Un año presa y contando: Cristina recién podría pedir la condicional en 2029
Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria e inhabilitación perpetua.
A un año del fallo de la Corte Suprema que dejó firme su condena en la causa Vialidad, Cristina Fernández de Kirchner sigue presa bajo la modalidad de prisión domiciliaria y con una sentencia que marcó un antes y un después en la política argentina: seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
La ex presidente, que durante décadas construyó poder hablando en nombre del pueblo, terminó condenada por corrupción en una causa vinculada al direccionamiento de obra pública en Santa Cruz. La Justicia tuvo por acreditado un esquema de administración fraudulenta contra el Estado, con contratos millonarios otorgados al empresario Lázaro Báez durante los años de mayor poder del kirchnerismo.
El calendario judicial ya tiene fechas claras. La pena se dará por cumplida en junio de 2031. Antes de eso, Cristina Kirchner podría pedir la libertad condicional en junio de 2029, cuando se cumplan los dos tercios de la condena. Pero ese beneficio no es automático: deberá ser analizado por la Justicia de ejecución, en función de los requisitos legales, los informes correspondientes y la situación procesal de la condenada.
Ese punto es clave frente al relato kirchnerista de la “proscripción”. No se trata de una decisión política del Gobierno ni de una maniobra administrativa para sacarla de la cancha. Se trata de una condena penal firme, confirmada por el máximo tribunal del país, que además dejó a la ex mandatario fuera de la posibilidad de ocupar cargos públicos de por vida.
Desde el cristinismo intentan presentar el caso como una persecución. Pero el expediente Vialidad atravesó años de investigación, juicio oral, condena, revisión en Casación y confirmación de la Corte. El camino judicial fue largo, público y con todas las instancias disponibles. El resultado fue una condena firme.
Cristina Kirchner cumple la pena en su departamento del barrio porteño de Constitución, bajo prisión domiciliaria. No está en una celda común, pero está presa. Y esa condición no depende de consignas militantes, marchas, comunicados partidarios ni operaciones mediáticas: depende de una sentencia.
El cumplimiento de la condena comenzó a computarse desde que el fallo quedó firme. Por eso, el vencimiento total de la pena quedó proyectado para junio de 2031. La posibilidad de pedir libertad condicional en 2029 surge del régimen legal aplicable a quienes cumplen penas temporales, siempre que hayan atravesado dos tercios de la condena y cumplan las condiciones exigidas.
La eventual libertad condicional tampoco borraría la condena. Sería, en todo caso, una forma de cumplir el tramo final de la pena bajo reglas, controles y condiciones fijadas por la Justicia. La inhabilitación perpetua, en cambio, continúa siendo uno de los efectos políticos más contundentes del fallo: Cristina no puede volver a ocupar cargos públicos.
La situación judicial de la ex presidente no termina en Vialidad. Además de la condena firme, enfrenta otros expedientes de alto impacto, entre ellos el juicio de los Cuadernos, donde se la acusa como presunta jefa de una asociación ilícita vinculada al cobro de sobornos durante los gobiernos kirchneristas. Ese debate oral comenzó con una enorme cantidad de testigos y todavía tiene un largo recorrido por delante.
Ese escenario vuelve más complejo cualquier cálculo político o judicial. Si Cristina recibiera otra condena firme antes de 2029, la discusión sobre eventuales beneficios podría modificarse. Por eso, aunque el calendario de Vialidad marca una fecha posible para solicitar la libertad condicional, el futuro judicial de la ex presidente sigue atado a causas abiertas y a decisiones pendientes.
También continúa abierta la pelea por el decomiso. Tras la condena, el Estado reclama recuperar el dinero vinculado al perjuicio causado por la maniobra investigada. La discusión apunta a bienes, montos actualizados y responsabilidad patrimonial de los condenados. En términos simples: no alcanza con cumplir la pena; también está en juego la devolución de lo que la Justicia entiende como daño al Estado.
Para el kirchnerismo, el aniversario del fallo es una excusa para insistir con la consigna de “Cristina libre”. Para buena parte de la sociedad, en cambio, es la confirmación de que incluso los dirigentes más poderosos pueden terminar alcanzados por la ley cuando se prueba el uso del Estado para beneficiar negocios amigos.
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