Milei va por la menor presión tributaria en décadas: caería al 19,2% del PBI
El Presupuesto 2027 combina una reducción de la carga impositiva nacional con otro año de superávit. El Gobierno busca profundizar la baja de impuestos sin regresar al déficit, la emisión monetaria ni el endeudamiento para financiar el gasto.
El Gobierno de Javier Milei proyecta reducir la presión tributaria nacional en aproximadamente dos puntos del Producto Bruto Interno durante 2027, como parte de una estrategia que combina alivio impositivo, crecimiento económico y equilibrio de las cuentas públicas.
De acuerdo con las estimaciones incluidas en el proyecto de Presupuesto enviado al Congreso, la recaudación de impuestos nacionales y recursos de la seguridad social pasaría de representar el 21,2% del PBI en 2026 al 19,2% en 2027.
De concretarse, se trataría de uno de los niveles más bajos de presión tributaria nacional de las últimas décadas y consolidaría el giro iniciado por la administración libertaria frente al esquema de aumentos impositivos utilizado por los gobiernos anteriores.
La medición, sin embargo, corresponde únicamente a los tributos nacionales y a los recursos de la seguridad social. No incluye los impuestos provinciales ni las tasas municipales, cuya evolución depende de cada jurisdicción.
Una economía más grande reducirá el peso de los impuestos
La disminución proyectada no significa que la recaudación caerá en términos nominales. Por el contrario, el Gobierno prevé que los ingresos impositivos crecerán 30,6% durante 2027, por encima de la inflación estimada del 18%.
Los impuestos nacionales aportarían $203,7 billones, equivalentes al 14,8% del PBI, antes de la correspondiente distribución de recursos entre la Nación y las provincias.
Las contribuciones destinadas a la seguridad social alcanzarían otros $62,3 billones, equivalentes al 4,4% del producto, con un crecimiento nominal del 19,6%.
La explicación central se encuentra en la expansión proyectada de la economía. Si el PBI crece por encima de los ingresos tributarios, la recaudación puede aumentar en pesos y, al mismo tiempo, representar una proporción menor de la actividad total.
Por lo tanto, la reducción de la presión fiscal dependerá tanto de las bajas impositivas como del cumplimiento de la pauta de crecimiento del 4% prevista por el Ministerio de Economía.
Los impuestos que ya eliminó o redujo el Gobierno
Desde la asunción de Milei, el Ejecutivo avanzó con la eliminación del Impuesto PAIS, la reducción de derechos de exportación e importación, la disminución de distintos aranceles y la rebaja gradual de Bienes Personales.
Según los cálculos oficiales, el conjunto de medidas impositivas adoptadas desde diciembre de 2023 representa un alivio cercano a tres puntos del PBI.
La estrategia oficial consiste en reducir primero el gasto público para generar el espacio fiscal necesario y, posteriormente, trasladar parte de ese ahorro al sector privado mediante la eliminación o disminución de impuestos.
Ese orden busca evitar que una baja tributaria sin respaldo termine financiándose mediante emisión monetaria, deuda o la creación de nuevas obligaciones.
La próxima etapa estará vinculada con una reforma tributaria más amplia, destinada a simplificar el sistema, eliminar gravámenes considerados distorsivos y reducir los costos que enfrentan las empresas para contratar, producir e invertir.
Las reformas que acompañarán el alivio fiscal
El escenario proyectado para 2027 también contempla los efectos de la Ley de Modernización Laboral, el Fondo de Asistencia Laboral y el Régimen de Presunción de Inocencia Fiscal.
El objetivo declarado es reducir la carga directa e indirecta soportada por el sector privado, disminuir la litigiosidad, facilitar la contratación formal y promover la incorporación de ahorros al circuito económico registrado.
El Fondo de Asistencia Laboral tendrá un impacto particular sobre los recursos de la seguridad social. Su funcionamiento explica parcialmente que los ingresos previsionales crezcan casi en línea con la inflación, pero por debajo de la recaudación impositiva general.
El Ejecutivo apuesta a que la reducción de costos laborales e impositivos amplíe la base de contribuyentes, incentive la formalización y permita sostener la recaudación con una economía más grande, en lugar de recurrir a aumentos permanentes de alícuotas.
Bajar impuestos sin abandonar el superávit
El Presupuesto 2027 mantiene el equilibrio fiscal como límite central del programa económico. El Sector Público Nacional tendría recursos totales por $219,3 billones y gastos por aproximadamente $216 billones.
Con esos números, el Gobierno proyecta un superávit primario equivalente al 1,3% del PBI y un resultado financiero positivo cercano al 0,2%, incluso después del pago de intereses.
Si las metas se cumplen, la administración de Milei alcanzará cuatro años consecutivos de superávit financiero, algo que Luis Caputo presentó como un hecho inédito fuera de períodos de cesación de pagos.
El programa busca demostrar que la reducción de impuestos puede sostenerse sin deteriorar las cuentas públicas. Para eso, el crecimiento, la disciplina sobre el gasto y la aprobación de las reformas pendientes serán determinantes.
La meta de 2027 no consiste únicamente en recaudar menos en relación con el tamaño de la economía. El objetivo más amplio es modificar el funcionamiento del Estado: reducir su peso, abandonar el déficit permanente y devolver al sector privado una mayor proporción de los recursos que genera.
