Habrá que esperar: MSCI postergó la revisión de Argentina y el país seguirá como mercado standalone
Entren los motivos, apuntan a los controles que todavía persisten en el mercado de divisas.
El ponderador global MSCI publicó los resultados de su revisión anual de clasificación de mercados y confirmó que la Argentina se mantendrá bajo la categoría Standalone, es decir, como mercado independiente o aislado, durante todo 2026.
La decisión implica postergar, al menos por otro año, una eventual reclasificación del país hacia mercado de frontera o mercado emergente, pese a que los fundamentals económicos se fortalecieron desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
A pesar de las fuertes expectativas de inversores y analistas, que esperaban el inicio de una consulta pública para un eventual ascenso, la Argentina no fue incluida en los debates inmediatos ni mencionada de manera particular en el comunicado central.
¿Qué calificación sugieren los fundamentals del país?
Está claro que la economía argentina mejoró desde el comienzo del mandato de Javier Milei. El Gobierno logró superávit fiscal, afrontó compromisos, recompuso reservas, saneó el balance del BCRA y sobrecumplió las metas trazadas con el FMI en el programa de facilidades extendidas.
Sin embargo, el país tropieza con un requisito clave a la hora de ser recalificado: los controles que todavía persisten en el mercado de divisas.
Si se evaluara la situación financiera tomando únicamente las variables macroeconómicas recientes, Argentina tendría argumentos sólidos para regresar a la categoría de Mercado de Frontera o, eventualmente, dar el salto hacia Mercado Emergente.
Entre esos argumentos aparecen:
- Desplome del riesgo país: el indicador retrocedió significativamente hasta ubicarse en la zona de los 420/433 puntos básicos, consolidando una fuerte compresión de tasas.
- Ordenamiento macroeconómico: el frente financiero local exhibe mejoras y una fuerte revalorización de activos, impulsada por expectativas de reformas estructurales.
- Interés de capitales globales: bancos internacionales anticipaban que el país iniciaría un proceso formal de revisión debido a estos avances.
Pero para Morgan Stanley Capital International, el peso de la macroeconomía es secundario frente a un concepto mucho más importante para su evaluación: el acceso real a los mercados.
El organismo analiza de manera rigurosa la experiencia operativa de los grandes fondos institucionales. Y es allí donde aparece la traba: la persistencia del cepo cambiario para empresas, que impide girar dividendos libremente a sus casas matrices en el exterior, entre otras restricciones.
Los principales obstáculos son:
- Restricciones a la movilidad de capitales: todavía existen limitaciones para la libre circulación de fondos, tanto de entrada como de salida.
- Trabas a la repatriación de utilidades: MSCI considera que los inversores internacionales aún enfrentan obstáculos regulatorios para retirar dividendos y beneficios al exterior.
- Exigencia de permanencia: el criterio de MSCI demanda estabilidad institucional y la demostración de que la apertura financiera sea irreversible y sostenida en el tiempo.
Por esa razón, distintos analistas estiman que, si las flexibilizaciones se consolidan, una ventana real de ascenso podría abrirse recién hacia el período 2027-2028.
El ejemplo histórico de Corea del Sur
La desconexión entre una economía robusta y las rígidas condiciones de MSCI tiene un ejemplo global claro: Corea del Sur.
Corea del Sur es una de las potencias industriales y tecnológicas del mundo. Su desarrollo, infraestructura y tamaño de mercado gritan “Mercado Desarrollado”. Sin embargo, MSCI la sigue calificando como Mercado Emergente por limitaciones en el mercado de divisas.
El won coreano en los mercados offshore, sumado a restricciones históricas como la rigidez en los sistemas de registro de inversores extranjeros o prohibiciones temporales sobre las ventas cortas, impiden la recalificación del país pese a que sus fundamentals son superiores a los de muchas economías con una categoría más alta, como Portugal o Italia.
Otro ejemplo claro es Grecia. Tras consolidarse como Mercado Desarrollado, la imposición de rigurosos controles de capital durante su crisis de deuda obligó a MSCI a bajarla a mercado emergente en 2013. Sólo después de años de desmantelar esas restricciones y probar la normalización regulatoria de sus mecanismos de mercado comenzó a ser reevaluada formalmente para recuperar su estatus previo.
En conclusión, los fundamentals solos no alcanzan. Superávit fiscal, capacidad y voluntad de pago, baja de inflación y recomposición macroeconómica son datos relevantes, pero no suficientes para MSCI.
Si los inversores internacionales no tienen garantía de mover sus divisas sin burocracia ni restricciones cambiarias, el semáforo del índice seguirá en rojo.
La Argentina mejoró mucho, pero todavía debe terminar de desmontar las trabas que dejó la herencia intervencionista. Hasta que eso ocurra, el país seguirá esperando su regreso al mapa grande de los mercados globales.
