El Gobierno endureció su postura y protestó ante el Reino Unido por la incursión del HMS Medway en aguas argentinas
La Cancillería presentó una nota formal de protesta contra Londres luego de detectar que el patrullero británico HMS Medway navegó desde las Islas Malvinas hacia el continente sin cumplir con los mecanismos de notificación previstos entre ambos países. El Gobierno calificó el episodio como una violación de los compromisos bilaterales y ratificó el reclamo de soberanía sobre las islas.
El Gobierno nacional elevó una enérgica protesta diplomática contra el Reino Unido tras confirmar que el patrullero oceánico HMS Medway, perteneciente a la Royal Navy, transitó desde las Islas Malvinas hacia la costa continental argentina sin realizar la notificación prevista por los acuerdos vigentes entre ambos países.
Por instrucción del canciller Pablo Quirno, la Cancillería presentó una nota formal ante la Embajada británica en Buenos Aires en la que calificó el episodio como una «incursión militar británica» incompatible con los compromisos asumidos por ambas naciones para preservar la confianza mutua en el Atlántico Sur.
Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, el HMS Medway navegó desde la base militar británica instalada en las Islas Malvinas hacia el continente sin informar previamente a las autoridades argentinas, un procedimiento que el Gobierno considera obligatorio en este tipo de desplazamientos militares.
En el comunicado oficial, la administración de Javier Milei sostuvo que este tipo de movimientos desconoce los entendimientos alcanzados entre ambos países tras la guerra de 1982 y reiteró que la presencia militar británica en el archipiélago constituye un obstáculo para avanzar en una solución definitiva de la disputa de soberanía.
La Cancillería también reafirmó los derechos soberanos de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, recordando que la controversia territorial continúa reconocida por las Naciones Unidas y debe resolverse mediante negociaciones bilaterales.
Desde Londres rechazaron las acusaciones. El Ministerio de Defensa británico sostuvo que el desplazamiento del HMS Medway constituyó un «paso inocente» permitido por el derecho internacional y explicó que el buque realizaba una misión logística vinculada con operaciones de apoyo en la región antártica.
El episodio vuelve a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda diplomática entre ambos países y reabre el debate sobre la presencia permanente de fuerzas británicas en el Atlántico Sur.
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