Superávit trucho en Rosario: Javkin esconde toma de deuda de 65.000 millones

Superávit trucho en Rosario: Javkin esconde toma de deuda de 65.000 millones

El intendete de Rosario Javkin en la presentación del presupuesto del año 2024

En un contexto nacional de ajuste y racionalización del gasto, la Municipalidad de Rosario parece ir a contramano. El proyecto de presupuesto 2025, recientemente analizado, revela un crecimiento en términos reales del 30% respecto al año anterior, un dato que no puede pasarse por alto. Con casi un billón de pesos en gastos presupuestados, la ciudad se ha dotado de un aparato estatal más grande, más caro y con dudosas prioridades.

El documento arroja una primera alerta: el supuesto superávit fiscal de $19.339 millones no es real. Esta aparente salud financiera se desmorona al considerar que el municipio tiene previsto tomar deuda por más de $51.000 millones. Lo aún más preocupante es que, en las más de mil páginas del presupuesto, apenas se menciona este endeudamiento en dos oportunidades, sin desglose ni detalles del destino o condiciones de la deuda. Una omisión que en cualquier gestión profesional debería levantar alarmas.

Aunque se destacan áreas clave como salud pública, ambiente y obras públicas, que en conjunto absorben el 60% del presupuesto, se destaca que muchos programas dentro de estas jurisdicciones son discutibles. ¿Ejemplos? El financiamiento al centro Hermes Binner, un censo de árboles en espacios verdes, o la construcción de un estadio cubierto en la ex Rural. ¿Prioridades o caprichos disfrazados de políticas públicas? Además, el 80% del gasto se concentra en salarios, bienes y servicios, y formación de capital, sin un análisis detallado que permita distinguir lo útil de lo superfluo. La falta de claridad sobre el tipo de remuneraciones o las inversiones realizadas refuerza la idea de una administración opaca y poco orientada a resultados.

El análisis realizado por el equipo de investigación del libertador, resalta un monto de $57.100 millones en gastos innecesarios, entre ellos una generosa partida para publicidad oficial y programas que no parecen responder a urgencias reales. Según el propio análisis, ese dinero alcanzaría para evitar la toma de deuda o reducir a la mitad la Tasa General de Inmuebles (TGI), sin generar déficit. Un dato que invita a preguntarse: ¿está Rosario financiando políticas públicas o políticos choros?

El presupuesto 2025 de Rosario parece reflejar una expansión del aparato estatal sin suficiente justificación, financiada en parte con deuda poco transparente y en otra, con la habitual presión sobre el contribuyente. En lugar de acompañar la política nacional de reducción del gasto, la ciudad apuesta por un Estado más grande, más costoso y más difícil de controlar.

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Matías Velázquez
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