Trump endurece la ofensiva contra ISIS en África: una operación conjunta con Nigeria abatió a 175 terroristas
Estados Unidos y Nigeria ejecutaron una serie de ataques contra células del Estado Islámico en el noreste nigeriano. La ofensiva dejó fuera de combate a 175 yihadistas y alcanzó a jefes clave de la organización, en una región que se convirtió en nuevo epicentro del terrorismo global.
La administración de Donald Trump volvió a marcar posición en la lucha contra el terrorismo internacional. Una operación conjunta entre Estados Unidos y Nigeria abatió a 175 combatientes del Estado Islámico en el noreste del país africano, en una ofensiva que golpeó directamente a la estructura de ISIS/ISWAP, la filial del grupo yihadista en África occidental.
Los ataques se concentraron en el estado de Borno, una zona castigada desde hace años por la violencia de Boko Haram y del Estado Islámico en África Occidental. Según informó el comando militar nigeriano, las operaciones destruyeron armamento, puestos de control, redes financieras y objetivos estratégicos utilizados por las células terroristas.
El golpe más importante fue la eliminación de Abu-Bilal al-Minuki, señalado por Estados Unidos y Nigeria como uno de los principales jefes del Estado Islámico y vinculado a la coordinación global de operaciones, financiamiento y logística. El operativo fue anunciado por Trump y por el presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu, quien destacó la cooperación bilateral contra el terrorismo.

La ofensiva no se limitó a un solo ataque. Después de la muerte de Al-Minuki, AFRICOM —el Comando de Estados Unidos para África— y las fuerzas nigerianas sostuvieron nuevos bombardeos contra objetivos de ISIS en la zona del Lago Chad. Reuters informó que una de esas acciones posteriores dejó más de 20 terroristas abatidos, aunque aclaró que no pudo verificar de manera independiente esa cifra puntual.
El dato central, sin embargo, es político y militar: Washington pasó de un rol principalmente de entrenamiento e inteligencia a una participación mucho más activa en el terreno africano. AP informó que Estados Unidos había enviado tropas a Nigeria en febrero con una función mayormente consultiva, pero que esta ofensiva conjunta muestra un involucramiento más directo frente al avance de las redes yihadistas.
África se convirtió en una región clave para el Estado Islámico luego de sus derrotas en Medio Oriente. Reuters señaló que el continente concentra hoy buena parte de la actividad global del grupo, con presencia en Nigeria, el Sahel, Somalia, Mozambique y el Congo.

En ese contexto, la decisión de Trump representa un mensaje claro: Estados Unidos vuelve a golpear de manera directa contra las organizaciones terroristas, especialmente en zonas donde el vacío de poder, la debilidad estatal y el avance islamista abrieron espacio para nuevas bases operativas.
Mientras buena parte de Occidente discute el terrorismo entre eufemismos, comunicados diplomáticos y declaraciones de ocasión, la operación en Nigeria mostró otra lógica: inteligencia, cooperación militar y uso de la fuerza contra estructuras que llevan años sembrando muerte, secuestros y desplazamientos en África.
El resultado fue contundente: 175 terroristas abatidos, jefes clave eliminados y una señal de endurecimiento contra ISIS en el continente africano. Para la administración Trump, la ofensiva funciona además como una advertencia política: el terrorismo no se contiene con discursos, sino con decisión, inteligencia y poder real.
