Pullaro ignoró a Caputo y le hizo perder 53 millones de dólares a Santa Fe por querer dejar el dinero fuera del país
Santa Fe ya perdió hasta USD 53 millones por la decisión del gobernador Maximiliano Pullaro de mantener en dólares los fondos tomados para obras que se pagan en pesos. Especialistas advierten que se trata de un descalce evitable, en un contexto donde existen instrumentos en moneda local con tasa real positiva.
La decisión del gobernador Maximiliano Pullaro de mantener en dólares los USD 800 millones tomados como deuda para financiar obras públicas empieza a mostrar un costo concreto para la provincia. De acuerdo con estimaciones financieras, Santa Fe ya habría perdido hasta USD 53 millones, equivalentes a aproximadamente $76.000 millones.
El problema es técnico, pero serio: la provincia tomó deuda en dólares para afrontar compromisos que están denominados en pesos. Desde el punto de vista financiero, esto genera un descalce de monedas innecesario y completamente evitable.
Hoy el mercado ofrece múltiples alternativas para cubrir ese riesgo: inversiones en pesos con tasas reales positivas o instrumentos ajustados por inflación, como los BONCER, que pagan inflación más entre 7% y 8% anual. Es decir, existen herramientas para preservar el poder adquisitivo del dinero mientras avanzan las obras.
A pesar de eso, el gobierno provincial decidió dejar los fondos en dólares en el exterior.
Esa decisión ya tuvo consecuencias:
- Cerca de 0,6% de pérdida por la baja del tipo de cambio.
- Aproximadamente 6% adicional por no haber colocado los fondos a tasa en pesos.
En total, el costo financiero ronda el 4,5% del monto colocado, lo que inicialmente implicó unos USD 36 millones y que con el correr de las semanas trepó hasta los USD 53 millones.
Desde el gobierno nacional se había pedido que Santa Fe liquide los dólares ante los vencimientos de enero. Pullaro se negó. “Los dólares los tenemos afuera y los vamos a ir trayendo de a poco”, explicó públicamente.

El punto central es que mantener fondos públicos apostando al tipo de cambio equivale a especulación financiera. Incluso invertir en instrumentos atados al dólar implica tomar una posición de mercado.
Eso puede salir bien o mal. Pero no es la función de una provincia.
En el sector privado, cualquier operador profesional utiliza coberturas —stop loss, estrategias de hedge— para limitar pérdidas. Aquí no hubo nada de eso: no se fijó un límite máximo al daño.
Una provincia no es un hedge fund. Y un gobernador no debería comportarse como una mesa de dinero.
Mientras Pullaro insiste en sostener esta posición para no admitir un error y confrontar con Nación, la pérdida sigue creciendo. Cada día sin corregir la estrategia financiera amplía el perjuicio para los santafesinos.
La deuda fue tomada para obras. Las obras se pagan en pesos. La lógica financiera indica que esos fondos deberían estar invertidos en pesos, protegidos contra la inflación y generando rendimiento real.
No hacerlo ya tuvo un precio. Y ese precio lo paga la sociedad.
Fuente del análisis financiero: Federico Domínguez, Magíster en Finanzas.
Y como si esto fuera poco…
A la pérdida millonaria provocada por la especulación financiera con fondos públicos se le suma un cuadro cada vez más preocupante en materia de obra pública.
Cada anuncio de licitación del gobierno provincial viene acompañado por crecientes cuestionamientos que advierten sobre pliegos direccionados, irregularidades administrativas, sobreprecios y circuitos opacos en la ejecución de los proyectos.
Desde este medio se ha señalado que muchas licitaciones presentan condiciones difíciles de cumplir para la mayoría de las empresas, favoreciendo a un grupo reducido de contratistas. A esto se agregan modificaciones posteriores de montos y plazos, determinaciones de precios poco transparentes y ampliaciones presupuestarias que terminan encareciendo obras que ya arrancan con valores elevados.
Pero el problema no es solo cómo se licita. También está en dónde se invierte.
Cada vez resulta más evidente una concentración sistemática de obras en determinados corredores urbanos y zonas políticamente alineadas con el oficialismo, mientras vastas regiones del norte santafesino continúan relegadas.
En departamentos del norte provincial, la situación es crítica: caminos rurales intransitables, pueblos aislados durante días por las lluvias, escuelas y centros de salud con infraestructura precaria y productores que no pueden sacar su mercadería por falta de mantenimiento vial. Allí, literalmente, el barro reemplaza al Estado.
La gestión Pullaro no solo expuso a Santa Fe a un riesgo cambiario innecesario, sino que además profundiza un modelo de obra pública corrupto y poco transparente. Un modelo donde el dinero se evapora en decisiones financieras equivocadas, mientras las necesidades reales de miles de santafesinos quedan relegadas.
Todo eso tiene un único pagador: el contribuyente santafesino.
