Mercedes Benz abre una planta industrial de buses y camiones en Zárate que empleará 2.500 personas

Mientras los medios del aparato te venden «crisis» y «cierre de fábricas», una multinacional alemana acaba de inaugurar la primera planta automotriz construida desde cero en Argentina en 15 años. No es magia: es la economía real cuando dejas de proteger a los ineficientes.

mercedes benz

Los mismos que durante décadas te dijeron que la industria argentina solo podía sobrevivir con cepos, subsidios y protección aduanera a costa del bolsillo del contribuyente, hoy te quieren convencer de que el país se está desindustrializando. Mienten. Y la prueba acaba de inaugurarse en Zárate, provincia de Buenos Aires: la nueva planta de Mercedes-Benz Camiones y Buses, con una inversión de USD 110 millones, 2.500 puestos de trabajo y el sello de una multinacional que apuesta a largo plazo en la Argentina que se está reconstruyendo.

Una fábrica desde cero: lo que no pasaba hace 15 años

La última vez que una automotriz levantó una planta desde los cimientos en este país fue en 2011, con Honda en Campana. Desde entonces, nada. Hasta ahora. El nuevo Centro Industrial Zárate de Mercedes-Benz ocupa 20 hectáreas en el kilómetro 90 de la ruta nacional 9, estratégicamente ubicado cerca del puerto para optimizar logística y exportación. Allí se producirán los camiones Accelo y Atego, además de chasis para buses de los modelos OH y OF.

Pero no es solo una línea de montaje. El complejo alberga también el Centro Logístico de Autopartes y Repuestos —que garantiza entregas en 24 a 48 horas en todo el país— y la planta Reman, única en su tipo en Argentina, dedicada a la reindustrialización de cajas, motores y tapas de cilindro con garantía de pieza nueva y menor impacto ambiental. Es decir: tecnología, eficiencia y sustentabilidad. Lo que nunca se incentivó en la Argentina del cepo y la inflación.

Estuvieron presentes representando al gobierno Karina Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli y Pablo Lavigne

Los números que los kirchneristas no quieren que veas

La empresa generará 500 empleos directos y más de 2.000 puestos indirectos vinculados a concesionarios, talleres oficiales y servicios asociados. En total, se habla de 2.500 nuevos puestos de trabajo en una zona industrial que necesitaba oxígeno. Y no es una empresa cualquiera: Mercedes-Benz lideró el mercado argentino en 2025 con el 33,4% del segmento de camiones y el 61,3% del de buses.

La inauguración contó con la presencia de Karina Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli y Pablo Lavigne. Pero lo más importante no estuvo en la foto política: estuvo en la decisión de los directivos globales de venir a apostar. Achim Puchert, CEO de Mercedes-Benz Trucks, y Till Oberwörder, CEO de Daimler Buses, defendieron la competitividad de fabricar en Argentina. Denis Güven, CEO de Mercedes-Benz para América Latina, Medio Oriente y África, definió a la planta como «un paso estratégico para toda América Latina» que posiciona a la Argentina como «un pilar clave de nuestras operaciones regionales».

¿Saben qué dijo Oberwörder sobre la competencia de las importaciones? Que «es buena» porque obliga a las empresas a mejorar permanentemente. Eso es lo que entiende un empresario de verdad: no le tiene miedo a competir. No pide protección para facturar a costa del consumidor.

Achim Puchert, CEO de Mercedes-Benz Trucks; Denis Güven, CEO de Mercedes-Benz para América Latina, Medio Oriente y África; Till Oberwörder, CEO de Daimler Buses; y Raúl Barcesat, CEO de Mercedes-Benz Camiones y Buses de Argentina

La reconversión que los medios ocultan

Este es el punto que los periodistas del establishment no te van a explicar: en un proceso de reestructuración económica, algunas empresas cierran y otras abren. No es una tragedia: es selección natural. La economía argentina heredada estaba quebrada, inflacionaria, proteccionista y funcionando para abajo. Durante años, muchos empresarios locales no buscaban mejorar la calidad de sus productos, ni invertir en tecnología, ni ser eficientes. Vivían de márgenes de ganancia absurdos generados por la inflación, el cepo cambiario y los subsidios estatales. Eran comerciantes, no industriales. Facturadores, no productores.

Cuando llega un gobierno que corta con esa farsa, obviamente algunos no se acomodan. O no quieren. O no saben. Y cierran. Pero al mismo tiempo, abren otras. Y las que abren son las que sí saben manejar una economía sana, competitiva, perdurable en el tiempo. Esas florecen. Y la desocupación heredada de la inflación endogámica, la pobreza estructural y el creciente deterioro productivo, va achicándose de a poco.

Mercedes-Benz no invirtió USD 110 millones porque le prometieron subsidios. Invirtió porque vio una Argentina estable, con reglas claras, donde producir tiene sentido. Eso es lo que genera empleo de calidad: no los programas sociales del Estado, no los curros sindicales, no las pymes que sobreviven a costa del contribuyente.

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