Pullaro hipoteca el futuro de Santa Fe: deuda internacional, créditos millonarios y déficit

Santa Fe atraviesa un giro preocupante: mientras el país intenta ordenar sus cuentas, el gobierno de Maximiliano Pullaro profundiza un modelo basado en deuda externa para sostener la obra pública: autopistas, obras hídricas, infraestructura portuaria y hasta los Juegos Suramericanos 2026 están siendo financiados con créditos internacionales, excesivo gasto público y millonarias deudas para el futuro de la provincia.

f1422be8-4f0a-48b7-a97e-b4cc41ad1bf1

Mientras la Argentina atraviesa un proceso de ordenamiento fiscal impulsado por el gobierno nacional, la provincia de Santa Fe, bajo la conducción de Maximiliano Pullaro, avanza en dirección opuesta: más deuda, más compromisos en dólares y un esquema que amenaza con condicionar a generaciones futuras.

Muy lejos de alinearse con un contexto de austeridad, la administración provincial profundiza un modelo basado en financiamiento externo que ya supera los 2000 millones de dólares, con nuevas autorizaciones que podrían llevar ese número a niveles aún más preocupantes.

Endeudarse en dólares: una decisión con consecuencias para el futuro

El dato central no es solo el volumen, sino el timing político y económico. En un país que intenta salir de una crisis estructural reduciendo el gasto y evitando el endeudamiento, Santa Fe toma el camino inverso: se apalanca en créditos internacionales, emite bonos y expande el gasto en obra pública.

El contraste es evidente. Mientras Nación busca equilibrio fiscal, la provincia acumula déficit desde el año pasado, incluso recurriendo, según denuncias, a prácticas como la postergación de pagos de certificados de obra para simular un presupuesto equilibrado.  

Un festival de deudas

El esquema de financiamiento provincial se sostiene casi 100% de toma de deudas:

  • 150 millones de dólares de CAF para infraestructura
  • 75 millones de dólares adicionales de CAF para los Juegos Suramericanos
  • 50 millones de euros de la Agencia Francesa de Desarrollo
  • 25 millones del fondo OPEP (OFID)
  • 300 millones en emisión de títulos públicos
  • 1.000 millones de dólares nuevos créditos
  • 800 millones de dólares en bono

A esto se suman gestiones para nuevos créditos y emisiones consolidando un rumbo que multiplica la exposición externa de la provincia.

El resultado: Santa Fe triplicó su nivel de endeudamiento, con compromisos a largo plazo, tasas cercanas al 6% y pagos que se extenderán por décadas.

ODESUR 2026: la excusa perfecta para endeudarse

El caso de los Juegos Suramericanos 2026 refleja con claridad esta lógica. Con un costo estimado en 90 millones de dólares, un 70% del evento se financia con deuda externa.

Pero la situación es aún más delicada: ante la urgencia de terminar las obras, diversas fuentes afirman que no se habrían pagado vencimientos de certificados de obra en tiempo y forma para sostener un presupuesto aparentemente equilibrado, generando una falsa impresión de equilibrio fiscal y evidenciando tensiones financieras que contradicen el relato oficial.

 La pregunta es inevitable: ¿era necesario comprometer el futuro fiscal por un evento deportivo?

Advertencias ignoradas

Incluso desde el gobierno nacional se encendieron alertas. Ante la intención de emitir deuda, se advirtió que “no estaban dadas las condiciones”, también el gobierno provincial fue advertido y Pullaro perdió 120 mil millones por no haber girado los U$D800 millones que se colocaron en Nueva York. 

Sin embargo, la administración de Pullaro avanzó de todos modos, reforzando la idea de una provincia que actúa desalineada del rumbo macroeconómico del país.  

Obra pública: inversión o caja política? 

El argumento central del gobierno provincial es que la deuda se destina a infraestructura. Pero la historia argentina obliga a mirar con cautela: la obra pública ha sido, durante décadas, uno de los principales focos de discrecionalidad, sobreprecios, favoritismos y principalmente corrupción y malversación de fondos.

Proyectos como la tercer mano de la autopista, financiada íntegramente con crédito externo, no son una excepción sino parte de un patrón. A esto se suma la obra de defensa y protección costera en San Javier, que también fue impulsada con financiamiento tomado a través de leyes específicas de crédito. En paralelo, las obras vinculadas a los Juegos Suramericanos 2026, estadios, villas deportivas y urbanización en Rosario, Santa Fe y Rafaela, dependen en gran medida de préstamos internacionales.

El esquema se repite en los 150 millones de dólares de CAF para infraestructura vial en el sur santafesino, en los créditos de la Agencia Francesa de Desarrollo para obras hídricas y eficiencia energética, y en los fondos destinados a urbanización y conectividad que, lejos de financiarse con recursos propios, se sostienen con deuda externa también.

Incluso obras como infraestructura portuaria o mejoras urbanas, quedan atrapadas en la misma lógica: todo se financia con crédito. Esto plantea un problema de fondo: cuando tanto lo urgente como lo estructural dependen de endeudamiento en dólares, la provincia no está planificando desarrollo, está comprometiendo su futuro financiero.

Un modelo insostenible

El problema de fondo no es solo económico, sino político. Santa Fe parece avanzar hacia un esquema donde el crecimiento se sostiene gastando sin control artificialmente a través de deuda, en lugar de una administración eficiente de los recursos.

Endeudarse en dólares, con déficit fiscal y en un contexto de ajuste nacional, no es solo una decisión técnica: es una definición política de alto riesgo.

El costo real

Las consecuencias de este modelo no serán inmediatas, pero sí inevitables.

Cada dólar tomado hoy deberá ser devuelto con intereses mañana. Y cuando ese momento llegue, no será el gobierno actual quien pague la cuenta, sino los santafesinos y el peso recaerá si o si en un gobierno futuro que tomará la provincia ya con números en rojos.

En definitiva, mientras el país intenta ordenar sus cuentas, Santa Fe parece elegir otro camino: el de la deuda fácil, el gasto sostenido y el riesgo estructural.

La incógnita es cuánto va a costar todo esto , que consecuencias habrá y quién se hará cargo cuando llegue el momento?

Imagen de WhatsApp 2025-07-11 a las 11.53.39_056c4bde
Ludmila Radolovich
+ posts
Compartí esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *