India y Pakistán al borde de una nueva guerra

India y Pakistán al borde de una nueva guerra

India y Pakistán son potencias nucleares

La tensión entre India y Pakistán volvió a escalar dramáticamente luego del sangriento ataque terrorista ocurrido el pasado 22 de abril de 2025 en Pahalgam, Cachemira, donde murieron 26 personas, en su mayoría turistas hindúes. Nueva Delhi no tardó en señalar a Islamabad como responsable indirecto del atentado, acusándolo de dar refugio a los grupos extremistas que operan en la región, algo que Pakistán negó rotundamente.

Desde entonces, ambos países intercambiaron fuego cruzado a lo largo de la Línea de Control durante varias noches consecutivas, aumentando los temores de una nueva guerra abierta entre dos potencias nucleares. Como represalia, India suspendió su participación en el Tratado de Aguas del Indo, cerró el cruce fronterizo de Wagah y expulsó al agregado militar pakistaní. Pakistán, por su parte, cerró su espacio aéreo para los vuelos indios, afectando a decenas de rutas internacionales.

«Pakistán es la raíz del problema», afirmaron desde sectores del gobierno indio, recogiendo la indignación popular por el ataque.

Un conflicto con raíces profundas

La rivalidad indo-pakistaní no es nueva. Nació en 1947 con la partición de la India británica, que dio origen a un estado de mayoría hindú (India) y a otro musulmán (Pakistán). El territorio de Cachemira, de mayoría musulmana pero gobernado por un príncipe hindú, quedó en el centro del conflicto.

En 1965, estalló la Segunda Guerra Indo-Pakistaní, cuando Pakistán intentó fomentar una rebelión en Cachemira. El conflicto duró cinco semanas y dejó miles de muertos hasta que ambos países firmaron un frágil alto el fuego, auspiciado por la Unión Soviética y Estados Unidos, mediante el Acuerdo de Tashkent.

Este enfrentamiento no resolvió nada de fondo: Cachemira sigue siendo, hasta hoy, una región reclamada por ambos países y fuente permanente de enfrentamientos.

Nacionalismo y diferencias religiosas

La rivalidad también se alimenta de profundas diferencias religiosas y culturales. India es predominantemente hindú (aunque con una gran minoría musulmana), mientras que Pakistán fue fundado como un estado islámico. El crecimiento del nacionalismo hindú en India y el islamismo político en Pakistán no han hecho más que ensanchar la grieta.

Figuras históricas como Jawaharlal Nehru (primer ministro de India) y Muhammad Ali Jinnah (líder fundador de Pakistán) personificaron esta división irreconciliable desde el principio. Desde entonces, las disputas militares, los atentados terroristas y la carrera armamentista nuclear han sido síntomas de un conflicto que sigue latiendo bajo la superficie.

¿Un conflicto sin salida?

Con dos gobiernos fuertes en el poder, ambos con agendas nacionalistas, la escalada reciente en Cachemira corre el riesgo de salirse de control. A casi 80 años de la partición, la región sigue atrapada entre el pasado violento y un futuro incierto.

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