La vergüenza de ser kirchnerista: escándalo en Cañada de Gómez por concejal peronista que se borró para no votar por Cristina

Stella Clerisi Cañada de Gomez

Una escena vergonzosa se vivió en el Concejo Municipal de Cañada de Gómez, pronvia de Santa Fe, cuando la concejal peronista y exintendenta Stella Clérici decidió ausentarse deliberadamente de una sesión clave para evitar quedar pegada al escándalo de corrupción que rodea a Cristina Fernández de Kirchner. Todo estalló cuando se presentó una minuta de declaración para expresar “solidaridad” con la ex presidente, condenada por corrupción. Pero cuando llegó la hora de votar, la principal promotora del proyecto, desapareció.

Clérisi, que lleva décadas atornillada en la política local, optó por el camino de la cobardía: faltar a la sesión para no tener que enfrentarse con el dilema de votar a favor de una dirigente condenada por la Justicia, o en contra de su propio espacio político. Según declaró a El Liberador el concejal de La Libertad Avanza (LLA), Franco Mazzoli, “faltó a propósito porque le daba vergüenza ser kirchnerista. No se la jugó ni por Cristina ni por la gente si hubiese votado en contra de esa declaración, eligió borrarse para no quedar pegada a la corrupción”.

Y no fue solo una suposición: Clérici, que hace campaña con fotos abrazada a otros condenados por la Justicia como De Vido, a José López, a Amado Boudou y a la propia Cristina, ahora no quiere ni que la mencionen. Pero sus vínculos son inocultables. “Tiene fotos con todos los emblemas del choreo nacional, pero no quiso levantar la mano por Cristina. Eso dice mucho más de lo que parece”, disparó Mazzoli, con los tapones de punta.

La sesión fue un escándalo. El bloque kirchnerista leyó un panfleto político lleno de victimismo, acusando a la Corte Suprema de operar en contra de Cristina por “lawfare”, como si se tratara de una presa política y no de una corrupta condenada en todas las instancias judiciales. “La Justicia operó como un actor político”, decían. “Esto es un intento de proscripción”. ¿Proscripción? Cristina fue condenada por haber armado un entramado corrupto con Lázaro Báez para quedarse con la plata del pueblo. Y fue condenada por 14 jueces, muchos de ellos propuestos por el propio kirchnerismo. No hay proscripción, hay justicia. Y hay pruebas. Sobran.

Mazzoli no se quedó callado y respondió con una claridad que incomodó a todos: “Cristina Fernández de Kirchner no está perseguida: está condenada. No fue la Corte la que la condenó. Fueron 14 jueces. No uno, ni dos. Catorce. Algunos puestos por ella misma. Y todos vieron lo mismo: corrupción. Robaron rutas, hicieron obras truchas, inventaron contratos. Se llenaron los bolsillos con la plata de los argentinos”.

El concejal de La Libertad Avanza dejó en claro que no está dispuesto a convertir el Concejo Municipal en una sucursal del Instituto Patria. “No vamos a aplaudir a una condenada. No fuimos elegidos para defender a ladrones con fueros. Fuimos elegidos para representar a la gente honesta de Cañada de Gómez, la que se levanta a laburar todos los días mientras otros se llenan los bolsillos con retorno y coimas”.

Y remató con una frase que dejó temblando a los militantes kirchneristas: “Acá no estamos discutiendo ideas. Estamos hablando de delitos. Cristina no es símbolo de nada bueno. Es símbolo de una lógica podrida: robar, repartir y callar. Pero acá no nos callamos”.

El ausentismo cómplice de Clérici expuso algo más profundo: dentro del peronismo local hay quienes ya no quieren hacerse cargo del legado de corrupción del kirchnerismo. “Ya ni ellos se lo bancan”, dicen algunos por lo bajo.

Así se escribe otra página del relato kirchnerista: victimización, impunidad y cobardía. Pero esta vez, hubo alguien que los enfrentó sin miedo. Y se llama Franco Mazzoli.

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