Faroni pagó 4 millones de dólares por «cursos de filosofía» con dinero de la AFA a una empresa fantasma
La empresa Dicetel Corp, sin empleados ni presencia real verificable, habría recibido más de US$ 4 millones canalizados por TourProdEnter LLC, la firma de Javier Faroni contratada como agente comercial internacional de la AFA. La operatoria aparece conectada a transferencias a SOMA SRL —vinculada al tesorero Pablo Toviggino, según documentos judiciales—, al expediente por la mansión de Pilar y a la lupa de la IGJ, que exige rendiciones y detalle de balances.
En la Argentina donde el contribuyente convive con impuestos de emergencia permanentes, regulaciones laberínticas y un Estado que todo lo toca, el fútbol —que debería ser pasión y mérito deportivo— vuelve a aparecer como una caja opaca. Esta vez, con un capítulo que mezcla millones de dólares, sociedades en Florida, facturas por supuestos “programas de capacitación” y una trama judicial que no deja de sumar nombres y señales de alerta.
Una investigación periodística reveló que Dicetel Corp, registrada en Miami, habría cobrado más de US$ 4 millones por servicios tan difusos como “cursos de filosofía de gestión intermedia” (sic), además de otras tareas administrativas. El punto no es sólo el monto: el dato central es la consistencia empresarial de la receptora. Según la información publicada, Dicetel carecía de estructura visible (sin empleados, sin web propia y con una dirección postal compartida), y tras el cambio de gobierno nacional en diciembre de 2023 fue disuelta en Estados Unidos.
TourProdEnter y los pagos “por cuenta y orden”
En el centro del circuito aparece TourProdEnter LLC, vinculada a Javier Faroni, productor teatral y exdiputado del Frente Renovador. Siempre según la reconstrucción periodística, la AFA la designó como representante/vehículo para ejecutar pagos y movimientos en el exterior, incluyendo giros a Dicetel.
Entre los ejemplos más llamativos figura una orden de pago con dos facturas por alrededor de US$ 625.000, con conceptos como tercerización de procesos administrativos, nómina (payroll services) y el ya célebre “programa de capacitación” en filosofía de gestión intermedia. En el mismo paquete, se menciona una transferencia de US$ 75.000 “por cuenta y orden” de un club argentino hacia un club del exterior por el pase de un jugador, lo que exhibe cómo estas estructuras no sólo “prestan servicios”, sino que también operan como canal de pagos para operaciones del mundo del fútbol.

SOMA SRL, Toviggino y la mansión de Pilar
En el circuito con SOMA SRL, firma que habría recibido transferencias desde TourProdEnter por US$ 468.000 y que aparece relacionada en la investigación por la mansión de Pilar, valuada en torno a US$ 17 millones, un caso que salpica al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino.
En paralelo, la Justicia discute quién debe quedarse con el expediente: el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky o el juez federal de Zárate-Campana Adrián González Charvay, disputa que —según la cobertura— trabó definiciones clave en feria judicial.
La “ruta Florida”: US$ 42 millones y sociedades pantalla
El caso Dicetel no aparece aislado. Fuentes judiciales describen que al menos US$ 42 millones habrían salido de TourProdEnter hacia sociedades registradas en Florida con rasgos típicos de “pantalla”, y que tras la exposición pública algunas fueron disueltas o pasaron a figurar como inactivas.
La pregunta incómoda —la que cualquier auditor mínimamente serio haría— es simple: ¿qué servicios reales justifican esos montos y por qué se necesitó una telaraña offshore para cobrarlos o pagarlos? Si la AFA es una asociación civil “sin fines de lucro”, como recuerda el propio Gobierno al intimar a la entidad, entonces la vara de transparencia debería ser más alta, no más baja.
El antecedente ByBit y el telón de fondo: dinero, cepo y opacidad
La historia arrastra además un antecedente que sirve para entender el patrón: en mayo de 2023, hubio una denuncia de ByBit (cripto) por presunta defraudación y desvío de fondos, donde la empresa sostuvo que los US$ 3 millones del sponsoreo terminaron circulando por una red de sociedades, entre ellas Dicetel, y que debía evaluarse también una posible infracción al régimen cambiario (en tiempos de cepo).
No se trata, entonces, de una anécdota de “consultoría” extravagante. Se trata de una forma de operar: contratos en el exterior, intermediarios, sociedades de baja trazabilidad, pagos fragmentados y —como frutilla del postre— la dificultad crónica para presentar balances con el nivel de detalle que exige cualquier control básico.
Lo que está en juego
El fútbol mueve multitudes, dinero y poder. Y cuando se mezcla con estructuras opacas, el resultado es siempre el mismo: privilegios para los de adentro, incertidumbre para todos los demás. La IGJ viene reclamando explicaciones sobre rubros “imprecisos” y cifras millonarias en estados contables; el Gobierno afirmó que no puede haber “privilegios” ni excepción en el cumplimiento; y la Justicia tiene expedientes abiertos que, por ahora, avanzan entre pulseadas de competencia y medidas pendientes.
Si la AFA pretende seguir presentándose como “institución” y no como un feudo administrado por una mesa chica, el camino es uno: papeles, trazabilidad, contratos, entregables, responsables y auditorías independientes. En cualquier país que aspire a normalidad, US$ 4 millones por “filosofía del management” no se cierran con slogans: se cierran con pruebas.
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