Un concejal peronista a cargo la violencia y los incidentes en la ciudad de Santa Fe
Pedro Medei, soldado político de Cachi Martínez, reaparece como rostro visible del kirchnerismo violento en Santa Fe
La visita del presidente Javier Milei a la ciudad de Santa Fe —una jornada que debía ser de celebración y encuentro con los ciudadanos— estuvo marcada por momentos de tensión luego de que un grupo reducido de militantes peronistas intentara interrumpir el acto oficial que el mandatario encabezaba pacíficamente en la zona del puerto.
La maniobra, impulsada por sectores de la oposición, terminó en un papelón: no solo fracasó en su intento de provocar disturbios, sino que dejó en evidencia la desesperación y el nerviosismo de ciertos sectores del kirchnerismo local frente al crecimiento del apoyo popular al presidente.
Entre los manifestantes se encontraba el concejal electo del peronismo santafesino, Pedro Medei, quien —según múltiples testigos y registros audiovisuales— lideró y arengó personalmente a los participantes de la protesta. Durante varios minutos, el grupo buscó alterar el orden y provocar a los simpatizantes libertarios, que se encontraban allí de manera pacífica, acompañando el recorrido presidencial.

Un intento de agresión frustrado
La situación se desbordó cuando uno de los manifestantes, ubicado junto a Medei, arrojó una bolsa de basura contra la camioneta presidencial, en un claro intento de agresión. Sin embargo, la rápida reacción de militantes libertarios presentes en el lugar permitió frenar el ataque y contener la situación, sin que se registraran heridos ni daños materiales.
El personal de seguridad, sorprendido por la acción del grupo violento, actuó con calma y profesionalismo para dispersar a los agresores, mientras el presidente Milei continuó con su agenda con total serenidad, demostrando, una vez más, que la provocación no detiene su compromiso con la gente.
Medei, el “soldado” de Cachi Martínez
Fuentes locales señalan que Pedro Medei es un estrecho colaborador de Oscar “Cachi” Martínez, un experimentado operador político del kirchnerismo santafesino, con extensos y oscuros antecedentes dentro del Partido Justicialista provincial. Martínez, que lleva décadas construyendo poder a través de estructuras clientelares, ha sido denunciado por el uso de planes sociales como herramienta de control político, la manipulación de comedores fantasmas y vínculos con entramados de corrupción y narcotráfico en la ciudad de Santa Fe.
Medei, considerado uno de sus “soldados políticos”, habría llevado al acto a un grupo de beneficiarios de planes sociales, obligados a asistir bajo amenaza de perder sus ayudas estatales, una práctica que en los últimos años se volvió costumbre en las movilizaciones organizadas por los sectores más radicalizados del kirchnerismo.
Manipulación y cinismo político
Lejos de asumir responsabilidad por los hechos, Medei intentó victimizarse tras el episodio. En redes sociales, difundió una versión falsa en la que se presentó como víctima de una supuesta represión, acusando al Gobierno nacional de lo sucedido.
No obstante, los videos que comenzaron a circular minutos después lo desmintieron por completo: en todos ellos se observa al grupo peronista iniciando las agresiones, instigado por las arengas del propio concejal.
“Todo estaba preparado para un acto pacífico, pero este grupo vino con la clara intención de provocar”, aseguraron fuentes cercanas a la organización del evento.
Desde el entorno presidencial también repudiaron los hechos, destacando que la visita de Milei a Santa Fe simbolizó esperanza y cambio, mientras “algunos sectores minoritarios siguen optando por la violencia y la mentira”.
Una vieja práctica de la política tradicional
El episodio encaja en un patrón que se repite a lo largo del país: intentos de sabotaje político organizados por estructuras que se resisten a perder el control de los recursos estatales.
Con la política clientelar en retroceso y la transparencia en ascenso, el kirchnerismo santafesino —de la mano de figuras como Cachi Martínez y su delfín Medei— busca sostener su poder a través de la agitación y la desinformación.
Sin embargo, la sociedad ya cambió.
Los santafesinos, como gran parte del país, ya no se dejan manipular. Intentaron boicotear al presidente, pero solo lograron exponer quiénes siguen apostando al odio y quiénes defienden la libertad.
Desde El Liberador, la conclusión es clara:
Lo ocurrido en Santa Fe no fue un hecho aislado, sino la expresión más visible de un sistema que se resiste a morir.
Un sistema que confunde poder con impunidad y que, al sentirse acorralado por la verdad y la libertad, recurre a la violencia, la mentira y el clientelismo.

Miralo al «profe» me parecía que la plata de los guardapolvos de todos sus militantes venía de las formas de recaudación de la vieja política…lo peor es que se hace pasar como una buena persona, pacifista, católico…en fin. Salta la ficha.