APRECOD: otra fundación ligada al pastor Sensini aparece como beneficiaria de casi $500 millones del Estado santafesino
La Fundación 13 de Marzo figura en un convenio superior a los $438 millones para dispositivos vinculados al abordaje de adicciones. La entidad está ligada al pastor evangélico David Sensini, quien pocos días antes había sido presentado por La Capital en una nota elogiosa donde reconoció el vínculo abierto con Pullaro: “Nos pidió que evangelicemos”.
La caja de APRECOD vuelve a quedar en la mira En medio de las denuncias por el reparto multimillonario de fondos públicos a organizaciones sin controles claros, aparece otro dato sensible: la Fundación 13 de Marzo, ligada al pastor evangélico David Sensini, figura como beneficiaria de un convenio por $438.222.000 para dispositivos vinculados al abordaje de adicciones.
La cifra surge de una planilla oficial anexada al expediente DO-2025-00009408-APPSF-PE#MIyDH, con referencia a la resolución RES-2025-00001251-APPSF-PE#MIyDH, fechada el 31 de julio de 2025. Allí se detalla un esquema de pagos para la Fundación 13 de Marzo, con montos que suman $243.033.000 para el período 2025 y otros $195.189.000 entre enero y mayo de 2026, hasta alcanzar el total de $438.222.000.
La pregunta es inevitable: ¿en qué se gastan casi $500 millones para justificar semejante desembolso?
La fundación de Sensini y el Estado como caja
La Fundación 13 de Marzo figura registrada ante la Inspección General de Personas Jurídicas como una fundación con domicilio en Laprida 1517, piso 4, departamento A, Rosario, y con objeto declarado como cultural/de estudios. En la documentación oficial, David Jesús Sensini aparece dentro de las autoridades de la entidad.
No se trata de un nombre menor. Sensini es un conocido y poderoso pastor evangélico de Rosario, conductor de la iglesia Redil de Cristo, con llegada a cárceles, barrios vulnerables y sectores políticos que desde hace tiempo buscan presentarlo como un actor social imprescindible. La Capital lo describió directamente como quien conduce Redil de Cristo y lo ubicó como parte de una generación de pastores que consiguió que el Estado los tome como complemento en la asistencia social en barrios y cárceles.
El problema no es la religión. El problema es cuando la religión se convierte en estructura de poder, la estructura de poder se convierte en acceso privilegiado al Estado, y el Estado termina derivando cientos de millones de pesos hacia fundaciones que deberían explicar, peso por peso, qué hacen, dónde lo hacen y con qué resultados.
La agencia de propaganda no oficial del gobierno provincial
Lo llamativo es que, apenas antes de que este entramado volviera a quedar expuesto, el diario La Capital publicó una extensa nota favorable a Sensini, en la que el propio pastor reconoció el vínculo abierto con el gobernador Maximiliano Pullaro. El título fue explícito: “Pastor David Sensini: Pullaro nos inyectó adrenalina para pacificar barrios y cárceles”.
En esa entrevista, Sensini afirmó que Pullaro, ya como gobernador electo, les pidió: “Evangelicen, porque ustedes pacifican territorio”. También sostuvo que no son parte del Estado, aunque admitió que existe “diálogo” y “reconocimiento” de su trabajo.
La nota funcionó como una defensa anticipada. Una cobertura amable, casi institucional, para presentar como “pacificación” lo que en los papeles aparece como un enorme flujo de dinero público hacia organizaciones del mismo universo evangélico que ganó espacio dentro del gobierno santafesino.
La Capital incluso le preguntó por las sospechas sobre la transparencia de organizaciones religiosas vinculadas al aumento de fondos y convenios con el Estado. Sensini respondió que quien trabaje con recursos públicos “debe ser transparente y rendir cuentas” y que hay que estar dispuesto a “mostrar todo”.
Perfecto. Entonces que muestren todo.

Sciarra, APRECOD y el círculo evangélico
El documento aparece firmado por Luciano Federico Sciarra, secretario de APRECOD. No es un dato menor: Sciarra también forma parte del mundo evangélico que terminó ocupando un lugar central en el área encargada de administrar programas de prevención, tratamiento y abordaje de adicciones.
Es decir, el esquema vuelve a repetirse: funcionarios vinculados a una comunidad religiosa asignan fondos millonarios a fundaciones y asociaciones del mismo entorno político-religioso, mientras el gobierno de Pullaro vende la operación como política pública de pacificación.
En Santa Fe, radicales, socialistas y peronistas suelen discutir en público como si fueran fuerzas distintas, pero cuando se trata de administrar el Estado funcionan como lo que son: el partido del Estado disfrazado de distintos colores. En este caso, el oficialismo socialista-radical encontró en algunas estructuras evangélicas un nuevo vehículo para llegar al territorio, manejar recursos y construir poder bajo una fachada socialmente intocable.
¿APRECOD financia recuperación o sostiene una red de poder evangélico-oficialista con plata de los santafesinos?
Porque si casi $500 millones terminan justificados con promotores, volantes, notas amigables y alojamientos denunciados por los vecinos, Santa Fe no está frente a una política seria contra las adicciones. Está frente a otra caja del Estado, maquillada de sensibilidad social y bendecida por el poder de turno.
