblar la apuesta y sostener su diagnóstico.

Lejos de moderar su discurso, el Presidente eligió profundizar su crítica al pensamiento económico dominante en muchas universidades y organismos internacionales, al tiempo que reivindicó su programa de reformas.

El Presidente cerró el discurso de la siguiente manera: Vean que la alternativa Keynes es distinta. Es decir, él quiere controlar toda la demanda y deja los bienes de producción en manos de empresarios, que a la postre se terminan convirtiendo en meros gerentes y eso tiene nombre y apellido, se llama Hitler y se llama Mussolini. Es decir, nazismo y fascismo. Por lo tanto, no caigamos en eso y… ¡viva la libertad, carajo! ¡Viva la libertad! Muchas gracias a todos.

Con un tono confrontativo y apoyado en conceptos teóricos, Milei volvió a dejar en claro que su gestión no solo busca estabilizar la economía, sino también cambiar el paradigma desde el cual se la interpreta.

En ese marco, su exposición no fue solo una clase de economía, sino también una declaración política: una defensa cerrada de su modelo y una advertencia sobre los riesgos, según su visión, de volver a recetas del pasado.

Sayago
Julián Sayago
+ posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *