Pullaro ajustó en dos años hasta el 17,4% los salarios públicos para poder triplicar los cargos políticos
En Santa Fe, la gestión de Pullaro triplicó la planta política y aumentó el gasto en cargos jerárquicos, mientras el ajuste cayó sobre los sectores más vulnerables del Estado: recorte de puestos, caída salarial en la base y menos capacidad operativa en áreas esenciales.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) revela que, durante los dos primeros años de gestión de Maximiliano Pullaro, la Provincia aplicó un ajuste regresivo que golpeó con más fuerza a los trabajadores de menores ingresos, al mismo tiempo que triplicó la planta política, incrementó el gasto del Estado y tomó nueva deuda que terminarán pagando todos los santafesinos.
Según el estudio, Santa Fe sufrió un brutal deterioro del poder adquisitivo del personal público, con caídas salariales reales que van del 8,5% al 17,4%, especialmente en sectores estratégicos como educación, salud y seguridad. Mientras tanto, el gobierno provincial impulsó un fuerte crecimiento de la estructura de asesores y cargos jerárquicos, que pasaron de 662 en 2023 a 2.115 en 2025, es decir, un aumento del 220%.
En paralelo, Pullaro avanzó con una política de endeudamiento y expansión del gasto estatal que recuerda a las peores prácticas del kirchnerismo: más gasto político arriba, recorte salarial abajo.
El ajuste cayó sobre los sectores más vulnerables
El informe detalla que el mayor golpe lo sufrieron los trabajadores con sueldos más bajos, muchos de ellos por debajo de la línea de pobreza. Lejos de tratarse de una mejora en la eficiencia del Estado, el ajuste fue selectivo y desigual:
- Docentes: pérdida del 17,4% del salario real.
- Enfermería: caída del 17,3%, equivalente a más de $7,6 millones acumulados en dos años.
- Policías: pérdida del 15,7%, pese al salario mínimo garantizado.
- Asistentes escolares: baja del 8,5%, con una pérdida superior a $2,9 millones en el período
El estudio detalla que entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se produjo una pérdida real de salarios que osciló entre el 8,5% y el 17,4%, con mayor impacto en los sectores más vulnerables del Estado. En el sector docente, por ejemplo, el deterioro llegó al 17,4%, mientras que el personal de enfermería perdió un 17,3% de su ingreso real, equivalente a una merma mensual promedio de $310.182 y un acumulado de $7.688.805 en dos años. En el caso de la seguridad, aun existiendo un salario mínimo garantizado, los policías registraron una caída del 15,7%, lo que significó una pérdida mensual cercana a $157.725 y un acumulado de $3.761.635.
En educación, la situación también fue crítica: un asistente escolar de categoría baja perdió 8,5% de su salario, acumulando una merma superior a $2,9 millones, mientras que un maestro de grado con diez años de antigüedad sufrió una pérdida del 17,4%, que a valores actualizados implica $4.964.362 en ingresos no percibidos. Lejos de tratarse de un ajuste homogéneo orientado a mejorar la eficiencia del Estado, el documento sostiene que se trató de un proceso selectivo y regresivo, donde los mayores costos recayeron sobre quienes menos ganan y sobre áreas esenciales como educación, salud y seguridad.
Mientras esto ocurría, el gobierno provincial impulsó una profunda reconfiguración del aparato estatal. Entre 2023 y 2025, la planta política pasó de 662 cargos a 2.115, lo que representa un incremento del 220%, en paralelo a un recorte de alrededor de 6.000 puestos administrativos en el mismo período. Es decir, se redujo personal operativo mientras creció la estructura jerárquica y de asesores, consolidando un esquema de Estado más caro arriba y más débil en la base.
En la administración central, las categorías de menores ingresos —que representan el 91% del total de empleados— registraron una pérdida salarial real del 9,8%, con caída del ingreso promedio a $920.258 mensuales. En contraste, las categorías medias y superiores, que representan apenas el 5% del personal y concentran cargos técnicos, coordinaciones y roles jerárquicos, lograron recomponer sus ingresos a partir de mediados de 2025 y cerraron el período superando en 16,5% el nivel salarial real de noviembre de 2023. Así, mientras los trabajadores de base perdieron poder adquisitivo, los sectores jerárquicos mejoraron su posición económica.
Más gasto, más deuda y una matriz política que se parece al kirchnerismo
El proceso se completó con mayor gasto estructural y nueva toma de deuda provincial, lo que profundiza la contradicción entre el discurso oficial y la política económica real. El modelo pullarista no achicó el Estado ni hizo austeridad: lo agrandó en la cúpula, desplazó el costo hacia los trabajadores y trasladó el esfuerzo al bolsillo de los contribuyentes.
Lejos del relato oficial sobre orden fiscal y eficiencia administrativa, los primeros dos años de la gestión de Maximiliano Pullaro en Santa Fe muestran un escenario opuesto: recorte de salarios sobre trabajadores esenciales, expansión del gasto político, crecimiento de la estructura del Poder Ejecutivo y nueva toma de deuda, configurando un esquema que termina siendo financiado por todos los santafesinos y que reproduce —con otro envase— las mismas lógicas del kirchnerismo que el gobierno decía combatir.
Los datos muestran un patrón inequívoco: ajuste sobre salarios esenciales, crecimiento del gasto político, endeudamiento y privilegio jerárquico. Un esquema que se parece —cada vez más— a aquello que el propio oficialismo denunciaba: una lógica de poder y expansión política que termina siendo pagada por todos los santafesinos.
