La inflación en Estados Unidos obligó a la FED a subir la tasa por primera vez desde 2023: ¿qué significa?
La Reserva Federal elevó el rango al 3,75%-4% y anticipó que podría disponer otro aumento antes de fin de año. La decisión encarece el crédito, fortalece al dólar y agrega presión sobre los mercados emergentes.
La Reserva Federal de Estados Unidos volvió a subir la tasa de interés después de más de tres años. El organismo elevó el rango de referencia en 25 puntos básicos, hasta ubicarlo entre 3,75% y 4%, ante la persistencia de una inflación que continúa por encima de su objetivo.
La decisión fue adoptada por unanimidad por los 12 integrantes con derecho a voto del Comité Federal de Mercado Abierto. También significó la primera suba encabezada por Kevin Warsh, quien asumió la presidencia de la Fed en mayo y había sido elegido por Donald Trump con la expectativa de avanzar hacia un escenario de tasas más bajas.
Sin embargo, la combinación de precios todavía elevados, una demanda interna firme y el encarecimiento de la energía llevó al organismo a endurecer nuevamente su política monetaria.
La inflación volvió a marcar el rumbo
La inflación interanual de Estados Unidos alcanzó el 3,4% en agosto, mientras que el índice de precios de gastos de consumo personal —la medición preferida por la Reserva Federal— había llegado al 3,7% en julio.
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, como los alimentos y la energía, se ubicó en el 3,3%. Todos esos registros permanecen por encima de la meta oficial del 2%.
“La realidad es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo”, reconoció Warsh al explicar la decisión.
El aumento del precio del petróleo, vinculado con las tensiones en Medio Oriente, agregó presión sobre los combustibles y los costos de producción. Al mismo tiempo, el consumo estadounidense continuó mostrando fortaleza: las ventas minoristas crecieron 1,2% durante agosto.
La Fed también destacó el dinamismo de la inversión empresarial, especialmente en infraestructura tecnológica e inteligencia artificial. Esa expansión sostiene la actividad económica, pero también puede prolongar las presiones sobre los precios si la oferta no crece al mismo ritmo.
Warsh tomó distancia del pedido de Trump
La decisión abrió una diferencia con la Casa Blanca. Trump había reclamado en distintas oportunidades una reducción de las tasas para abaratar el crédito, estimular la construcción de viviendas y facilitar el financiamiento de nuevas inversiones.
El Presidente había elegido a Warsh con la expectativa de que encabezara una política monetaria menos restrictiva. Sin embargo, desde que asumió, el titular de la Fed evitó comprometerse con un sendero automático de recortes y sostuvo que actuaría con independencia.
La suba aprobada este miércoles confirmó esa posición. La prioridad inmediata del organismo pasó a ser evitar que el aumento de los precios se consolide y obligue más adelante a aplicar un ajuste monetario todavía mayor.
La Fed enfrenta así un delicado equilibrio. Una tasa demasiado elevada puede enfriar el consumo, la inversión y el mercado laboral. Pero flexibilizar prematuramente la política monetaria podría reactivar la inflación y deteriorar la credibilidad conseguida durante los últimos años.
Otra suba aparece en el horizonte
Las nuevas proyecciones de los funcionarios de la Reserva Federal indican que la tasa podría terminar 2026 alrededor del 4,1%. Ese cálculo supone un aumento adicional de 25 puntos básicos antes de que finalice el año.
La mayoría de los miembros del comité considera que será necesario mantener una política monetaria restrictiva hasta observar señales más claras de desaceleración de los precios.
El calendario electoral también puede influir en los tiempos. Una nueva suba durante octubre, pocos días antes de las elecciones legislativas estadounidenses, podría generar cuestionamientos políticos. Por ese motivo, el encuentro de diciembre aparece como la oportunidad más probable para adoptar otra decisión.
De todos modos, Warsh remarcó que los próximos movimientos dependerán de los datos de inflación, empleo, consumo y actividad económica.
Wall Street sintió el cambio de rumbo
Los mercados reaccionaron negativamente al anuncio. El Dow Jones retrocedió 1,3%, mientras que el S&P 500 cayó 0,69% y el Nasdaq perdió 0,37%.
En el mercado de deuda, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años alcanzó el 5%, mientras que los títulos a dos años se acercaron al 4,73%.
El dólar también se fortaleció frente a las principales monedas internacionales. Una tasa más alta vuelve más atractivos los activos estadounidenses y favorece el ingreso de capitales hacia instrumentos considerados de menor riesgo.
Ese movimiento suele tener como contrapartida una menor demanda de acciones, bonos y monedas de países emergentes.
El impacto que puede llegar a la Argentina
Para la Argentina, el endurecimiento monetario estadounidense representa un escenario internacional menos favorable. Las tasas elevadas encarecen el financiamiento, presionan sobre el riesgo país y dificultan el acceso al crédito de gobiernos y empresas.
El efecto no será automático ni tendrá la misma intensidad sobre todos los activos. La reacción dependerá también de la evolución de las reservas, el resultado fiscal, la inflación argentina y la capacidad del Gobierno de Javier Milei para consolidar la estabilidad macroeconómica.
En ese contexto, el equilibrio de las cuentas públicas adquiere todavía más importancia. Con menos liquidez internacional y un mayor rendimiento ofrecido por los bonos estadounidenses, la Argentina necesita reforzar su credibilidad para competir por inversiones y recuperar el acceso voluntario a los mercados.
La decisión de la Fed deja una señal clara. Incluso ante las presiones políticas para abaratar el crédito, la estabilidad de precios continúa siendo la prioridad. Estados Unidos volvió a elegir una política monetaria más restrictiva y el resto del mundo deberá adaptarse a un dólar más fuerte y a un costo financiero internacional más elevado.
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