La nueva Argentina productiva: cosecha récord y baja de retenciones bajo el gobierno de Milei

Con una cosecha récord de 163,2 millones de toneladas, el campo argentino volvió a posicionarse como el gran motor de la recuperación económica impulsada por el gobierno de Javier Milei. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró los números en X y destacó el fuerte crecimiento de la producción agroindustrial tras años de crisis, sequías y presión impositiva sobre el sector.

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La Argentina volvió a mostrarle al mundo el potencial de su campo. En una campaña histórica para el agro nacional, la producción de los seis principales cultivos alcanzó las 163,2 millones de toneladas durante el ciclo 2025/2026, un récord absoluto que consolida al sector agroindustrial como el gran motor de la recuperación económica impulsada por el gobierno de Javier Milei.

El dato fue celebrado por el ministro de Economía Luis Caputo, quien destacó que el volumen representa un crecimiento del 21,25% respecto de la campaña anterior. La cifra surge de las proyecciones oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y confirma uno de los mejores desempeños productivos de la historia argentina.

La noticia llega en un contexto de fuerte reactivación del sector, acompañado por medidas económicas orientadas a reducir la presión fiscal sobre los productores y recuperar la competitividad exportadora del país.

El agro vuelve a empujar a la economía

Tras años de sequías, cepos, distorsiones cambiarias y alta presión tributaria, el campo argentino muestra señales contundentes de recuperación. La combinación entre mejores condiciones climáticas, estabilidad macroeconómica y expectativas favorables permitió una expansión histórica de la producción.

El principal protagonista de esta campaña fue el maíz, que alcanzó las 70 millones de toneladas, una cifra récord para las últimas dos décadas. Además, los rindes promedio llegaron a 72 quintales por hectárea, reflejando un salto de productividad impulsado por tecnología, inversión y mayor previsibilidad económica.

La soja también volvió a recuperar protagonismo. Según los datos oficiales, la producción alcanzó 49,9 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 30,6 quintales por hectárea. Sin embargo, las bolsas de cereales de Buenos Aires y Rosario incluso proyectan cifras superiores, por encima de los 50 millones de toneladas.

El trigo alcanzó otro máximo histórico con 27,9 millones de toneladas, mientras que el girasol marcó un récord absoluto con 7,4 millones. La cebada aportó 5,6 millones y el sorgo 2,4 millones de toneladas.

El resultado consolida a la Argentina como uno de los principales productores globales de alimentos y fortalece el ingreso de divisas en un momento clave para la economía nacional.

Milei y el giro pro campo

Desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, el Gobierno buscó reconstruir la relación con el sector agropecuario después de años de tensión entre el Estado y los productores.

La administración libertaria considera al agro como un socio estratégico para el crecimiento del país y no como una fuente permanente de presión impositiva. Bajo esa lógica, el oficialismo avanzó con medidas destinadas a reducir retenciones, desregular mercados y generar incentivos para aumentar la producción.

Durante un acto realizado en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Milei anunció una reducción de las retenciones al trigo y a la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% desde junio de 2026.

Además, confirmó un esquema gradual de baja para la soja a partir de 2027, con recortes mensuales de entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales hasta 2028, condicionado a la evolución fiscal.

Para el Gobierno, la lógica es clara: menos impuestos significan más producción, más exportaciones y más ingreso de dólares genuinos.

La nueva Argentina productiva

La mejora productiva no solo impacta directamente en los productores rurales, sino que también impulsa toda la cadena económica vinculada al agro. El movimiento récord de la cosecha genera más actividad en los puertos, el transporte de cargas, la industria metalmecánica, los servicios logísticos, los acopios y las empresas exportadoras. A su vez, fortalece a las economías regionales y multiplica el empleo indirecto en el interior del país, donde gran parte de la actividad económica depende del dinamismo del sector agroindustrial. Cada tonelada adicional producida implica más circulación de dinero, más consumo y mayor ingreso de divisas para la Argentina.

El crecimiento de la cosecha también consolida la posición internacional del país en mercados estratégicos como China, India, Europa, Medio Oriente y el sudeste asiático, donde los alimentos argentinos continúan ganando relevancia por volumen y competitividad.

Desde el Gobierno sostienen que este récord productivo demuestra que el potencial argentino estaba limitado por años de presión impositiva, regulaciones excesivas e inestabilidad macroeconómica. Funcionarios nacionales remarcan que, con menor intervención estatal y reglas más previsibles, el productor respondió rápidamente incrementando inversión, incorporando tecnología y ampliando la superficie sembrada.

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Julián Sayago
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