Israel liquida a otro jefe de Hamas: el terrorista que planificó la masacre del 7 de octubre ya no existe
El Ejército israelí confirmó este sábado lo que los demonios de Hamas temían desde hacía meses: Izz al-Din al-Haddad, uno de los últimos cerebros vivos de la masacre del 7 de octubre de 2023, fue convertido en cenizas durante un ataque de precisión en Ciudad de Gaza el viernes. Haddad no era un militante más: era el líder del ala militar del grupo terrorista, el hombre que asumió el mando tras la muerte de su predecesor Mohammed Sinwar, y uno de los artífices directos de la invasión, el asesinato, la violación y el secuestro de más de mil civiles israelíes en el peor ataque contra el pueblo judío desde el Holocausto.
La cuenta llegó
Haddad creía que podía esconderse entre los túneles de Gaza, usando a la población civil como escudo humano, mientras planificaba nuevas atrocidades. Israel le demostró que no hay bunker lo suficientemente profundo para quienes deciden cruzar la línea de la barbarie. El ataque del viernes fue quirúrgico, letal y definitivo: el comandante que heredó la estructura militar de Sinwar fue eliminado del mapa, reduciendo aún más la cadena de mando de una organización que ya está decapitada, desangrada y acorralada en los últimos reductos de la Franja.
Un mensaje claro para el mundo
La muerte de Haddad no es solo una victoria táctica: es un golpe estratégico contra la estructura de Hamas. Era uno de los últimos oficiales de alto rango que habían dirigido la planificación y ejecución del 7 de octubre, la fecha que marcó el fin de la ilusión occidental de que el terrorismo islamista podía contenerse con «procesos de paz» y subsidios a la Autoridad Palestina. Esa fantasía progresista se derrumbó cuando los terroristas de Hamas irrumpieron en kibutzim, festivales y bases militares con un único objetivo: matar judíos.
Israel no olvida. Y no perdona.
La cuenta siempre llega
Mientras los progresistas de Occidente —esos mismos que marchan por Gaza mientras ignoran a las víctimas israelíes— siguen exigiendo «treguas» y «cese al fuego» que solo benefician a los terroristas, el Estado judío sigue haciendo lo que cualquier nación civilizada debería hacer: cazar a los asesinos uno por uno. Haddad se suma a la larga lista de jefes de Hamas que terminaron en pedazos por creer que podían masacrar civiles impunemente.
El mensaje para el resto de los sobrevivientes de la estructura terrorista es brutal: la cuenta siempre llega. Israel tiene memoria, tiene tecnología, y tiene la determinación de no descansar hasta que el último planificador del 7 de octubre esté bajo tierra.
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